Probamos el Realme 16 Pro: 200 megapíxeles y una batería (casi) infinita para sacudir la gama media
Esta es nuestra experiencia tras varios días de uso

Así es el Realme 16 Pro. / Realme

Madrid
Hace ya varios meses, concretamente en octubre, tuvimos la suerte de probar el Realme 15 Pro edición Juego de Tronos. Un teléfono móvil muy especial, que lamentablemente nunca llegó a nuestro país, que fue la única forma que tuvimos de tocar un 15 Pro con nuestras propias manos. ¿Por qué? Básicamente, porque no se comercializó en España ni en su modelo base ni en esta edición Juego de Tronos en un giro bastante sorprendente de los acontecimientos. Porque en el pasado pudimos probar los 12 Pro, los 13 Pro y los 14 Pro... y todos ellos salieron a la venta en nuestro país. Pero el 15 Pro, como tal, nunca estuvo disponible para su compra.
Un año más tarde, Realme vuelve a la carga con su familia Realme 16. Y, en esta ocasión, sí que vamos a poder disfrutar de él en nuestro país. A continuación te ofrecemos nuestras sensaciones con el teléfono móvil y te contamos qué es lo que más nos ha gustado y lo que mejoraríamos de cara a futuros modelos:
Diseño minimalista y sin 'efecto wow'
Uno de los aspectos que más nos ha gustado históricamente de Realme son los diseños de sus teléfonos móviles. Su Realme GT fue, sin duda alguna, una obra de arte. Pero en esta ocasión, al menos a título personal, no nos ha llamado demasiado la atención. En nuestro caso hemos probado la variante Pebble Grey, un gris de toda la vida, vamos, pero no termina de convencernos demasiado. Sí, cuenta con unos acabados muy limpios y simétricos y es muy agradable en mano, pero ese módulo de cámaras se parece mucho a otros teléfonos móviles que ya hemos visto.

Así son los Realme 16 Pro. / Realme

Así son los Realme 16 Pro. / Realme
Si pones boca abajo este teléfono móvil junto a otros como el Oppo Find X9 y el OnePlus 15, es bastante difícil diferenciar cualquiera de los tres modelos. Y nosotros a Realme le pedimos algo más en este sentido, pues históricamente han sido una de esas marcas que jugaban con el 'factor wow' para meterse al público en el bolsillo. En esta ocasión han apostado por un diseño minimalista, desarrollado por el diseñador japonés Naoto Fukasawa, y lo cierto es que el teléfono se ve bonito.
Cuenta con unas curvaturas bien pronunciadas en los laterales para favorecer el agarre y la manera en la que integra el módulo de cámaras en la trasera es excepcional. Una de las cosas que más nos ha gustado es su peso (192 gramos) y su grosor (7,75 milímetros), pues lo hace muy ligero en mano. Y si a esto le sumamos esos acabados premium, en nuestro caso el velvet mate, se convierte en un teléfono muy agradable. Y es que en esta ocasión sí que han innovado... pero en los materiales de fabricación. Porque el móvil ha sido confeccionado a partir de biopolímero orgánico basado en silicona y recursos vegetales, apostando así por el diseño sostenible. Aunque sí que es cierto que, a simple vista, no sorprende como otros modelos anteriores.
Un pantallón a 144 hercios
Puede que el diseño nos haya dejado un poco fríos, más porque estamos hablando de un teléfono desarrollado por Realme que por otra cosa, pero la pantalla del nuevo Realme 16 Pro nos ayuda a entrar en calor. En esta ocasión, el teléfono cuenta con una pantalla Amoled de 6,78 pulgadas que ocupa prácticamente todo el frontal del teléfono móvil. Un panel de grandes dimensiones con una resolución más que solvente de 1,5 K (2772 x 1272 píxeles), para ofrecerte una nitidez más que notable para el día a día. Una opción notable si tenemos en cuenta que forma parte de la gama media del sector.
A esto hay que añadirle que el teléfono móvil cuenta con una tasa de refresco de 144 hercios. Si la de 120 hercios ya nos parece buena, esta nueva configuración va todavía más allá. La diferencia entre una y otra ya no es tan evidente, pero nos garantiza una fluidez total a la hora de navegar por menús y distintas aplicaciones del teléfono. De ahí que la interacción con el teléfono sea agradable en todo momento.
¿Y cuál es nuestra experiencia durante varios días de uso? El hecho de montar un panel Amoled te garantiza siempre unos colores vibrantes y unos negros puros como para ver de forma decente capítulos como aquel de Juego de Tronos en el que se libraba una batalla en la más absoluta oscuridad. Por lo tanto, la experiencia visual es de lo más agradable y más todavía teniendo en cuenta que pertenece a esa gama media tan poblada.
Un rendimiento óptimo para el día a día
El Realme 16 Pro no es un tope de gama, así que no te esperes encontrar las últimas prestaciones del mercado en lo que a procesador y memoria RAM se refiere. Pero bueno, es una configuración más que correcta para el día a día. En esta ocasión, el teléfono móvil monta un MediaTek Dimensity 7300 Max. No, no es el rey de la barraca ni mucho menos, pero es un procesador lo suficientemente potente como para aguantar las tareas del día a día sin despeinarse porque no te va a dejar colgado en ningún momento.
Junto a este procesador nos encontramos 8 GB de memoria RAM, a la que le podemos añadir hasta 10 GB adicionales de RAM dinámica para que puedas disfrutar de los juegos más exigentes del mercado con soltura. Por lo tanto, podrás configurar tu experiencia a tu gusto. Bajo nuestro punto de vista, esos 8 GB son más que suficientes para el día a día. En cuanto requerimos algo más de potencia, sobre todo a la hora de jugar a títulos como Genshin Impact, le pedimos esa ayuda adicional que nos permite que el juego vaya fluido. Y para evitar cualquier posible caída de frames, el smartphone incorpora un sistema de refrigeración por cámara de vapor que impide que se caliente en exceso. Sí que notamos algo de calor en situaciones extremas, pero nada que consideremos preocupante. Pero si hay algo que nos ha gustado es el hecho de que venga con un almacenamiento base de 512 GB. Nos sorprende porque no suele ser lo habitual en el sector, donde nos encontramos una infinidad de móviles con opciones de 128 y 256 GB.
Nos ha gustado el almacenamiento y también su autonomía, pues estamos hablando de una batería de 6.500 miliamperios con la que tendrás pila para dos días, dependiendo del uso que hagas del dispositivo. La verdad es que es muy agradable eso de poder irte a la cama sin tener que preocuparte de ponerlo a cargar porque va a aguantar de sobra. Lo que sí que nos choca bastante es que la carga rápida "solo" sea de 45 vatios. Estamos acostumbrados a las cargas ultrarrápidas de Realme y ver algo más discreto, lo cierto es que nos sorprende. En resumidas cuentas, necesitarás como una hora y media para cargar el dispositivo al 100%. Por lo tanto, sorprende para bien la autonomía del dispositivo y sorprende para no tan bien su carga rápida.
Lo mejor: su sensor de 200 megapíxeles
Pero si hay algo en lo que realmente brilla este teléfono móvil, es en su apartado fotográfico. Porque es muy difícil ver algo así en un teléfono de esta gama. Puede que esté un paso por detrás de su competencia a nivel de rendimiento, pero en el campo de la fotografía estamos, sin duda alguna, ante uno de los terminales más distinguidos de la gama media. El Realme 16 Pro llega al mercado con un sensor principal de 200 megapíxeles y estabilización óptica de imagen (OIS).
Para sacar el máximo rendimiento de esta lente te recomendamos que dispares en el modo de alta resolución para ver de lo que es capaz, pues captura un nivel de detalle altísimo. Y esa es la gracia de tantos megapíxeles. Porque una cámara no es ni mejor ni peor por sus megapíxeles, sino por un sinfín de parámetros más, como puede ser el sensor, la apertura y muchos otros detalles. Pero, en esta ocasión, los 200 megapíxeles son realmente útiles para realizar cortes extremos en tu fotografía y que no se atisbe una pérdida de calidad. Por lo tanto, el sensor principal brilla con luz propia. No tanto sus acompañantes, donde nos encontramos con una lente secundaria ultra gran angular de apenas 8 megapíxeles que hace lo que buenamente puede. De ahí que sea mejor aprovecharse de ese modo de alta resolución y hacer los recortes que necesites.
Tras varios días de prueba, echamos en falta el teleobjetivo periscópico con zoom óptico del 16 Pro+, pero entendemos que es el precio a pagar por escoger un modelo un tanto inferior. Pero, en resumidas cuentas, una cámara más que notable para tratarse de un teléfono de gama media. Además, retrata los colores con mucho realismo gracias a su algoritmo LumaColor Image, que rompe por completo con esa estética artificial que abunda en muchos smartphones de última generación. En definitiva, un sensor principal que brilla con luz propia, pero que se queda sin acompañantes a la altura de la situación.
Conclusiones: apuesta total a la gama media
El Realme 16 Pro es un muy buen teléfono móvil si tenemos en cuenta que pertenece a la gama media del sector. No destaca por su diseño, pero sí por la experiencia que ofrece al usuario medio. Porque el teléfono es muy agradable en mano y cuenta con una pantalla de garantías para que puedas disfrutar del contenido diario sin problema. Nos gusta su pantalla, su autonomía, estos 512 GB de almacenamiento base y un apartado fotográfico que la verdad es que funciona realmente bien siempre y cuando lo apostemos todo a su sensor principal.
¿Dónde vemos que cojea? Nos gusta la autonomía, pero no tanto que tenga una carga rápida de 45 vatios. Por otro lado, nos gusta su lente principal de 200 megapíxeles, pero no tanto esa lente secundaria de 8 megapíxeles porque nos parece que está como de adorno. Y, por último, y ya a título personal, que ha perdido un poco esa esencia gamberra de modelos anteriores. El teléfono es muy serio, sobrio, centrándose así en la experiencia.
Pero si ponemos en una balanza lo que más y lo que menos nos gusta, el móvil es notable en general. Más aún si tenemos en cuenta que sale a la venta por un precio de 479,99 euros, enmarcándose así en esa gama media-premium en la que empezamos a ver detalles tan llamativos como esa cámara de 200 megapíxeles y esa batería de 6.500 miliamperios.

David Justo
(Astrabudua, 1991) Periodista especializado en tecnología que aborda la vida digital desde otro punto...




