"España partida en dos", un cómic para desmitificar y entender la Guerra Civil
Una novela gráfica que reinterpreta la Guerra Civil para acercar la memoria y el debate a las nuevas generaciones
"España partida en dos", un cómic para desmitificar y entender la Guerra Civil
Madrid
La novela gráfica España partida en dos es, como ha señalado Carles Francino, un "trabajo a seis manos". Un trabajo que han presentado sus autores este miércoles en La Ventana: el catedrático en Historia Contemporánea Julián Casanova, autor del ensayo original en el que se basa el cómic; Miguel Casanova, encargado de adaptar el libro de su padre, y el ilustrador Carles Esquembre. La editorial Crítica, con quienes Julián había publicado en numerosas ocasiones, vio en este proyecto una forma distinta de acercar la Guerra Civil: "Llevarlo a las aulas sin perder el rigor de un libro de historia", ha explicado el historiador.
Miguel Casanova ha respetado la historia y la estructura del ensayo original, dividido en bloques temáticos que abordan cuestiones como la religión y la influencia de la Iglesia o las relaciones internacionales entre Franco, la Italia de Mussolini y la Alemania nazi. Por su parte, Esquembre firma la obra con su estética característica: un estilo basado en "blancos, negros y un poco de grises, evocando la textura de las fotografías antiguas", tal y como ha detallado.
El libro arranca con la votación en el Congreso que permitió exhumar a Franco del Valle de los Caídos y recorre las claves necesarias para entender el conflicto: desde el contexto internacional en el que estalló la guerra hasta las "luchas cainitas de la izquierda", como ha señalado Francino. Su propósito, en palabras de Julián Casanova, es explicar la Guerra Civil "para que los extranjeros, pero también los españoles, comprendieran por qué se había tardado tanto" en exhumar al dictador y por qué "aquella cruz tan grande era el contrapunto a las cunetas y a la gente que no encuentra a sus muertos".
"La Guerra Civil no la perdimos todos", ha afirmado el catedrático. "Los vencedores y vencidos permearon en el mundo rural y en el urbano. El vencedor en un pueblo cualquiera era quien tenía un poquito más que el vencido; alguien a quien no le iban a rapar el pelo a su mujer, cuyos hijos no iban a ser acosados y que no tenía familiares en el exilio". Casanova ha criticado también la idea extendida de que "todos perdimos": "El reparto de culpas o la equiparación moral no se le ocurriría a nadie con el nazismo, pero a nosotros nos ocurre con la Guerra Civil".
La radicalización de la memoria histórica
La obra cobra especial relevancia en un momento en el que la memoria histórica se ha convertido en un terreno de disputa política. "En los últimos años ha habido una radicalización de ese proceso, que es universal", ha comentado Casanova. "La Guerra Civil no es una explosión de iras y enemistades; tiene explicaciones culturales, históricas y religiosas y hay que contarlas". Para él, también es esencial "simplificarlas de tal forma que las pueda comprender muchísima gente".
Acostumbrado a visitar institutos para impartir charlas, Casanova ha detectado dos cambios preocupantes entre las generaciones más jóvenes. "El primer cambio es que los profesores ya no están preocupados por no llegar al siglo XX, sino por el acoso político". Ha lamentado que muchos alumnos respondan: "Esa no es la historia que me cuenta mi padre, no es la historia que veo en TikTok". El cuestionamiento del experto, sostiene, es político: "No ocurre cuando se habla de la Edad Media o la Prehistoria".
El segundo cambio tiene que ver con el ecosistema informativo en el que crecen los adolescentes: "Ahora ir a los institutos implica decirles que las lecturas críticas y el pensamiento analítico son muy diferentes del bulo, la difamación y el insulto". Y concluye: "Aunque uno sea irreverente cuando es adolescente, el conocimiento va antes que la irreverencia".