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'Entrenando para la jubilación': María Luisa, la telefonista que conectaba Alicante con el resto de España

Elena Sánchez cuenta la historia de una de las profesiones más olvidadas

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Madrid

En El Faro se lleva muy en serio el asunto de la jubilación. Al, menos para Elena Sánchez es una prioridad. En su particular 'Entrenando para la jubilación' ha traído a María Luisa Alpuente, de 93 años. Ella, junto a su familia, trabajó en un centro de telefonía en Elda, Alicante, cuando todavía los teléfonos funcionaban con manivela y existía su profesión: la de telefonista.

Para conocer su historia, hace falta remontarse a los años 40: "En Telefónica eran como pupitres. Tenías delante una mesa con clavijas y llaves que era para abrir, cerrar y oír la conversación, así como un panel donde eran 100 numeritos". Además, ha explicado con la simpleza necesaria cómo funcionaba su trabajo: "Cada uno correspondía a un abonado con un piloto que, cuando se encendía, quería decir que el abonado llamaba. Tú cogías una del par de clavijas que tenías delante, contestabas y él te pedía un número. Con la otra clavija, le conectabas con el otro número y hablaban entre ellos".

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Eran muchas conversaciones, mucha información, y la tentación de escuchar una charla ajena estaba ahí. Es curioso conocer que hacerlo formaba parte de su trabajo: "Era obligatorio. Para saber si una conversación había acabado para poder liberar las clavijas, tenías que vigilar que las personas continuaban hablando". No obstante, esa tentación vencía: "Muchas historias... Una vez un señor llamó a otra señora para contarle que no podía darle un regalo que le había hecho porque su mujer había encontrado el mantón que le había comprado". Les pedían a ella y a sus compañeras ser como curas en un confesionario. Ninguna historia debía salir de aquellas conexiones telefónicas.

Otro dato curioso es que la centralita de Telefónica en la que trabajaba era su propia casa: "El interior era la vivienda, pero fuera estaban la sala de las conexiones y la sala de operadoras. De noche también había servicio, y las que hacíamos la noche a veces éramos una de mis tías y yo. Teníamos una cama plegable delante de las posiciones y la poníamos, porque de noche pasaban muchas cosas."