La justicia en la televisión de nuestra vida
Félix Martín analiza las series más famosas de abogados y juicios de los años 80 y 90

La justicia en la televisión de nuestra vida
El código iframe se ha copiado en el portapapeles
Esta semana dejamos los juicios reales, y miramos algo que todos hemos visto pero no hemos pensado demasiado en ello: las series de abogados de los años 80 y 90. Antes de las plataformas y del true crime muchos aprendimos lo que era un juicio o un despacho viendo la televisión. Hoy hacemos un viaje con Félix Martín entre España y Estados Unidos, entre los años 80 y los 90, con cuatro series muy distintas: Anillos de Oro, Turno de Oficio, La ley de Los Ángeles y Ally McBeal. Si ponemos en orden cronológico estas series, cuentan una historia sin que sus creadores lo pretendieran. Cada una representa una forma distinta de entender la justicia, el amor y el éxito en una época y en un país. Durante esos años, España y Estados Unidos eran sociedades distintas, con preocupaciones distintas, y eso se nota en cómo retratan a los abogados. España una democracia recién nacida ingenua y llena de ilusión y Estados Unidos que se deslizó vertiginosamente por el capitalismo financiero y el liberalismo económico. Las series, sin que nos demos cuenta, son como fotografías morales de una sociedad.
Anillos de Oro
Para entender lo importante que fue esta serie hay que situarla en su época. Se emitió entre 1983 y 1984, en una España que cambiaba a una velocidad enorme: había llegado la democracia, pero estaba empezando a cambiar también en la vida privada: en las relaciones de pareja, en el papel de la mujer, en la idea de familia, en la libertad personal. Una de las leyes que simboliza ese cambio es la ley del divorcio, un cambio social enorme. Significaba que una persona podía rehacer su vida, que no estaba obligada a permanecer toda la vida en un matrimonio infeliz, que la libertad también existía dentro de casa. Por eso esta no es solo una serie de abogados sino sobre una sociedad que empieza a tomar las riendas de su propia vida. El abogado no aparece como un gran estratega de los tribunales, sino casi como un mediador, alguien que escucha a dos personas que ya no pueden vivir juntas y que necesitan ordenar su vida de otra manera.
Hay una idea muy bonita que transmite la serie: el derecho no solo sirve para castigar o para prohibir, también sirve para ordenar el dolor. Para poner reglas a las rupturas o para proteger a los hijos. Además la serie tocaba otro tema fundamental: la emancipación de la mujer. Muchas historias eran mujeres que querían trabajar, que querían independencia. Esta serie fue muy valiente, entró en las casas de millones de españoles y empezó a hablar de cosas que estaban pasando pero de las que no se hablaba con naturalidad: divorcios, infidelidades, independencia de la mujer…
Los actores también tienen mucho mérito. Ana Diosdado e Imanol Arias entre ellos. Porque sostener una serie prácticamente solo con conversaciones, con miradas, con silencios, sin acción, sin efectos... eso es muy difícil. Era una televisión que trataba al espectador como un adulto, alguien que podía escuchar una conversación larga sin que pasara nada espectacular.
Además la serie permite ver un retrato de la clase media española de principios de los 80. Es la historia de un país que estaba aprendiendo que la libertad no es solo votar, también es poder decidir con quién quieres vivir y con quién no.
Turno de Oficio
Esta serie se emitió entre 1986 y 1987, y refleja una España que empieza a enfrentarse a los problemas que tenía la sociedad en aquel momento: la heroína, los atracos, la delincuencia juvenil, barrios golpeados por la pobreza... España ya es un país que ha despertado y se encuentra con que la libertad trae también conflictos, desigualdad y una realidad social muy dura.
Además, la serie estaba dirigida por Antonio Mercero, uno de los grandes narradores de la televisión española. Es director de Verano Azul, de La cabina... historias que hablaban de la sociedad española, de cómo éramos, de nuestras virtudes y nuestras miserias. Mercero sabía contar historias humanas y sociales al mismo tiempo. Turno de Oficio explica una España muy dura y poco idealizada, es la serie del abogado de la gente humilde que no puede pagarse un abogado. El turno de oficio es uno de los pilares del Estado de derecho, porque garantiza que incluso quien no tiene dinero tenga defensa.
La serie enseña la cara más dura de la justicia: drogadictos, pequeños delincuentes, chavales perdidos, familias rotas, policías agotados, abogados que trabajan muchísimo y cobran muy poco. Otro tema que aparece es el problema de la España de los años 80 con la heroína, que destrozó barrios y una generación entera. Pero la serie humaniza a los delincuentes, los presenta como personas que han tenido mala suerte en la vida. Y en medio de todo eso aparece el abogado del turno de oficio como una figura heroica que hace un trabajo poco reconocido pero esencial para que exista la justicia de verdad.
Entre los actores estaban Juan Echanove, Juan Diego, Carmen Elías, Antonio Valero... ellos consiguieron que los abogados parecieran abogados de verdad, los delincuentes personas reales y los policías policías de verdad.
La ley de Los Ángeles
En La ley de Los Ángeles los abogados son ricos, competitivos, trabajan en despachos espectaculares, tienen carreras profesionales agresivas. La justicia aquí también es negocio, prestigio, éxito social.
Pero detrás de los grandes despachos trataba temas muy importantes de la sociedad americana de la época: el racismo, el poder de las empresas, el sexismo en el trabajo, la corrupción política, los abusos policiales… En el fondo hablaba de problemas muy profundos de la sociedad estadounidense.
Ally Mcbeal
Aquí el derecho pasa a un segundo plano. Lo importante ya no son los casos, sino los personajes. Si La ley de Los Ángeles es la serie del éxito profesional, Ally McBeal es la serie de la inseguridad personal. Eso es interesante sociológicamente: en los años 80 en Estados Unidos la obsesión era el éxito: dinero, carrera profesional, competir, ganar y en los años 90 aparece otra preocupación: la identidad, la felicidad, el amor, la soledad... La sociedad se vuelve más individualista, más psicológica, más emocional.
Mirar atrás para entender dónde vamos
Si juntamos las cuatro series de las que hemos hablado hoy, podemos hacer un viaje por la historia reciente de nuestras sociedades. Mirar atrás no es solo nostalgia, es entender de dónde venimos para saber dónde estamos y hacia dónde vamos. Estas series cuentan la historia de cómo han cambiado nuestras sociedades en los últimos cuarenta años. Entre ellos el papel de la mujer, en Anillos de Oro ya aparecen mujeres que quieren divorciarse, que quieren trabajar, que quieren decidir su vida. En las series americanas vemos mujeres abogadas compitiendo en despachos, y en Ally McBeal vemos a una mujer profesional, independiente, con éxito, pero también con dudas, con contradicciones.
El segundo cambio es que la sociedad se ha vuelto más compleja: las relaciones son más complejas, las familias son más complejas, el trabajo es más complejo, la identidad personal es más compleja, los conflictos son más complejos. Antes todo estaba más definido, ahora hay más libertad, pero también más incertidumbre y decisiones. Y eso hace la vida más libre, pero también más complicada.
La enseñanza es que las sociedades cambian, las leyes cambian, la justicia cambia, pero en el fondo siempre estamos intentando resolver los mismos problemas: cómo convivir, cómo repartir el poder, cómo tratar a los más débiles, cómo vivir juntos sin destruirnos.




