Meditación en movimiento: entrenar tu cerebro para parar
Raquel Mascaraque, experta en psicología, nos explica las tácticas para gestionar mejor tus pensamientos

En el programa anterior hablábamos de manualidades y cómo hacer cosas con las manos, en general, se puede considerar una especie de meditación en movimiento. La cuestión venía sobre todo porque ahora mismo, cada vez que nos aburrimos cogemos el móvil, no sabemos parar.
¿Por qué nos cuesta tanto parar?
El cerebro está diseñado para anticipar, resolver, pensar constantemente. De hecho, hay una red cerebral que se llama red por defecto, que se activa cuando no estás haciendo nada externo. Esta red lo que hace es pensar en el pasado, anticipar el futuro, darle vueltas a cosas, imaginar escenarios… Esto tiene sentido evolutivo. Si anticipas peligros, sobrevives. Pero en 2026, el peligro no suele ser un león, es un “¿y si he dicho algo mal?”, “¿y si pasa esto mañana?”.
Pero el cerebro no distingue bien entre amenaza real y amenaza imaginada. De hecho, hay algo curioso: cuando empiezas a meditar, mucha gente siente más ruido mental, no menos. Y esto no es que lo estés haciendo mal. Es que antes el ruido estaba ahí, pero lo tapabas con estímulos. Es como cuando apagas la música y de repente escuchas el frigorífico.
¿Cómo nos puede ayudar la meditación?
Parece que la meditación consiste en dejar la mente en blanco y eso es complicadísimo. Esto es como decirte al corazón que deje de latir un rato. Meditar al final es un entrenamiento para el cerebro, es aprender a focalizar la atención de nuestro cuerpo y de nuestros pensamientos, así, cuando entramos en bucle con un pensamiento, sabemos pararlo. Y es normal distraerte cuando estás meditando, ahí está la gracia. Te distraes, vuelves, te distraes, vuelves…Ese volver es el entrenamiento.
Un ejemplo de esto sería decidir pensar en una bola de fuego. Lo único que tienes que hacer es pensar en esa bola de fuego, pero de repente, te entra un pensamiento “ay, se me ha olvidado recoger el lavavajillas” “y mañana tengo partido de fútbol”... y en ese momento que te das cuenta que ya no estás pensando en la bola de fuego tienes que parar y decir: "ahora no voy a pensar en esto" y volverte a centrar en tu bola de fuego. Y los pensamientos te van a interrumpir muchas veces, el entrenamiento está en volver siempre.
¿Las manualidades cuentan como meditación?
Raquel Mascaraque cuenta su experiencia en taichí, donde un profesor le dijo: "no nos damos cuenta de lo que usamos la voz hasta que te quedas afónico, de lo que usas los pies hasta que tienes un esguince." Y esto es verdad: vamos por la vida en piloto automático, y la meditación nos ayuda a prestar un poco de atención a todo.
Pero hay distintos tipos de meditación, hay a personas a las que les gusta mucho estar quietos y que les vayan guiando a través de una voz, pero luego está lo que Mascaraque llama meditación en movimiento: a través de actividades que te centren al 100% en lo que estás haciendo.
¿Esto afecta a cómo funciona nuestro cerebro?
Hay estudios sobre estos efectos a nivel psicológico. A nivel cerebral pasan varias cosas interesantes:
- Disminuye la actividad de la red por defecto: menos rumiación, menos bucle mental
- Se fortalece la corteza prefrontal: es la parte que regula la atención y el control. Es decir, tienes más capacidad de decidir en qué piensas y en qué no. La amígdala se vuelve menos reactiva
- Menos respuesta automática de estrés o miedo: esto no significa que te conviertas en una persona zen que flota por la vida. Significa que eres capaz de gestionar mejor cómo reaccionas ante las cosas que te pasan.




