¿De quién es la Luna?: las leyes espaciales lo explican
Nuestro fiscal de guardia, Félix Martín, nos resuelve algunas dudas sobre derecho espacial

Durante miles de años la humanidad miró a la Luna como se mira a algo que nunca podrás tocar. Era algo casi mágico, hasta que un día, en 1969, un ser humano puso el pie allí y dijo la frase que todos recordamos: “Un pequeño paso para el hombre, un gran salto para la humanidad”. Durante unos años pareció que era solo el principio, que el ser humano iba a conquistar el espacio y habría bases en la Luna, viajes a Marte… pero durante más de 50 años la Luna volvió a quedarse sola, silenciosa, como si hubiera sido solo un sueño.
El miércoles pasado, a las seis y media de la tarde, hora local de Florida, despegaba del Centro Espacial Kennedy el cohete más potente jamás construido. A bordo, cuatro astronautas —tres estadounidenses y un canadiense— iniciaban un viaje histórico: viajar a la Luna, rodearla y regresar a la Tierra.
No parece un gesto aislado; ahora todo el mundo quiere volver a la Luna: Estados Unidos, China, Rusia, India… pero esta vez parece que no vamos por las mismas razones que en 1969. Ahora surgen infinidad de preguntas. Por ejemplo, si un país llega a la Luna y construye una base, ¿ese trozo de Luna es suyo?, ¿Se pueden explotar los recursos de la Luna, como si fueran minas?...
¿Por qué se vuelve a la Luna?
Los motivos por los que se ha vuelto al espacio son muy diferentes. En los años 60 la carrera espacial era política y militar. Estados Unidos y la Unión Soviética competían por demostrar quién tenía más tecnología y quién era la potencia dominante del mundo. Llegar a la Luna era una demostración de poder. Pero ahora la situación es distinta. Ahora volvemos a la Luna por motivos mucho más prácticos y estratégicos.
Fundamentalmente por tres razones.
· Los recursos. En la Luna hay materiales muy valiosos, pero sobre todo hay algo que es fundamental: agua en forma de hielo en los polos.
Y el agua en el espacio vale mucho, porque sirve para beber, para cultivar y para fabricar combustible para cohetes.
· La energía. En la Luna hay un material llamado helio-3 que en el futuro podría ser una fuente de energía potente. Hay científicos que creen que podría ser clave para la energía del futuro.
· Puede ser una base intermedia para viajar a Marte. Salir desde la Tierra hasta Marte es muy difícil y muy caro, pero si tienes una base en la Luna puedes repostar, preparar misiones, construir naves allí… La Luna podría ser como el puerto desde el que salen los barcos hacia otro continente.
Es decir, la Luna podría convertirse en un aeropuerto o una estación de servicio del espacio. Hay una frase que resume bien la diferencia entre la primera carrera a la Luna y la actual: Antes se llegó a la Luna para plantar una bandera. Ahora se quiere volver para quedarse. En base a la permanencia surge la necesidad del derecho.
¿Quién ha llegado realmente a la Luna? ¿Qué países han estado allí?
A la Luna han llegado sondas de varios países, pero seres humanos solo lo han hecho estadounidenses. Eso ocurrió en un periodo muy corto de tiempo, entre 1969 y 1972, con las misiones Apolo. En total 12 seres humanos han pisado la Luna en toda la historia de la humanidad.
Ningún país además de EEUU quiso llevar personas a la Luna porque los costes de llevar a astronautas a la luna eran extraordinarios y el margen de beneficio era cero. Ahora los Estados más poderosos de la tierra y muchos magnates se frotan las manos asociando además la luna con Marte. Estados Unidos, China, Rusia, India, Japón, La Agencia Espacial Europea... todos tienen programas para la Luna. China, por ejemplo, está avanzando mucho y quiere llevar astronautas a la Luna antes de 2030. India consiguió aterrizar una sonda en el polo sur de la Luna en 2023. Estados Unidos tiene el programa Artemis que está poniendo en marcha en estos momentos.
¿Por qué Marte interesa tanto?
Marte es el planeta más parecido a la Tierra de todo el sistema solar. Tiene días de una duración muy parecida a los nuestros, tiene estaciones, tiene hielo en los polos, y hay pruebas de que hace millones de años tuvo ríos, lagos e incluso océanos. Es decir, Marte pudo tener vida y eso lo convierte en uno de los lugares más interesantes del sistema solar desde el punto de vista científico.
Pero hay otra razón: algunos científicos dicen que la humanidad corre un riesgo si toda la especie humana vive en un solo planeta. Si hubiera una gran catástrofe —un gran asteroide, una guerra nuclear, una pandemia muy grave, un desastre climático— podría ponerse en peligro toda la humanidad. Por eso hay científicos y empresarios que defienden que la humanidad debería convertirse en una especie multiplanetaria, es decir, vivir en más de un planeta.
La Luna puede ser una base y Marte podría ser el segundo hogar del ser humano. Esto encaja con la historia de la humanidad: salimos de África hace miles de años, poblamos Europa, Asia, América... y la siguiente frontera ya no está en la Tierra.
Si algún día hay personas viviendo en la Luna o en Marte, tendrá que haber normas. Donde hay normas, hay conflictos. Y donde hay conflictos, hay leyes, jueces y abogados.
¿Qué leyes habrá en la Luna o en Marte?
Si un país llega a la Luna, construye una base y empieza a trabajar allí, la gran pregunta es: ¿puede decir que ese trozo de la Luna es suyo?
La respuesta, en principio, es no. Existe un tratado internacional muy importante firmado en 1967 que se llama Tratado del Espacio Exterior.
Se firmó en plena Guerra Fría, cuando Estados Unidos y la Unión Soviética competían por el espacio y había miedo a que el espacio se convirtiera en un territorio militar. Ese tratado establece que ningún país puede apropiarse de la Luna ni de ningún cuerpo celeste. O sea, que la Luna no puede ser de ningún país.
El tratado dice que el espacio es patrimonio de toda la humanidad. En teoría el espacio no pertenece a ningún país, pertenece a todos. Pero aquí viene el problema jurídico actual: aunque no puedas ser dueño del territorio... ¿Puedes ser dueño de los recursos que extraigas?
El gran debate jurídico del siglo XXI
Estados Unidos aprobó hace años una ley que permite que sus empresas puedan extraer recursos de la Luna y ser propietarias de esos recursos. Es decir, no son dueños de la Luna, pero sí de lo que saquen de la Luna. Otros países no están completamente de acuerdo: China, Rusia, Europa… quieren regularlo. Es una situación parecida a la que ocurrió cuando los europeos llegaron a América o cuando se empezó a navegar por los océanos: un territorio que no es de nadie, pero al que todo el mundo quiere ir y del que todo el mundo quiere sacar recursos.
En el futuro veremos empresas mineras en la Luna, bases de distintos países, conflictos por los recursos… y entonces aparecerán preguntas jurídicas como: ¿Puede una empresa ser dueña de una mina en la Luna?, ¿Puede un país impedir que otro se acerque a su base?, ¿Qué pasa si una empresa contamina la Luna?, ¿Qué pasa si hay un accidente en una base lunar?...
¿Se puede cometer un delito en el espacio?
Se puede, y de hecho ya hemos tenido el primer gran caso relacionado con un supuesto delito cometido desde el espacio. Esta historia ha terminado en 2026 pero empezó en el año 2019. Una astronauta estadounidense que estaba en la Estación Espacial Internacional fue denunciada por su expareja, quien le acusaba de acceder sin permiso a su cuenta bancaria desde el espacio, utilizando los ordenadores de la estación espacial. Aquello se consideró el primer delito cometido desde el espacio y abrió un debate jurídico sobre quién investiga esto o dónde se juzga un delito cometido fuera de la Tierra.
La norma general es que se aplica la ley del país al que pertenece la nave donde se encuentra la persona. La Estación Espacial Internacional, por ejemplo, está formada por módulos de distintos países: hay módulos estadounidenses, rusos, europeos, japoneses… Cada módulo jurídicamente es como si fuera territorio de ese país. En este caso, la astronauta era estadounidense y estaba en el módulo estadounidense, así que el asunto lo investigaron las autoridades de Estados Unidos.
La investigación duró años y se llegó a la conclusión de que no había delito, porque la astronauta tenía autorización para acceder a esa cuenta. Y entonces la historia dio la vuelta: la persona que había presentado la denuncia fue acusada de denuncia falsa y fue sancionada.
Este caso sirvió para que los juristas empezaran a plantearse el derecho penal espacial. Porque en el futuro puede haber: accidentes laborales en la Luna, conflictos entre empresas, sabotajes... Aunque suene extraño, en el futuro habrá jueces y abogados especializados en delitos cometidos fuera de la Tierra.
Empresas privadas en el espacio
Hasta hace unos años el espacio era cosa de Estados, Estados Unidos, Rusia, Europa, China… Pero ahora han entrado en el espacio las grandes empresas privadas: SpaceX, de Elon Musk. Blue Origin, de Jeff Bezos.
Otras empresas que están desarrollando cohetes, naves y sistemas de transporte espacial y esto cambia el panorama jurídico. Dentro de unos años una empresa podría organizar viajes turísticos a la Luna. Personas que pagan millones de euros por viajar allí. Si ocurre un accidente. ¿Quién es responsable? ¿La empresa? ¿El fabricante de la nave? ¿El país desde donde despegó el cohete? Todo eso es derecho mercantil, derecho civil, derecho internacional… pero aplicado al espacio.
Igual que hoy hay abogados especializados en accidentes de tráfico, habrá especialistas en responsabilidad civil espacial.
¿De quién es la basura espacial?
La basura espacial es uno de los grandes problemas tecnológicos, medioambientales y jurídicos del futuro. Alrededor de la Tierra hay miles de satélites viejos, restos de cohetes... Hay más de 30.000 objetos grandes controlados, más de un millón de fragmentos pequeños y millones de partículas diminutas Y todos esos objetos viajan a velocidades de unos 25.000 o 30.000 kilómetros por hora.
Existe el síndrome de Kessler. Si chocan satélites esto genera miles de fragmentos que chocan con otros satélites y generan más fragmentos. Llegaría un momento en que la órbita terrestre estuviera llena de basura y no se puedan lanzar más satélites porque se destruirían al salir. Y hoy dependemos de los satélites para casi todo, sin satélites tendríamos problemas con: GPS, comunicaciones, televisión, internet, meteorología, sistemas militares... Es decir, la basura espacial es un problema que afecta a nuestra vida diaria en la Tierra. Aquí surgen preguntas: ¿Quién paga? ¿Y si un trozo de satélite cae sobre un país? Según el derecho internacional, cada país es responsable de los objetos que lanza al espacio, pero limpiar el espacio cuesta mucho y nadie quiere asumirlo.
En resumen, la pregunta no es qué tipo de humanidad queremos ser cuando lleguemos a Marte o a la Luna. Si llegamos al espacio para cooperar, para investigar, para avanzar juntos como humanidad, eso dirá algo bueno de nosotros. Pero si llegamos para competir, apropiarnos de recursos, repetir lasguerras... significará que hemos avanzado mucho en tecnología, pero muy poco en inteligencia como especie.




