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Sociedad

Helena Resano recuerda la mielitis que paralizó parte de su cuerpo: "Creemos que podemos con todo, pero el estrés mantenido es letal"

La periodista relata cómo la enfermedad apareció en apenas 24 horas y el aviso que le dio su cuerpo tras años de estrés acumulado

Helena Resano recuerda la mielitis que paralizó parte de su cuerpo

Madrid

La periodista Helena Resano ha relatado en La Ventana de la Cadena SER el grave problema de salud que sufrió hace un año y que llegó a paralizarle parte del cuerpo. Una mielitis que apareció de forma repentina y que ella misma vincula al estrés mantenido durante años.

Resano explicó cómo en una profesión como la suya la presión constante acaba normalizándose. "Nos creemos que podemos con todo", reflexionó. Esa dinámica lleva a asumir la tensión como algo natural. "Te crees que ese estrés mantenido ya lo tienes asumido, pero no es verdad", advirtió. "Es letal y eso nos pasa factura, y a mí me pasó factura".

Incluso tras la experiencia, Resano admite que sigue muy atenta a las señales del cuerpo. En plena promoción de Las rutas del silencio, reconoce que el cansancio al despertar, pese a dormir sin preocupaciones, es para ella el primer aviso de que el estrés vuelve a acumularse.

El primer síntoma: un pie dormido

El episodio comenzó de forma aparentemente leve. "Me desperté un domingo con el pie dormido", contó. Pensó que podía tratarse de una hernia, una hipótesis que también confirmó su hermano, médico. Continuó con su rutina —gimnasio, estiramientos y sauna—, pero al salir la situación había empeorado. "Ya no era solo el pie, era toda la pierna dormida".

Al día siguiente, 11 de marzo, tenía que afrontar un informativo especial. Se tomó la medicación que suele usar en momentos de máxima tensión y se acostó, pero al despertar el cuerpo dejó de responder. "Cuando me desperté a las seis dije: 'ostras, es que no me puedo mover'". Su marido tuvo que bajarle una muleta del trastero porque la pierna no le aguantaba. "La pierna se me arrastraba".

Acudió a urgencias convencida de que se solucionaría con un tratamiento más fuerte. Incluso avisó a la televisión pensando que quizá podría presentar sentada. "Dije: 'hoy seguramente me sentaré en un taburete'". Pero no llegó. "No salí". Ya en el hospital, mientras le hacían pruebas, comenzó a dormirse también la otra pierna.

La seriedad del equipo médico la descolocó. "Yo pensaba: esto es una hernia y ya está", reconoció. Sin embargo, empezaron las pruebas para descartar enfermedades graves. "Esclerosis, ELA, un tumor cerebral", enumeró. Aun así, tardó en asumir la gravedad de la situación. "Yo todavía no había aterrizado", explicó. "Tenía que moderar un debate y les decía: 'Hacedme la punción y yo vuelvo'". La respuesta fue clara: "Olvídate. Señorita, esto es más serio".

El miedo dejó entonces de centrarse solo en ella. "Ya no piensas en ti, piensas en tu familia", confesó. "Dices: qué faena para ellos, porque menudo marrón les voy a dejar como esto no se recupere". Su hija estaba fuera y ella intentaba tranquilizarla, aunque la realidad se imponía. "Mamá, sigues en el hospital, si te estoy viendo", le decía.

El diagnóstico final fue mielitis, una inflamación de la médula espinal que puede provocar parálisis parcial o total.