Del yacimiento al surtidor: así se transforma el petróleo en combustibles
Las refinerías españolas "maximizan" la producción de queroseno. Habitualmente, la producción nacional cubre el 80% de la demanda de estos productos y tiene un saldo netamente exportador de gasolinas.

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Madrid.
"Básicamente se distinguen entre crudos ligeros y crudos pesados, que depende fundamentalmente de la densidad que tengan, y entre crudos dulces y crudos más agrios, lo que depende de su contenido en azufre", explica Inés Cardenal, portavoz de AICE. Y es que no todos los tipos de petróleo son exactamente iguales y, por tanto, no de todos se puede extraer la misma cantidad de los distintos tipos de combustibles que existen. Esto influye, además, en el proceso de refino -tampoco todos son iguales- pero los expertos coinciden en que esta es una de principales fortalezas que tiene la industria del refino española, que es muy flexible y permite maximizar la producción de unos derivados sobre otros cuando es necesario, algo que es especialmente relevante en momentos de crisis como este.
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Con el conflicto en Oriente Próximo, las tensiones de suministro se están dando especialmente en el queroseno para aviación -hasta el punto de que varios países, incluido Italia, están limitando sus vuelos en determinados aeropuertos- y eso es precisamente lo que las refinerías españolas están maximizando en estos momentos.
Según los datos de CORES, nuestros principales proveedores, en 2025, fueron, por este orden Estados Unidos, con más de un 15% de la cuota de mercado, Brasil con más de un 13%, México con más de un 12% y Nigeria con algo más de un 10%, y es allí donde se almacena la materia prima -ya sea en superficie, o en el mar, como ocurre con los barriles de Brent- antes de venderla a terceros países, a los que se envía bien por oleoducto, bien a través de buques petroleros. Este último es el recorrido que sigue la mayoría del crudo que recibe España.
Ocho refinerías una red de oleoductos robusta
Una vez aquí, ese crudo se lleva a las refinerías -en España tenemos ocho capaces de producir carburantes ahora mismo- donde se almacena hasta que se somete al proceso químico por el que el petróleo se convierte en los derivados que nos resultan más cotidianos en el día a día: queroseno para aviación, gasolinas, gasóleos... Allí, explica Cardenal, el primer tratamiento al que se somete al crudo es a la destilación, que consiste en calentarlo en una torre, y esto lo que consigue es separar los productos con una densidad menor, de los que son más pesados.
"Después, se suele someter a otros procesos más complejos, para ir obteniendo productos, como pueden ser la gasolina, a través del craqueo, que consiste en romper moléculas grandes y pesadas en otras más pequeñas y ligeras. También ha procesos de hidrocraqueo, donde hay presencia de hidrógeno, para obtener un combustible de mayor calidad, después hay procesos de mejora de mezcla...", desglosa.
Una vez obtenidos los diferentes derivados, estos se almacenan de nuevo y luego se transportan a las estaciones de servicio, algo que, como ocurría con el transporte del petróleo, puede hacerse a través de dos vías: por carretera, en camiones cisterna, o, de nuevo, a través de los oleoducto. Y esta, dicen los expertos, es otra de las ventajas con las que cuenta España, por contar con una de las redes de oleoductos más robustas de Europa, con más de más de 4.000 km de tuberías y dotada con 39 terminales de almacenamiento. De hecho, alrededor del 90% de los carburantes se distribuyen por esta vía.
Y en esa última parada, en las estaciones de servicio, es donde tiene lugar la última parte del proceso, que consiste en la incorporación de aditivos que buscan incrementar la duración de la gasolina y proteger el motor del vehículo, lo que prolongará su vida útil. Aunque, explican desde el sector, este último paso no es obligatorio porque cuando los carburantes salen de las refinerías ya cumplen los requisitos básicos que establece la legislación, por lo que no todas las marcas añaden estos aditivos a los productos que comercializan.
¿Qué productos se obtienen de un barril de petróleo?
Nuestra red de refinerías tenía en 2024 -que son los últimos datos disponibles- capacidad para refinar más de 79 millones de toneladas de derivados de petróleo, y nuestro consumo de estos productos, superó ligeramente los 60 millones de toneladas el año pasado, por lo que a priori la producción de derivados de petróleo debería ser suficiente para atender la demanda nacional. Pero aquí hay dos matices: ni la oferta y la demanda de estos productos tiene porque casar exactamente, de unos producimos más de lo que necesitamos, y de otros tenemos necesidad de importar; ni las refinerías operan al 100% de su capacidad constantemente.
Según los datos del sector, el principal producto que se obtiene normalmente de un barril de crudo son los distintos tipos de gasóleos, que suponen un 40% del total. Además, se obtiene algo más de un 16% de queroseno, un 15% de gasolinas, en torno a un 7% de fuelóleos y un 2% de gases licuados de petróleo, como el butano o el propano. Y el restante casi 20% se dedica a la producción de otros productos, como asfalto o materiales plásticos.
Habitualmente, con el queroseno que se produce en la industria española, se cubre entorno al 80% de la demanda nacional; en el caso de los gasóleos, esa cuota es similar, de en torno al 76%, mientras que en las gasolinas, se produce suficiente cantidad como para cubrir la demanda nacional y, además, exportar.




