El día que Kodak se enfrentó a la mayor mentira del siglo XX: el caso de las hadas de Cottingley
El estudio fotográfico descubrió el tinglado

Trabajo en un laboratorio de Kodak. / FPG

Madrid
El último programa de SER Historia ha girado en torno a los seres mitológicos más comunes. Desde los duendes hasta los gnomos y las hadas, probablemente los tres más conocidos a nivel mundial. Y, como no podía ser de otra forma, hemos acabado hablando sobre las hadas de Cottingley y las fotografías que engañaron a todo el mundo. El suceso en cuestión tuvo lugar en el año 1917, cuando dos niñas (Elsie Wright y Frances Griffiths) consiguieron convencer a miles de personas, entre ellas a intelectuales brillantes de la talla de Arthur Conan Doyle, de que las hadas eran completamente reales.
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De hecho, el escritor llegó incluso a publicar un libro mediante el que intentó justificar la existencia real de estos seres mitológicos a partir de las cinco imágenes tomadas por las niñas, tal y como nos cuenta Jesús Callejo: "En ese libro, Conan Doyle dice que los testimonios daban a entender que había una población que puede ser tan numerosa como la raza humana, que lleva una vida propia y extraña y que solo está separada de nosotros por ciertas diferencias de vibración". Por aquel entonces, había quienes aseguraban que se podría demostrar de forma fehaciente a través de fotografías y otros decían que no, que solo era una visión etérica de los mismos. Y Conan Doyle era de este primer grupo.
El estudio Kodak lo tuvo claro
Y la disputa en torno a la existencia de las hadas se prolongó bastante en el tiempo. Concretamente hasta que el laboratorio Kodak descubrió la verdad en torno a las fotografías de Elsie Wright y Frances Griffiths: "Cuando llevaron las fotografías al laboratorio de Kodak descubrieron que eran falsas". Todo ello porque el movimiento de estas figuras era de todo menos natural: "Es cierto que parece que están en movimiento, pero ese movimiento puede ser el de los recortes de una revista movidos por el viento. Puede ser que el viento, efectivamente, las mueva y que por eso parezca que tienen movimiento".
Entonces, después de que Kodak descubriera el tinglado y se negara a emitir un certificado de autenticidad, la sombra en torno a la manipulación de las fotografías comenzó a hacerse más y más grande. De ahí que volvieran a preguntarles a las niñas acerca del origen de estas fotografías y qué había realmente detrás de las mismas. Sin embargo, la verdad tardaría décadas en descubrirrse": "No habían contado la verdad hasta entonces porque estaban como avergonzadas de que gente tan importante como Edward Gardner o Arthur Conan Doyle, se llegaran a creer esta pantomima".
La verdad detrás de las fotografías
Para ellas fue un divertimento y lo que alegaron por aquel entonces es que tanto una como la otra sí que veían las hadas, pero que no creían en las mismas. Entonces, decidieron hacer unas fotografías para representarlas: "Hacemos unos recortes de unas revistas, en las que aparecían estas hadas muy victorianas, y lo hacemos pasar por cierto".

Pero la bola de nieve fue haciéndose más y más grande hasta el punto de que se les fue de las manos. Sin embargo, las primas aguantaron su mentira por muchos años más. Concretamente, hasta 1983. Cuando estaban completamente rodeadas, empezaron a hablar sobre qué entendían ellas como hadas y lo que pensaban sobre las mismas: "Decían que las hadas brillaban trémulamente como alas de mariposa y que siempre las asociaban con música. Ellas no pensaban que podría tratarse de vibraciones musicales que veían, estaban seguras de que era algo que tenía movimiento, color y sonido, por lo que decidieron representarlas de esta forma".

David Justo
(Astrabudua, 1991) Periodista especializado en tecnología que aborda la vida digital desde otro punto...




