"Esto ha sido un respiro, saber que voy a poder regularizarme a mí y a mis dos hijos": Mariuska explica cómo la regularización extraordinaria va a cambiarle la vida
Mohamed, Mariuska, Julio y Mustafá van a poder dejar atrás su vida irregular gracias a la regularización extraordinaria

Trabajar, cotizar y vivir sin miedo: la esperanza tras la regularización extraordinaria de migrantes
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Madrid
Ya ha entrado en vigor el Real Decreto que permite la regularización extraordinaria para aproximadamente medio millón de personas migrantes que ya residen y trabajan en nuestro país, pero que no tienen papeles.
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Desde el jueves pasado, quienes cumplan los requisitos pueden presentar su solicitud de manera telemática y a partir de este lunes, el trámite también podrá realizarse de manera presencial en las Oficinas de Extranjería, en algunas dependencias de la Seguridad Social y en oficinas de Correos.
Para acceder al proceso las condiciones son claras: haber entrado en España antes del 1 de enero de 2026, (o llevar al menos cinco meses viviendo en España de manera continuada) y acreditar la ausencia de antecedentes penales, tanto en España como en su país de origen, y poder demostrarlo mediante un certificado emitido por su país.
Después de cumplir estas condiciones obligatorias hay que elegir uno de los 3 requisitos que se ofrecen para acogerse a la regularización, que son: que la familia de la persona que lo solicita ya viva en España; haber tenido un contrato o la posibilidad de tener uno si la regularización se produjese, es decir, una oferta de trabajo; o acreditar una situación de vulnerabilidad, uno de los apartados más polémicos de este proceso por su posible ambigüedad.
Aunque detrás de estos procesos de documentación lo que hay son personas cada una con su historia y en la Cadena SER hemos recabado algunas de ellas.
Mariuska, migrante venezolana, madre soltera y graduada en administración
Mariuska vive en España desde noviembre de 2024, es madre de dos hijos menores, de 15 y 7 años y ella sola se hace cargo de ambos. Su hijo mayor, de 15 años, tiene autismo, y esa fue, según explica, una de las razones principales para abandonar Venezuela y buscar una mejor calidad de vida para ellos.
Cogió los ahorros de su vida, lo que ganó vendiendo sus pertenencias en Venezuela y se vino a España en busca de una vida mejor, “desde que llegué, sin tener todavía permiso de trabajo, comencé a trabajar en negro para poder vivir”, explica. Mariuska trabajó limpiando en varios hogares y también como repartidora de paquetes, un trabajo que mantiene en la actualidad. En Venezuela se graduó en administración y tiene experiencia de más de 20 años como contable, pero aún no ha podido convalidar su titulación en España.
Mariuska explica también que empezar de cero y de manera irregular es muy complicado: “encontrar un alquiler sin papeles es una odisea. Pasamos un par de meses viviendo en el patio de una casa que alquilan como Airbnb […] hasta que ya pudimos conseguir un piso con un casero que nos dio la oportunidad”. Por eso cuenta que la posibilidad de regularizarse es una gran oportunidad “esto ha sido un respiro… saber que voy a poder regularizarme a mí y a mis dos hijos”, que va a cambiarle la vida.
Mientras tanto, sus hijos ya están escolarizados y ella cuenta con una tarjeta roja de asilo que le permite trabajar temporalmente. La regularización, sin embargo, le daría estabilidad. Además, la residencia regular es clave para que su hijo pueda obtener el reconocimiento oficial de su discapacidad en España, “el instituto la solicitó, pero me alertaron de que probablemente necesitará la residencia para que sea reconocida”.
Citas, certificados y colas en consulados
En el consulado de Marruecos de Madrid, Mustafá y Mohamed esperan su turno para obtener el certificado de antecedentes penales, un documento imprescindible para iniciar el trámite.
“He venido aquí para coger la hoja de penal de Marruecos, para beneficiarme de la regularización”, explica Mustafá, de 41 años, que lleva tres años en España intentando obtener la residencia. Aunque, reconoce, el proceso puede ser lento: “Mucha gente ha venido a por la hoja de penal. Ahora estoy buscando cita para el Ayuntamiento de Madrid, para pedir la regularización”.
Mohamed, de 27 años, también lleva tres años en España. Llegó con un visado de estudiante para realizar un voluntariado de casi un año, un permiso que, sin embargo, no le permite trabajar. “Me falta el certificado de vulnerabilidad… falta ese papel”, cuenta, mientras revisa la documentación que aún debe presentar.
Los trámites con Venezuela tampoco son nada sencillos. Desde que supo de la regularización, Mariuska inició el proceso para obtener su certificado de antecedentes penales de Venezuela, un trámite que describe como especialmente complejo debido a las dificultades administrativas del país, "sobre todo si saben que tú estas fuera del país creen que tienen mucho dinero y te quieren cobrar en dólares", algo que encarece mucho más el proceso.
"Mi vida cambiaría bastante", Julio, que llego justo a tiempo
Julio, boliviano de 28 años, es de los últimos que podrán beneficiarse de la medida. Llegó en diciembre de 2025 y se empadronó el día 30, justo antes del límite para acogerse a esta medida, aunque, según nos cuenta, fue por pura casualidad ya que no conocía ni los plazos ni la posibilidad de una regularización extraordinaria.
Desde entonces ha trabajado de forma irregular en empleos discontinuos, “en la obra, después con la paquetería y después como ayudante de construcción”, explica.
Para él, la regularización supondría un giro radical: “mi vida cambiaría bastante porque podría acceder a un contrato y trabajar de manera legal, que es lo que todos queremos”, añade.
El debate político y la exigencia del certificado penal
A raíz de esta regularización extraordinaria de migrantes, algunos partidos políticos como VOX están vinculando de nuevo inmigración con delincuencia, a pesar de que se pida como requisito obligatorio certificado de delitos penales. Julio lo asume como parte del proceso: “El tema de los antecedentes es delicado, pero yo gracias a Dios no tuve ningún problema… siempre haciendo las cosas bien”.
Mariuska insiste en que la motivación de la mayoría para regularizarse en España es sencilla: trabajar y contribuir. "La mayoría de personas venimos buscando una mejor calidad de vida [...] Hemos dejado nuestros países nuestra cultura, nuestra familia [...] y hemos venido a trabajar, a ser incluidos a la sociedad y a pagar nuestros impuestos"
"No hemos venido aquí a tratar de quitarle el trabajo a nadie, al contrario. Yo creo que probablemente todos los españoles conocer a alguien extranjero que le ha tendido una mano, que ha cuidado a su madre o le ha limpiado la casa", explica y aunque dice que respeta el que opine lo contrario, reconoce que la mayoría de migrantes se merecen esta oportunidad porque, "han trabajado y han hecho mucho sacrifico para llegar hasta aquí", concluye.

Belu Jiménez
Periodista de informativos del fin de semana. Estudió Periodismo y Comunicación Audiovisual en la Universidad...




