Hora 25La cena de los idiotés
Sociedad

El dilema de Manuel Jabois que puede acabar con una de las relaciones más fuertes que existen: "Mendigar cariño es muy triste"

El periodista ha planteado un dilema que tiene como protagonista el amor de tu mascota

El dilema de Manuel Jabois que puede acabar con una de las relaciones más fuertes que existen: "Mendigar cariño es muy triste"

La última Cena de los idiotés ha estado protagonizada por los ya fijos Manuel Jabois y Ángeles Caballero, la actriz Marta Hazas y el músico Guille Galván

Jabois fue el primero en arrancarse con los dilemas en esta última entrega del programa. Plantea una situación en la que siempre has querido tener un perro, pero, por diferentes circunstancias, nunca se ha dado la oportunidad de poder tener uno.

Con el paso de los años, te mudas con tu pareja a un apartamento y por fin puedes cumplir el sueño de tener un perro como mascota. Vais a una protectora de animales y de inmediato os enamoráis de un cachorro de allí y él también se enamora a primera vista de vosotros.

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Los primeros años son un sueño: el perro es súper alegre, obediente y cariños, pero con el paso del tiempo empieza a cambiar su carácter. El perro pasa a dar los mimos justos y empieza a cambiar por completo. El problema es que solo le pasa contigo, con el resto de gente que se cruza sigue siendo igual.

Poco a poco te das cuenta que el perro ya no es feliz contigo, y es aquí donde surge el dilema: ¿sigues teniendo a tu perro aunque ya no sea feliz contigo o se lo das a otros dueños para que vuelva a ser feliz?

"Lucharía por caerle bien a mi perro"

Marta Hazas fue la primera en tomar la palabra para responder al dilema. "Sería como algo personal para mí, lucharía por caerle bien a mi perro", asegura. "Pero si no me quiere, optaría por dejársela a una buena amiga. Sería la única forma de tenerlo cerca, pero me quedaría traumatizada", añade.

"Lo mejor es que se vaya con otro dueño", responde tajante Caballero. "Si veo que el perro va a ser más seco que la mojama, con todo lo cariñosa que he sido yo, pues tampoco me hace feliz a mi. Mendigar cariño es muy triste", sentencia.

El último en responder fue Galvá, que siguió la misma línea de planteamiento. "Me plantearía por qué necesito que mi perro sea feliz conmigo. A veces tenemos la necesidad de que los perros nos hagan felices", concluye.