La microbiota intestinal podría revelar si existe un riesgo elevado de padecer Parkinson
Científicos de la University College de Londres han desarrollado un método innovador que ha reforzado la evidencia de la relación entre el párkinson y la salud intestinal

Una mujer se toca el abdomen como símbolo de malestar digestivo / athima tongloom

Madrid
En los últimos años se ha reconocido una relación, cada vez mayor, entre la salud intestinal y la enfermedad de Parkinson. Un nuevo estudio dirigido por investigadores de la University College de Londres de Reino Unido ha puntualizado que el análisis de los microbios en el intestino puede revelar si una persona tiene un riesgo elevado de padecer la enfermedad de Parkinson, incluso antes de que haya desarrollado algún síntoma.
La composición de la microbiota intestinal es distinta en las personas con párkinson, según un estudio publicado en la revista Nature Medicine este lunes. El estudio incluyó a 271 personas con enfermedad de Parkinson, 43 portadores de la variante GBA1 –una variante genética que puede aumentar el riesgo de padecer párkinson– sin síntomas clínicos y 150 participantes sanos como grupo de control.
Los científicos han asegurado que más de una cuarta parte de los microbios que componen la microbiota intestinal presentaban variaciones en su abundancia al comparar a personas con enfermedad de Parkinson con participantes sanos del grupo de control. Este patrón fue más evidente en las personas con estadios más avanzados de párkinson.
"Por primera vez, identificamos bacterias en el intestino de personas con Parkinson que también se encuentran en quienes tienen un riesgo genético de padecer la enfermedad, pero antes de que desarrollen síntomas. Es importante destacar que estos mismos cambios se pueden encontrar en una pequeña proporción de la población general, lo que podría aumentar su riesgo de desarrollar Parkinson", ha apuntado Anthony Schapira, del Instituto de Neurología de la University College de Londres.
La mayoría de estos microbios –142 especies– también mostraron diferencias consistentes en su abundancia al comparar a los controles sanos con las personas portadoras de la variante del gen GBA1, que aún no han experimentado ningún síntoma de la enfermedad de Parkinson.
"La enfermedad de Parkinson es una de las principales causas de discapacidad en todo el mundo y la enfermedad neurodegenerativa de más rápido crecimiento en términos de prevalencia y mortalidad. Existe una necesidad urgente de desarrollar tratamientos que puedan detener o ralentizar la progresión de la enfermedad", ha apuntado Schapira.
Con este nuevo estudio se ha reforzado la evidencia de la relación entre el párkinson y la salud intestinal al demostrar que los microbios intestinales pueden revelar signos de párkinson y ser una señal de alerta temprana del riesgo de padecerlo años antes de que aparezcan los síntomas.
Los investigadores afirman que sus hallazgos podrían ayudar a desarrollar pruebas para revelar el riesgo que tiene una persona de desarrollar la enfermedad de Parkinson, de modo que se pueda ofrecer apoyo temprano, y potencialmente también podrían conducir a nuevas formas de prevenirlo actuando sobre el intestino.
Cómo reducir el riesgo de padecer Parkinson
Schapira indica que ese descubrimiento abre la puerta no solo a comprobar si las bacterias pueden servir para identificar a las personas con riesgo de padecer párkinson, sino también a ver si modificar la población bacteriana, mediante cambios en la dieta o medicamentos, puede reducir el riesgo de una persona de desarrollar párkinson.
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Los científicos corroboraron sus hallazgos comparando sus resultados con los de una cohorte adicional de personas en Reino Unido, Corea y Turquía. Los participantes proporcionaron datos sobre sus hábitos alimenticios, que revelaron cierta evidencia de que aquellos con una dieta más equilibrada y variada tienen menos probabilidades de tener microbiomas intestinales que sugieran un riesgo elevado de párkinson.
"El análisis del microbioma intestinal nos permite identificar a las personas con riesgo de desarrollar la enfermedad de Parkinson, para así sugerirles maneras de reducir su propio riesgo, por ejemplo, mediante ajustes en la dieta", ha indicado Stanislav Dusko Ehrlich, profesor honorario del Instituto de Neurología de la University College de Londres.




