La mosca soldado negra, el insecto que podría frenar el desperdicio alimentario
La empresa 'Dapibus' apuesta por una alimentación animal más sostenible

La mosca soldado negra, el insecto que podría solucionar el desperdicio alimentario
El código iframe se ha copiado en el portapapeles
Madrid
Cada año se desperdician 1.300 millones de toneladas de comida en todo el mundo. Si a esto se suma que la industria agroalimentaria es altamente ineficiente desde el punto de vista ecológico, queda clara la necesidad de avanzar hacia un modelo mucho más sostenible. En ese contexto nace Dapibus, una empresa centrada en reducir el enorme desperdicio alimentario que se produce desde el origen hasta que los alimentos llegan al consumidor final.
Alex Segura y Carlos Conde, CEO y responsable de Operaciones de Dapibus, respectivamente, han pasado este lunes por La Ventana para explicar su iniciativa. El punto de partida del proyecto suele generar impacto e, incluso, rechazo: alimentos a base de insectos. Sin embargo, como recordaron en el programa, los insectos ya forman parte de nuestra dieta, aunque a menudo no seamos conscientes de ello, como ocurre con la cochinilla utilizada como colorante alimentario.
Dapibus trabaja concretamente con larvas de mosca soldado negra, una especie especialmente eficiente por su corto ciclo de engorde —de apenas 11 días— y por su capacidad para alimentarse de casi cualquier residuo orgánico. Estas larvas se nutren de subproductos procedentes de distintas empresas agroalimentarias —por ejemplo, las cáscaras de naranja de una fábrica de zumos— y, tras su procesamiento, se obtienen tres productos finales: grasa, harina y excremento.
La grasa y la harina se utilizan para reforzar el pienso animal, aportando hasta un 55% de valor nutricional, mientras que los excrementos de las larvas se emplean como fertilizante natural. Un proceso circular que reduce residuos y minimiza el impacto ambiental.
Segura ha explicado que la clave está en controlar con precisión la alimentación de las larvas para que el proceso funcione correctamente. "Estos insectos son muy quisquillosos con lo que comen", ha señalado. "Somos bastante rigurosos con el tipo de residuo —o subproducto alimentario— que damos a los insectos. Trabajamos con empresas agroalimentarias que tienen un flujo de residuos muy claro". Esto supone, según ha destacado, un doble beneficio medioambiental: se evita el desperdicio alimentario y se reduce la contaminación asociada a su producción.
Actualmente, Dapibus procesa unas 16.000 toneladas de subproductos alimentarios al año, que se transforman en harina de insecto. En contraste, los piensos para animales se refuerzan habitualmente con harinas cárnicas y de soja, cuya producción y transporte implican una huella ambiental mucho mayor. En España, el sector de la alimentación animal requiere alrededor de 40 millones de toneladas de pienso al año, una cifra que da cuenta de la magnitud del reto.
Conde ha explicado que en una sola planta de procesamiento producen mil toneladas de harina y tres mil toneladas de fertilizante. "Hemos demostrado que podemos producir de manera muy eficiente y automatizada; ahora el objetivo es escalar el modelo", ha afirmado. Con esta propuesta, Dapibus se posiciona como una empresa innovadora en el sector de la alimentación animal, apostando por dos elementos poco convencionales: los residuos y los insectos.




