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Los macacos de Gibraltar comen tierra para compensar la indigestión que les produce la comida basura de los turistas

Un equipo liderado por la Universidad de Cambridge ha documentado por primera vez de forma sistemática que los macacos de Gibraltar practican la "geofagia"

Un macaco de Gibraltar con un tubo de patatas fritas Pringles | Crédito: Martin Nicourt / Proyecto de Macacos de Gibraltar

Un macaco de Gibraltar con un tubo de patatas fritas Pringles | Crédito: Martin Nicourt / Proyecto de Macacos de Gibraltar

Un macaco de Gibraltar con un tubo de patatas fritas Pringles | Crédito: Martin Nicourt / Proyecto de Macacos de Gibraltar

"Los animales expuestos con mayor frecuencia a turistas ingieren más tierra, y este comportamiento aumenta durante la temporada alta de visitas". Es una conclusión publicada en la revista Scientific Reports por el equipo del antropólogo y biólogo Sylvain Lemoine, que se centra en la única población de monos en libertad de Europa: los macacos de Berbería que habitan el Peñón de Gibraltar. Hay, por tanto, una relación entre la geofagia, una práctica muy poco habitual en estos primates, y el impacto humano.

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Una parte muy relevante de la dieta de estos primates procede de alimentos proporcionados o sustraídos a los visitantes, como chocolate, patatas fritas o helados. Es verdad que las autoridades del peñón les suministran alimento "sano". Pero el estudio calcula que casi el 19% de lo que consumen estos monos corresponde a comida basura de origen humano.

“El perfil nutricional de estos alimentos —ricos en azúcares, grasas, sal y lácteos— difiere notablemente de la dieta natural de la especie”, explica el autor principal del estudio. En condiciones normales, estos macacos se alimentan de hojas, semillas, hierbas e insectos. Por eso los científicos plantean que "este cambio dietético está alterando el microbioma intestinal de los animales y les provoca molestias digestivas". Comer tierra es su "mecanismo compensatorio".

El análisis sugiere que la tierra consumida les está aportando minerales y microorganismos beneficiosos, además de actuar como una barrera física en el tracto digestivo que limita la absorción de compuestos potencialmente dañinos. Después de comerla les alivia síntomas como náuseas o diarrea asociados a dietas ricas en azúcares y grasas.

Los investigadores también destacan que los primates no humanos suelen desarrollar intolerancia a la lactosa tras el destete, lo que refuerza la hipótesis de que productos como el helado —frecuentemente ingerido por estos macacos— les están causando también problemas gastrointestinales.

Un cambio "social y cultural"

Durante 98 días de observación entre 2022 y 2024, el equipo registró 46 episodios de geofagia en 44 individuos, con una media de 12 eventos semanales en la población. Aproximadamente el 30% de estos episodios se produjeron en grupo y el 89% en presencia de otros macacos, lo que apunta a un aprendizaje social.

Además, los animales mostraron preferencias claras por determinados tipos de suelo. La mayoría optó por la llamada “terra rossa”, una arcilla rojiza abundante en Gibraltar, mientras que un grupo concreto utilizaba con frecuencia tierra mezclada con alquitrán procedente de carreteras.

Estas diferencias entre grupos sugieren la aparición de algo parecido a "tradiciones locales", lo que los autores interpretan como un ejemplo de "cultura animal" que está naciendo en el pequeño espacio del peñón, vinculada a la interacción con humanos.

Influencia del turismo

El estudio también identifica una fuerte relación entre la presencia humana y este comportamiento. Los grupos que viven en zonas más concurridas del Peñón presentan hasta 2,5 veces más probabilidad de consumir comida basura y concentran más de dos tercios de los episodios de geofagia.

Por el contrario, en un grupo sin contacto con turistas no se registró ningún caso de ingestión de tierra. Otro efecto que apuntala la teoría es que "tanto el consumo de comida humana como la geofagia disminuyen en invierno, cuando baja la afluencia de visitantes".

“Estamos ante un ejemplo más de cómo la proximidad a los humanos puede generar tanto adaptaciones funcionales como nuevas tradiciones en otros primates”, señala Lemoine.

Javier Ruiz Martínez

Javier Ruiz Martínez

Redactor de temas de sociedad, ciencia e innovación en la SER. Trabajo en el mejor trabajo del mundo:...

 

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