Miguel Pardeza: "Muchas veces hay más vanidad en alguien fracasado que en muchas personas exitosas"
El filólogo, critico literario, experto en la obra de César González Ruano, exfutbolista del Madrid y Zaragoza, presenta su nueva novela, 'Los últimos días de Alejandro Reig'

Miguel Pardeza: "Es muy humano buscarle la revancha al tiempo perdido"
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Madrid
Sólo hace falta tener alguna edad, un poco de memoria y un mínimo de gusto futbolístico para recordarlo. Él, el ratoncito Pardeza, el miembro de la famosa, estética y eficaz Quinta del Buitre; el exiliado que tuvo que buscarse en el Real Zaragoza los minutos y garbanzos que no le aseguraba Emilio Butragueño en el Madrid; Él, que levantó como capitán la Recopa en París frente al Arsenal (Con aquel gol de Nayim, de Nayim y del recordado periodista José Ángel de la Casa). Y finalmente él, quien en aquella época era visto por los muy futboleros con cierta sospecha y prevención, casi como una anomalía dudosa por culpa de su empeño indisimulado por la filia a los libros, mientras los amantes de las páginas lo identificaron, junto a personajes como Jorge Valdano, con la esperanza de la normalización de dos mundos (cultura y fútbol) que nacieron incomprensiblemente enfrentados. Él, que ahora publica su tercera novela, Los últimos días de Alejandro Reig, en Renacimiento, una editorial imprescindible.
Miguel Pardeza, quien no se explica sin la lectura y la escritura, reconoce que escribe porque se divierte. "Hay mucha gente que escribe por necesidad, porque tiene algo que decir, porque ha tenido una infancia dura o por muchas circunstancias distintas; a mí me ayuda en el día a día" y confiesa que "hace muchos años decidí ir retirándome del mundo del fútbol, al que le estoy muy agradecido, pese a que me ha robado mucho tiempo, para afrontar el desafío de intentar dedicarme a escribir y de momento me va compensando, pese a que fue un movimiento arriesgado".
En la historia de su última novela, que nos aproxima en numerosas páginas al duelo de esgrima entre un gurú literario, un poco venido a menos, retirado y parcialmente olvidado en un pueblo de la costa onubense y su alumno, un aspirante a escritor con una novela que no convence a nadie, se habla del futuro de este género "Hay mucha gente que cree que la novela es un género que ya ha dicho todo lo que tenía que decir, mientas a mí me pasa lo contrario, que ahora leo mucha más novela que antes"; del fracaso y el éxito literarios y no poco de la vanidad de los literatos y sus deseos de trascender a través de sus obras: "Es curioso porque muchas veces hay más vanidad en las personas fracasadas que en muchas que han sido exitosas".
Personas vanidosas, gurús encerrados en uno mismo, fracasados que intentaron trascender con su obra a los que, según Pardeza, es fácil conocer y reconocer en el mundo literario. "Hay gente que se retira de la literatura con un poso de amargura, sin haber logrado escribir lo que quería". Una reflexión que se proyecta además sobre otro tema: el paso del tiempo. "Es muy humano buscar la revancha sobre el tiempo perdido, pero hay que tener mucho cuidado con eso porque se puede terminar abocado a hacer el ridículo en un montón de cosas", advierte el escritor.
La historia de "Los últimos días de Alejandro Reig", encierra o acoge o refugia o aniquila a los personaje de la novela en la localidad de Islantillas, en la costa de Huelva. Un lugar que, como a Frida, Samuel, Tess o el propio Reig, acoge la mitad del año al propio Miguel Pardeza, quien entre el oficio de escritor tiene siempre tiempo para mirar las desventuras del Real Zaragoza y el Real Madrid, sus dos equipos, aunque esa es otra historia.

Sergio Castro Salillas
Redactor y guionista en la SER desde 1996. Estuvo en La Ventana, A Vivir y ahora es redactor de Hoy...




