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Una sexóloga desmonta los mitos sobre la "primera vez" en el sexo y alerta del impacto del porno en los jóvenes

La experta Ana Lombardía acude a 'El Faro' para hablar de cómo se afrontan las primeras relaciones sexuales

Rattankun Thongbun

Madrid

Las primeras veces son siempre particulares. Algunas de ellas son emocionantes y reveladoras, pero otras son más difíciles de gestionar. Uno de esos casos es el sexo. Genera dudas, miedos e inseguridades, además de estar lleno de mitos y necesitado de una educación adecuada. Ana Lombardía es sexóloga y ha charlado con Mara Torres en El Faro Primera vez para dar algunas claves.

La experta ha comenzado explicando que el concepto "primera vez" en el sexo está siempre relacionado con la penetración vaginal, cuando no es así: "La sexualidad empieza incluso antes. Tenemos desde que nacemos hasta que morimos. Tiene que ver con relacionarnos, con cuidarnos, con intimar. A veces hay un tonteíto, una mirada, un te pasa una notita en clase o darse la mano en el recreo".

También ha explicado que, en los centros escolares, ha encontrado bastantes casos de alumnos y alumnas que comienzan a desdibujar la primera vez en el sexo, centrándose más en "la presión sobre otras cosas, como el género, cómo se identifican o la orientación sexual", que además están estrechamente relacionadas con esas primeras veces, ya que son esos encuentros los que hacen descubrir a la persona acerca de esas cuestiones.

Sexóloga desmonta mitos sobre la "primera vez" y alerta del impacto del porno en los jóvenes

El acceso amplio y temprano a la pornografía también ha influido en la concepción de los jóvenes respecto de las primeras relaciones sexuales, y Lombardía ha explicado el motivo: "Cuando tenemos acceso a este tipo de contenidos desde tan chiquititos, al final ya lo vives como algo más normal y, sobre todo, no es que que pierdas tanto el hito, sino que se pierde mucho también la curiosidad". También ha revelado el escalofriante dato de inicio de acceso a contenido pornográfico: desde los ocho años.

Una posible y efectiva vía para solucionar este problema es la correcta educación sexual en las aulas. Es decir, que la información adecuada llegue antes a los alumnos que el contenido pornográfico. La experta ha explicado que, efectivamente, sería realmente beneficioso, pero existen obstáculos: "Una vez que llegamos a las aulas, se pueden hacer cosas, pero te encuentras muchas reticencias. Ya no te digo del profesorado de los centros escolares, sino de las familias que no quieren que se les hable a los niños de estas cosas". Cuando consiguen llegar al alumnado, se centran en aspectos concretos: "Podemos explicarles que lo que están viendo es ficción, que no responde a la realidad de lo que es una relación sexual, que no es un contenido apropiado para ellos, cómo reaccionar y qué hacer cuando se lo encuentran. Es decir, es darles pautas".

La sexóloga también ha explicado que las primeras experiencias sexuales difieren según el tipo. En las heterosexuales, la idea de placer suele estar más orientado hacia los hombres: "Aunque ella esté nerviosa, no esté excitada o lubricada. Si hay una erección, se tira para adelante". Sin embargo, en las relaciones entre mujeres hay más atención en el placer mutuo, pero aparece la vergüenza de ser pilladas, de estar haciendo algo malo. En las relaciones homosexuales entre hombres, la primera penetración anal suele sorprender porque existe el mito de que no duele, cuando son frecuentes esas molestias y, por tanto, nace las inseguridades. En todos los caso, tal como ha concluido, la presión y el miedo son los que alejan a las personas de la excitación y el placer.

Pedro Pérez Perea

Periodista con vocación internacional tras la...