Ahora que hay tanta gente empeñada en buscar enemigos, yo me quedo con la libertad que dan los libros
Una reflexión en el día de Sant Jordi sobre los libros como espacio de libertad
Ahora que hay tanta gente empeñada en buscar enemigos, yo me quedo con la libertad que dan los libros
Madrid
Hoy hablamos desde el corazón de la fiesta de Sant Jordi, en Barcelona. El gran día del libro y de la rosa. Ya lo sé: también es el Día de Aragón y de Castilla y León. Pero, sinceramente, con todo el respeto para todo lo demás, el 23 de abril el gran protagonista para mí siempre es el libro.
De las muchas líneas que separan —o, mejor dicho, que distinguen— a las personas, no lo digo en tono de bronca ni de "conmigo contra mí", hay una especialmente clara: las que leen y las que no leen. Y aunque cada uno, por supuesto, pueda hacer lo que le dé la gana, Sant Jordi es una magnífica oportunidad para intentar captar adeptos que se sumen a la tribu de los que sí leen, o de los que sí leemos.
Sant Jordi ya pone mucho de su parte: un ambiente festivo, masivo, con esas aglomeraciones propias de un gran partido de fútbol, que casi casi te pueden llegar a gustar. Es un ejercicio de comunidad civil extraordinario. Pero creo que todavía podemos aportar un poco más, y hacerlo con palabras, que al final es lo más valioso que tenemos.
Palabras, por ejemplo, de un poeta como Federico García Lorca, que dijo aquello de: "Si yo tuviera hambre y estuviera desvalido en la calle, no pediría pan, sino medio pan y un libro". Tampoco está mal esa idea tan repetida de que leer es viajar sin hacer la maleta, de que los libros son una llave para entrar en aventuras sin fin.
El autor de Juego de Tronos, George R. R. Martin, dice —y creo que tiene razón— que "un lector vive mil vidas antes de morir; el que no lee, solo vive una". Solo con eso ya habría motivos para pensárselo.
Todo esto está muy bien, pero en los tiempos que corren, con tanta gente empeñada en achicar el terreno de juego, en buscar enemigos donde no los hay, en recortar derechos, en fastidiar constantemente, yo me quedo con dos citas más.
Una es de Heinrich Heine, el poeta alemán que dijo algo tan profético como inquietante: "Allí donde se queman los libros, se acaba quemando también a las personas". La otra es más reciente y tiene la virtud de condensarlo todo en apenas cuatro palabras. Las pronunció Enrique Tierno Galván y hoy podrían ser el mejor lema para este Sant Jordi: "Más libros, más libres".
🌹 ESPECIAL | La Ventana desde Sant Jordi