Marc Giró: "Nadie nos hacía la cena porque mis padres estaban leyendo"
El presentador recuerda su infancia rodeada de libros en una edición especial de 'La Ventana' por Sant Jordi y reivindica la lectura como una disciplina que aprendió a base de insistencia

La Ventana desde Sant Jordi | Entrevista a Marc Giró
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Madrid
Marc Giró reconoce en la edición especial de La Ventana por Sant Jordi que su relación con los libros no empezó desde el disfrute, sino desde la obligación familiar. Explica que en su casa leer no era opcional, sino una práctica cotidiana que definía el ambiente doméstico.
El presentador recuerda con humor una imagen muy concreta de su infancia que, según cuenta, resume perfectamente aquel contexto: "Nadie nos hacía la cena porque mis padres estaban leyendo", comenta entre risas.
Según explica, en su entorno estaba mal visto no leer, y quienes no lo hacían eran juzgados con cierta dureza. Giró admite que ese ambiente le generó presión, especialmente porque tenía dificultades para leer debido a la dislexia, algo que hizo que el proceso fuera más lento y frustrante durante años.
Aun así, reconoce que esa insistencia familiar acabó teniendo un efecto positivo. Con el tiempo, terminó leyendo cada vez más y descubriendo diferentes libros.
El momento en que descubrió el placer de leer
Giró recuerda que hubo un momento concreto en el que la lectura dejó de ser una obligación para convertirse en algo significativo. Según relata, ocurrió durante unas vacaciones en un camping, en una etapa en la que el aburrimiento era constante.
Fue entonces cuando se encontró con Mirall trencat (1974) de Mercè Rodoreda, un libro que cambió su forma de entender la lectura. Explica que esa experiencia le permitió comprender por qué en su casa se le daba tanta importancia a los libros.
El presentador describe aquel momento como un descubrimiento inesperado. Asegura que, a partir de entonces, empezó a entender que la lectura podía generar sensaciones intensas, aunque admite que no siempre ocurre con todos los libros.
Hoy, esa relación con la literatura sigue formando parte de su vida, hasta el punto de dirigir un club de lectura formado mayoritariamente por mujeres.
El club de lectura
Giró añade que en ese club de lectura las conversaciones suelen ser muy directas y sin filtros. Explica que la mayoría de participantes son mujeres y bromea con que no sabe qué hacen los hombres mientras ellas leen y debaten. Cuenta que el último libro que han leído aborda el feminismo y reflexiona sobre los privilegios, especialmente los que tienen, según dice, "los que somos pálidos", y subraya la importancia de escuchar discursos antirracistas y decoloniales.
También ironiza sobre su papel como coordinador del club y reconoce que, aunque él dirige las sesiones con exigencia, las lectoras mantienen el ritmo y el nivel de debate. Para Giró, estos espacios son lugares donde se aprende a escuchar y a cuestionar muchas ideas asumidas.
De los libros a la televisión: aprender a hacerse escuchar
Giró recuerda también su paso como colaborador junto a Berto Romero y Andreu Buenafuente, una etapa que describe como complicada en sus inicios: "Están por encima de la media española en cuanto a comunicación". Explica que tenía la sensación de que sus intervenciones no provocaban reacción y que percibía claramente que su humor no hacía gracia. "Tengo habilidades heterosexuales ya que no me interesáis nada, pero ya no sabía que contarles".
Cuenta que esa situación se repitió durante varios programas y que, tras el tercero, volvió a casa convencido de que debía dejarlo. Según relata, "Sentía que no le caía bien a Buenafuente".
El cambio llegó gracias a un consejo que ha marcado su trayectoria. Explica que el periodista Marc Amorós le sugirió que organizara sus ideas en cinco puntos claros, una estructura sencilla que decidió poner en práctica inmediatamente.
A partir de ese momento creó una sección en la que explicaba, precisamente en cinco puntos, cómo comportarse con una persona homosexual. Giró asegura que aquella intervención les llamó la atención: "Como ellos no controlan de mi tema, fliparon".
La presión del estreno y el humor como refugio
En medio del ambiente festivo de Sant Jordi, Giró también habla del estreno reciente de su programa Cara al show, un proyecto que reconoce que le genera nervios y presión.
Explica que intenta mantener la calma y relativizar los datos de audiencia, pero admite que no siempre lo consigue. Cuenta que la noche en la que se publicaron los primeros resultados apenas pudo dormir. Según relata, se despertó de madrugada y ya no consiguió volver a conciliar el sueño, preocupado por el impacto del estreno.
Reconoce que esa presión también la sintió en otras ocasiones, como cuando acudió a programas como Lo de Évole o El Hormiguero, y que cada exposición mediática supone un reto personal.
Aun así, insiste en que intenta tomárselo con humor y reconoce que, en el fondo, el trabajo en televisión exige convivir con esa incertidumbre constante.





