Volver a empezar
Lo que está pasando no es que todos esos ciudadanos estén cambiando de ideología, sino que se están atreviendo a expresar y defender lo que en el fondo siempre habían sentido

El líder de Vox, Santiago Abascal / Rodrigo Jiménez (EFE)

Madrid
No, los humanos no llevamos la democracia en el ADN; ni la resolución pacífica de conflictos; ni el respeto a la diversidad; ni el feminismo; ni la justicia social; ni, mucho menos aún, la tolerancia. Por eso es un error preguntarse qué han hecho mal nuestras democracias para que una parte significativa de la sociedad se esté alineando con la extrema derecha y sus proclamas antisistema.
Lo que está pasando no es que todos esos ciudadanos estén cambiando de ideología, sino que se están atreviendo a expresar y defender lo que en el fondo siempre habían sentido. Probablemente la mayoría de ellos ni siquiera se lo reconocían a sí mismos, puesto que no eran posiciones que encontrasen amparo en fuerzas políticas no marginales.
Sin embargo, la cámara de eco de las redes sociales y de sus algoritmos más tóxicos les ha hecho ver que no están solos, que son aparentemente muchos los que piensan que, en determinadas circunstancias, un régimen autoritario es preferible a una democracia; que hay que reducir las competencias y el autogobierno de las comunidades autónomas; que la igualdad de género y el feminismo han ido demasiado lejos; que la lucha contra el cambio climático es una conspiración para dominar el mundo; y que los inmigrantes son una amenaza para nuestra civilización, por lo que se les puede privar de sus derechos.
Y no solo saben ahora que no son pocos los que piensan así, sino que son ideas que se pueden decir sin avergonzarse en las más altas tribunas. Lo que en tiempos eran simples barbaridades dichas alguna vez al calor de unas cervezas en la barra del bar, hoy son ideas que se pueden defender legítimamente. A este punto hemos llegado.
Esta nueva derecha radical y desacomplejada suele hablar -como han hecho en los pactos con Aragón y Extremadura- de la necesidad de revertir lo que ellos llaman las “leyes ideológicas de la izquierda”. Parece una broma que consideren que solo lo que dicen los demás tiene un sesgo ideológico, pero, en realidad, lo sienten así: lo natural, para ellos, es volver al siglo XV. O incluso más atrás.
Si el auge de la ultraderecha fuese debido, como algunos analistas sostienen, a la frustración socioeconómica -precariedad laboral, salarios devaluados, acceso imposible a la vivienda-, estarían afiliándose en masa a los sindicatos y haciendo huelga general indefinida.
No, a liberales y progresistas se nos había olvidado quizá lo que costó llegar a la primera declaración de derechos del hombre de la Revolución Francesa (1789), a la declaración universal de derechos humanos de la ONU (1948), a la primera Constitución democrática de nuestro país estable y duradera (1978) o a la carta de derechos fundamentales de la Unión Europea (2010). Los valores democráticos, la dignidad y los derechos ciudadanos, el avance social hacia la igualdad, la inclusión y la tolerancia son fruto de una lucha interminable contra la irracionalidad y el uso de la fuerza como fuente única de poder.
Así que ahora, no se trata de esperar cruzados de brazos a que pase la marea reaccionaria y que las cosas vuelvan a su estado natural (ahí es donde estamos, por mucho que duela). Hay que volver al principio y reconocer que el viejo Churchill tenía razón cuando dijo aquello de que “la democracia es el peor sistema de gobierno, a excepción de todos los demás que se han probado”. Es un sistema imperfecto y por eso exige un trabajo constante de reducción de daños, de coherencia entre lo que se dice y lo que se hace; de ser implacable contra la corrupción; de no atravesar algunas líneas rojas por interés partidista; de explicar, debatir y defender los valores democráticos todos los días, en todos los ámbitos. De remangarse y volver a empezar una vez más.

José Carlos Arnal Losilla
Periodista y escritor. Autor de “Ciudad abierta, ciudad digital” (Ed. Catarata, 2021). Ha trabajado...




