J. A. Bayona revive su infancia en un cuento: "Mi manera de calmar el miedo ha sido dirigiéndolo"
El cineasta inspira el libro infantil 'J.A. Bayona: El niño que quería volar', donde reivindica la intuición, la imaginación y la importancia de atreverse a soñar

La Ventana de los Libros | Entrevista a Juan Antonio Bayona
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Madrid
El director de cine Juan Antonio Bayona se convierte en protagonista de una historia pensada para los más pequeños con la publicación del libro infantil J.A. Bayona: El niño que quería volar. El cuento, escrito por Toni Ulled e ilustrado por Sol Ruiz, recorre la infancia del director y su descubrimiento temprano del cine como forma de imaginación y superación.
Durante la presentación del libro y su participación en la jornada literaria de Sant Jordi, Bayona confiesa que firmar ejemplares y encontrarse con lectores fue una experiencia especialmente emotiva. El cineasta recuerda que cuando el autor le propuso escribir un cuento inspirado en su vida, le pareció una idea "muy bonita" que conectaba con su propia infancia.
La intuición como compañera de viaje
Uno de los elementos más personales del libro es la inclusión de un personaje simbólico que acompaña al protagonista: la intuición.
Bayona explica que fue la única sugerencia que hizo al autor durante la creación del cuento. Según relata, esa intuición representa un conocimiento interno que todavía no tiene forma definida, pero que impulsa a crear.
"El conocimiento lo tienes ahí, viene de las tripas, y luego se acompaña de mucho trabajo", señala el director, quien destaca que esa mezcla entre instinto y esfuerzo ha sido clave en su trayectoria profesional.
Del barrio humilde al reconocimiento internacional
El director también recuerda con emoción un reciente homenaje recibido en el barrio de Barcelona donde creció, Trinitat Vella, un entorno que describe como humilde y que marcó profundamente su desarrollo personal.
Cuenta que, durante el encuentro con estudiantes del centro donde estudió, una profesora se le acercó para agradecerle el impacto de su historia. Según relata, muchos alumnos del centro empiezan a preguntarse si ellos también podrían llegar a la universidad.
Bayona insiste en que el origen social no debe convertirse en un límite. Asegura que, aunque estudiar cine puede resultar muy caro, es posible conseguirlo con esfuerzo y apoyo.
El origen de su vocación cinematográfica
El cineasta recuerda que su relación con el cine empezó mucho antes de tener una cámara en sus manos. Explica que, tras ver la película Superman, intentó recrear el movimiento con dibujos y juegos de luz en casa. Aquella experiencia, cuenta, fue su primer contacto con la idea de crear historias visuales.
Bayona reconoce que de pequeño no soñaba con ser director, sino con ser el propio superhéroe y tener la capacidad se asombrar. Sin embargo, con el paso del tiempo empezó a interesarse por las revistas especializadas donde aparecían fichas técnicas de directores, lo que despertó su curiosidad por el oficio.
"Si tuviera que elegir un superpoder, sería el de asombrar", afirma el director, quien considera que la capacidad de sorprender al espectador es el verdadero motor del cine.
Entre la fantasía y el miedo
Los recuerdos de infancia también están marcados por el impacto emocional de algunas películas. Bayona relata que escenas de clásicos como King Kong o Tarzán en Nueva York influyeron en su manera de entender la ficción y la realidad.
Cuenta que una conversación con su padre tras ver una escena de Tarzán le hizo cuestionar la verosimilitud de ciertas historias, reforzando su preferencia por la fantasía frente a la lógica estricta.
También recuerda con intensidad una escena de Drácula que le provocó mucho miedo durante su infancia. Explica que durante meses evitaba incluso ir solo al baño por temor a que el personaje apareciera.
El director reconoce que esos miedos infantiles se transformaron con el tiempo en una herramienta creativa: dirigir historias fue la forma que encontró para aprender a dominarlos.
La influencia de Spielberg y el valor de decir no
En su trayectoria profesional, Bayona insiste en la importancia del director de cine Steven Spielberg como una figura de referencia. Con el paso de los años, esa admiración se convirtió en colaboración. Sin embargo, admite que uno de los mayores retos de su carrera ha sido aprender a rechazar proyectos.
Explica que su trayectoria se ha construido tanto a base de aceptar oportunidades, pero más de decir "no" a propuestas. Incluso recuerda que rechazó inicialmente participar en la primera entrega de la saga Jurassic World. Considera que esa capacidad de selección ha sido fundamental para mantener la coherencia de su carrera.
Actualmente, Bayona asegura que está valorando nuevos proyectos, aunque prefiere no adelantar detalles. El director reconoce que le gustaría explorar un género que todavía no ha abordado: la comedia.





