Selecciona tu emisora

Ir a la emisora
PerfilDesconecta
Buscar noticias o podcast

La película que cambió para siempre el género de terror en España

Hace 50 años se estrenaba ¿Quién puede matar a un niño? de Narciso Ibáñez Serrador

Narciso Ibáñez Serrador fue uno de los grandes genios de la televisión en España, creador de programas míticos como Un, dos, tres, responda otra vez o Hablemos de sexo. Chicho tuvo siempre una gran predilección por el género de terror. “Siempre he creído que las historias de terror son como cuentos para mayores. Nos hace bien, de vez en cuando, sentirnos niños otra vez. Y nos sentimos niños cuando nos cuentan historias de miedo, como cuando niños nos contaban historias de brujas o de gigantes. ¡Ay de aquel ser adulto que no se sienta niño o que haya matado a ese niño que todos llevamos o debemos llevar dentro!”, decía.

Historias para no dormir, una serie de teatro televisivo que produjo con gran éxito, o la serie Mis terrores favoritos con sus famosas presentaciones a lo Hitchcock son prueba de esta afición. En 1969 Chicho decidió intentarlo también en el cine dirigiendo La residencia, una película ambientada en un internado para señoritas que fue un gran éxito, convirtiéndose en la película española más taquillera de todos los tiempos hasta aquella fecha. La película seguía la misma línea de terror gótico que tenían los relatos de Historias para no dormir.

Unos años más tarde, en 1976, llegaría su segundo film, pero esta vez en una onda muy distinta. Una película en la que el director nos hacía una pregunta escalofriante: ¿Quién puede matar a un niño? Fue la segunda y última película que dirigió Chicho Ibáñez Serrador. “El caso de Chicho es extraordinario”, afirma el director Juan Antonio Bayona. “Con solo dos películas consiguió el estatus de director de cine. Siempre hemos echado en falta que no hiciera más películas porque las dos que tiene son extraordinarias”.

Los protagonistas de la película son una pareja de extranjeros que viajan a la costa española para pasar unos días de vacaciones tranquilos ya que ella está embarazada. Pero al llegar a la isla se encuentran con un ambiente extraño. No hay nadie en las calles y los locales están todos vacíos. Hasta que por fin ven a una niña, pero cuando se acercan a hablar con ella descubren que la niña ha matado a palos a un anciano. Pronto los protagonistas van a descubrir lo que está ocurriendo. Los niños de la isla, guiados por un impulso inexplicable, se dedican a un juego perverso: perseguir y asesinar a todos los adultos.

¿Quién puede matar a un niño? es una ficción de terror psicológico. Nunca se explica qué les ocurre a los niños, sino que lo deja a la interpretación del espectador. Tampoco se recrea en la sangre ni en lo morboso, pero la inquietud y el terror van en aumento a medida que avanza el film. Y es que hace 50 años la idea de unos niños asesinos resultaba tan desconcertante como aterradora.

La película rompe con muchas de las convenciones del género de terror. “¿Qué es lo que me llevó a hacer la película?”, se preguntaba Chicho Ibáñez Serrador. “Quizá el reto de limpiarlas de tópicos. No hay tormentas, ni truenos, ni oscuridades. No hay sustos.”, se respondía él mismo. Así es. Si la mayoría de las películas de terror transcurren de noche y en lugares lúgubres ¿Quién puede matar a un niño? se desarrolla a plena luz y en un sitio aparentemente tranquilo y caluroso. No obstante, la historia va creando un ambiente cada vez más tenso y claustrofóbico. Aquí tiene un papel fundamental la luminosa fotografía de José Luis Alcaine que no juega con las sombras ni otros recursos del cine de terror pero que potencia el blanco de las paredes del pueblo hasta convertir las calles en un laberinto refulgente de lo más agobiante. “Intenté hacer una fotografía que no fuera ni efectista, ni expresionista, ni nada de ese tipo. Una fotografía que no fuese de terror. Y Chicho se sorprendía los primeros días y luego me dijo que eso le parecía muy bien. Todo sucedía naturalmente”, recuerda Alcaine.

¿Quién puede matar a un niño? se basa en la novela El juego de los niños del escritor y periodista Juan José Plans, famoso durante muchos años por sus programas de radioteatro de terror y misterio en Radio Nacional de España. Plans, amigo de Chicho, le contó el relato que había escrito y éste, entusiasmado, le propuso adaptarlo al cine, pero con una condición importante: sería él, el director, quien escribiría el guion en solitario. Ibáñez Serrador lo hizo en apenas 4 días y bajo el seudónimo de Luis Peñafiel, tomándose muchas licencias con respecto al libro. Además, añadió un largo prólogo al comienzo de la película. Mientras se suceden los títulos de crédito iniciales la pantalla nos muestra material de archivo extraído de documentales y noticiarios en el que vemos distintas imágenes de niños como víctimas de los horrores de la guerra o del hambre.

Chicho quería para el papel del turista a Anthony Hopkins y, al parecer, había un acuerdo con él, pero al final el actor tuvo que rechazar la película por otros compromisos ya adquiridos. Finalmente, los papeles protagonistas fueron para el actor australiano Lewis Fiander y la británica Prunella Ransome. Aunque hay algunas localizaciones costeras filmadas en Almuñécar, Menorca y Sitges, el pueblo isleño que vemos en la película es en realidad Ciruelo, una localidad toledana. Este hecho supuso un reto para la fotografía de José Luis Alcaine. “Me costó un poquito unificar todo, porque no tiene nada que ver la luz de Toledo, donde estábamos rodando, y que tiene una luz muy límpida, con cielos muy azules, con la luz mediterránea, en donde los cielos son brumosos y hay una humedad en el aire en el aire con lo que las lejanías quedan siempre desechas y no hay limpidez. Es una luz muy bella, pero no es la misma luz”, explica Alcaine. Y no podemos olvidar la inquietante banda sonora compuesta por Waldo de los Ríos en el que sería su último trabajo para la pantalla grande antes de su trágica muerte por suicidio.

A pesar de lo original del tema que trata la película hay algunos pocos antecedentes cinematográficos. Películas como El pueblo de los malditos, A las nueve cada noche o La mala semilla. También se la compara con clásicos como Los pájaros de Alfred Hitchcock por generar terror en espacios abiertos a plena luz del día y porque los villanos de la historia son seres a priori considerados inocentes e inofensivos. Una comparación ésta que a Chicho le hacía mucha gracia. “¡Qué más quisiera yo que ser un tercer ayudante del maestro!”, apuntaba.

También es posible encontrar en la película algunos elementos de La semilla del diablo de Roman Polanski. ¿Quién puede matar a un niño? a su vez influiría en películas posteriores como Los chicos del maíz, además de, como dice Alex de la Iglesia, en muchos creadores del cine de terror. “¿Quién puede matar a un niño? es una película diferente. Es una película que marca un nuevo tipo de cine, que abre el cine moderno. Pertenece a un nuevo tipo de cine de terror que estaba veinte años adelantado a su tiempo”, afirma el realizador de El día de la bestia.

El metraje original sufrió algunas agresiones externas, no por parte de la censura, que ya apenas hacía de las suyas para entonces, sino por parte de los distribuidores. La idea de Chicho era rodar los diálogos de la pareja protagonista en inglés ya que la mujer, al no entender español, se sentía aún más confundida y angustiada con lo que estaba pasando. Pero los distribuidores se opusieron, ya que consideraban incómodo para el espectador tener que leer los subtítulos. En teoría él único que hablaba español era el hombre y traducía para su esposa, pero el hecho de doblarles a ambos da pie a algunas situaciones un tanto extrañas. Fuera de España también, en algunos países, cortaron las imágenes del inicio por considerarlas demasiado duras, imágenes que Ibáñez Serrador consideraba necesarias para entender el contexto de la historia.

En 2012 se hizo una adaptación de la película dentro del cine mexicano y en 1999 el escritor Juan José Plans realizó una versión radiofónica de su novela en el programa de radioteatro Historias, que él dirigía en Radio Nacional de España. Y es que ¿Quién puede matar a un niño? es casi una alegoría del mundo actual en el que los niños parecen tener razones más que sobradas para rebelarse. Un clásico del terror patrio creado por un hombre, Narciso Ibáñez Serrador, que con solo dos películas ha pasado a la historia como uno de los grandes maestros del género en nuestro país. “Solo con dos películas Chicho Ibáñez Serrador cubre un amplio espectro del cine de terror de nuestro país. La Residencia es un buen ejemplo de cine de terror clásico y ¿Quién puede matar a un niño? es un buen ejemplo del cine que va a venir, del que todavía no se había rodado. O sea que, por supuesto, es un precursor”, sentencia para finalizar Alex de la Iglesia.

 

Directo

  • Cadena SER

  •  
Últimos programas

Estás escuchando

Hora 14
Crónica 24/7

1x24: Ser o no Ser

23/08/2024 - 01:38:13

Ir al podcast

Noticias en 3′

  •  
Noticias en 3′
Últimos programas

Otros episodios

Cualquier tiempo pasado fue anterior

Tu audio se ha acabado.
Te redirigiremos al directo.

5 "

Compartir