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Muguruza descifra el misterio de los asientos vacíos en el Mutua Madrid Open: "El negocio de los palcos funciona así"

La extenista ha dado su opinión sobre la polémica en una entrevista en 'Hoy por Hoy'

Garbiñe Muguruza en una entrevista en 'Hoy por Hoy'

En la Caja Mágica el silencio de las gradas en algunos partidos ha hecho más ruido que las raquetas de tenis. La ausencia de Carlos Alcaraz alimentó las teorías de una supuesta falta de interés, especialmente tras imágenes desoladoras como las del duelo entre Rafa Jódar y Jesper de Jong. Sin embargo, la realidad del torneo madrileño es mucho más compleja que un simple "no hay gente".

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No es falta de pasión, es una cuestión de estructura. El Open de Madrid ha apostado por un modelo de negocio donde el 50% del aforo son palcos VIP. Estos espacios, adquiridos mayoritariamente por empresas, suelen permanecer vacíos durante las rondas iniciales, esperando el brillo de las finales.

A esto se suma el estilo de vida del espectador en la capital: muchos prefieren el ocio (gastronomía y entrenamientos) antes que permanecer anclados a la butaca durante horas. La extenista Garbiñe Muguruza, doble campeona de Grand Slam (Roland Garros 2016 y Wimbledon 2017) y exmaestra de la WTA, ha dado su opinión sobre este asunto en el programa Hoy por Hoy: "Mucho del negocio y de la vida de Madrid es la compra de palcos, de invitar a gente y disfrutar de la comida y el partido. Y eso es lo que funciona".

Un balance entre deporte y negocio

Para Muguruza, el hecho de que las cámaras capten huecos en la grada no es síntoma de decadencia, sino de una forma distinta de consumir el tenis: "A veces, es verdad que no siempre está lleno porque al final el aforo es el que es, pero mucha gente está comiendo, viendo los entrenamientos, está dando un paseo... No quiere decir que esté vacío, es que simplemente en ese momento no están sentados viendo el partido".

A pesar del revuelo en redes sociales, el torneo sigue su curso revisando su evolución año tras año. Muguruza lo tiene claro: el éxito de Madrid reside en ese equilibrio entre el espectáculo en pista y la experiencia social.