Banksy sorprende con una escultura en el centro de Londres
El famoso grafitero de Bristol confirmó la autoría de esta pieza a través de una publicación en sus redes sociales
Imagen de la nueva escultura de Banksy en el centro de Londres / SOPA Images
Madrid
El escapismo suele ser una tarea reservada para el mundo de la magia, pero el arte posee también a su ilusionista particular. El grafitero británico Banksy es conocido por sus numerosos murales reivindicativos, los cuales solo se pueden relacionar con un nombre artístico que esconde a una mente creativa todavía anónima.
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Aunque algunas investigaciones aseguran haber desvelado la identidad del artista, Banksy continúa creando nuevas piezas de arte sin testigos de por medio. En esta ocasión, el grafitero ha sorprendido a los habitantes de Londres con una nueva escultura ubicada en la céntrica Waterloo Place, a pocos metros de la residencia oficial del primer ministro Keir Starmer en el número 10 de Downing Street.
Cegados por la bandera
Banksy innova dentro de su registro artístico al lanzarse al mundo de la escultura, un apartado desconocido para él. Cualquier persona que se acerque a esta plaza de la capital inglesa podrá contemplar la estatua de un hombre trajeado, caminando con paso de marcha militar, el cual sujeta el asta de una bandera de gran tamaño con su brazo derecho.
Resulta importante destacar cómo la propia bandera, agitada por el viento, termina cubriendo por completo el rostro de la estatua, imposibilitándole ver lo que hay a su alrededor. En el pie del pedestal que sujeta la escultura se puede observar la firma del grafitero anónimo.
Una protesta contra el patriotismo vacío
A partir de la aparición de esta nueva escultura, han sido varios los usuarios que han alimentado el debate en redes sociales acerca del posible significado de esta nueva obra de Banksy.
Algunos aseguran que, mediante esta pieza, el artista de Bristol trata de lanzar una crítica a todos esos mensajes vacíos de carácter nacionalista y de ensalzamiento de la patria. La bandera, simbología representativa de los estados y utilizada frecuentemente como herramienta política, termina dejando ciego y sin ideas al posible político o mandatario que la sujeta.