El mundo al revés: el coche de Mari Boya de Fórmula 2 deja en evidencia al Aston Martin de Fernando Alonso
El joven piloto de 22 años hizo un tiempo de 1:40.554. Mientras que el asturiano no pudo bajar de 1:41.311
Mari Boya en su monoplaza en la Fórmula 2 / Dom Gibbons - Formula 1
Aston Martin ha protagonizado un capítulo surrealista al verse superado en pista por los monoplazas de la Fórmula 2. No se trata de una interpretación subjetiva, sino de la cruda realidad del cronómetro: Mari Boya, con un tiempo de 1:40.554, fue técnicamente más rápido que el propio Fernando Alonso, quien no pudo bajar del 1:41.311.
Fue tal que incluso Cian Shields, que terminó último en las clasificaciones de la F2, logró firmar una vuelta más veloz que el bicampeón asturiano. Mientras Alonso sufría para mantener su Aston Martin en la pista durante la clasificación al sprint, ocupando la 21.ª posición, los coches de la categoría de plata demostraban que, este año, el 'Gran Circo' tiene algunos invitados que corren más que los protagonistas.
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La esperada actualización de Honda, diseñada específicamente para mitigar las vibraciones del motor, parece haber sido un espejismo técnico. Aunque Alonso intentó ser diplomático ante los medios mencionando una ligera mejoría, su rendimiento en pista dictó una sentencia distinta. Con Lance Stroll fuera de juego sin poder completar una sola vuelta y Alonso registrando tiempos más lentos que el peor ritmo de la F2, el proyecto de Aston Martin parece haber golpeado un muro invisible.
Lando Norris se hizo con la pole
El contraste con la zona alta de la parrilla es doloroso para los intereses españoles. Lando Norris aprovechó el parón de un mes para catapultar su McLaren a la pole con un tiempo de 1:27.869, barriendo el dominio previo de Mercedes y dejando claro que algunos equipos sí supieron interpretar las nuevas variables del reglamento. Mientras los de 'papaya' celebraban, Carlos Sainz se hundía en Williams con un 15.º puesto, lamentando que el coche está "tres pasos por detrás" de lo que debería. En Miami, el orden lógico se ha roto, dejando a Fernando Alonso en la insólita situación de mirar hacia atrás y ver cómo los jóvenes de la F2 le ganan la partida.