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'Relatos de los mares del sur', historias de un colonialismo feroz

Jack London firma esta colección de cuentos emocionantes

'Relatos de los mares del sur', de Jack London

Jack London, pseudónimo de John Griffith Chaney, nació en San Francisco, en 1876 y murió en California en 1916. Su vida estuvo repleta de aventuras. Con catorce años dejó de estudiar y trabajó como obrero, agricultor, pescador e incluso contrabandista, y durante largos periodos fue un vagabundo, viajando en trenes de carga. Fue corresponsal de guerra y viajó a Alaska dejándose llevar por la fiebre de oro. Y es uno de los autores esenciales de la literatura norteamericana.

Es el autor de 'La llamada de la selva', 'Colmillo blanco', 'Lobo de mar' o 'Martin Eden', pero también fue un magnífico autor de relatos.

'Relatos de los mares del sur' recoge las intensas experiencias vividas por Jack London durante el largo viaje que realizó entre 1907 y 1909 a Polinesia y se publicó por primera vez en 1911. Nosotros les vamos a contar 'Koolau el leproso', 'El diente de la ballena' y 'El chinago'. Son cuentos emocionantes, violentos, donde el exotismo no está idealizado, sino cargado de tensión, violencia, humor negro y crítica social.

Como señala Mercedes Romero, Jack London emprendió a principios del siglo XX una travesía por el Pacífico Sur a bordo de su propio velero, el Snark. Navegó por regiones de la Polinesia, Melanesia y Micronesia, y visitó islas como Hawái, las Marquesas, Tahití, Samoa, Fiyi y las Islas Salomón. Su objetivo no era turístico, pues buscaba, principalmente, vivir de forma directa el contacto con culturas distintas, alejadas de los valores mercantilistas. Sin embargo, en lugar del paraíso tropical idealizado por los occidentales, London encontró un colonialismo feroz, la explotación de indígenas y el inevitable choque entre lo local y las imposiciones foráneas. Estas experiencias marcaron profundamente su visión del mundo y sirvieron de base para sus 'Relatos de los mares del Sur'.

Jack London tiene una forma de escribir que sumerge al lector completamente en la lectura. Sus relatos no solo son aventuras exóticas, sino que también indagan en temas universales como la lucha de clases, el racismo y el choque cultural, lo que les proporciona una profundidad única. Su enfoque narrativo es muy relevante, pues no idealiza; más bien al contrario, nos regala lo bello y lo oscuro, lo humano y lo tremendamente brutal. Sus narraciones transmiten su obsesión fundamental: la lucha entre el ideal y la fuerza bruta. Terminan imponiéndose las pulsiones primigenias de la naturaleza y la terrible violencia del hombre. A pesar de ello, London nunca abandona un estilo elegante, marcado por sus pinceladas de humor agudo o fina ironía.