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Una pareja planea un mes en España pero marchan a los 10 días: "No es el paraíso que imaginábamos"

Tras semanas recorriendo ciudades como Londres y París, decidieron hacer una parada larga en la costa vasca

Cadena SER

Con su arquitectura elegante, playas de postal como La Concha y una de las escenas gastronómicas más reconocidas de Europa, San Sebastián figura en casi todos los rankings de ciudades más bonitas del mundo. Ubicada en el País Vasco, a orillas del mar Cantábrico, su fama internacional atrae a miles de visitantes cada año.

Ese fue también el caso de una pareja que, tras semanas recorriendo ciudades como Londres y París, decidió hacer una parada larga en la costa vasca. Reservaron un Airbnb por 31 días, convencidos de que Donostia sería el lugar ideal para desconectar y disfrutar del norte de España.

“San Sebastián nos sonaba a tranquilidad, mar y buena comida”, cuenta la pareja. “Alquilamos un apartamento a dos minutos de la playa de La Concha, muy cerca del casco viejo. La ubicación era inmejorable”.

Los primeros días cumplieron con todo lo esperado de una escapada perfecta: caminatas por el paseo marítimo, baños en la playa, visitas a iglesias y calles adoquinadas, paseos por barrios más alejados e incluso un poco de turismo de compras.

“Yo me lo pasé genial descubriendo tiendas locales: jabones artesanales, guindillas vascas en conserva, joyas hechas a mano… y hasta vinos buenísimos a precios increíbles”, recuerdan. También hicieron un esfuerzo por conectar con el entorno. “Nos hacía ilusión aprender algunas palabras en euskera. La gente sonreía cuando las usábamos, y eso nos hacía sentir parte del lugar, aunque fuera solo por unos días”.

Una estancia demasiado larga para una ciudad pequeña

Pero pronto esa magia inicial comenzó a diluirse. “A los pocos días ya habíamos visto y hecho prácticamente todo lo que teníamos planeado”, explican. “Y nos empezamos a preguntar si un mes completo aquí no era demasiado”.

Para tratar de revivir el entusiasmo, decidieron apuntarse a un tour turístico y hacer una excursión de un día a Bilbao. Aunque destacan la visita al Museo Guggenheim y la famosa escultura “Puppy” de Jeff Koons como uno de los momentos más especiales del viaje, la sensación general no cambió.

“Bilbao nos pareció interesante, pero no lo suficiente como para justificar la duración de nuestra estancia en Donostia”.

Más turistas de lo esperado, menos opciones para comer

Una de las mayores sorpresas fue el nivel de masificación turística. “Creíamos que, al ser más pequeña que Madrid o Barcelona, sería un destino más relajado”, explican. “Pero no fue así: colas enormes para subir al funicular de Monte Igueldo, iglesias llenas, y encontrar un buen sitio en la playa era misión imposible”.

Además, la experiencia gastronómica —uno de los principales reclamos de la ciudad— tampoco resultó como esperaban. “Sabíamos que los pintxos eran la estrella, pero seguimos una dieta mayoritariamente vegana con algo de marisco, y nos costó muchísimo encontrar opciones”.

“Terminamos comiendo tantas veces el mismo pintxo de atún con pimientos y tapenade que ya nos daba risa”, dicen. Aun así, lograron encontrar dos locales que salvaron la experiencia culinaria: Gogoan Kafetegia, una cafetería con opciones vegetales, y Mapa Verde, un restaurante vegano donde disfrutaron de platos caseros y copas de vino por apenas 2 o 3 euros.

Una decisión difícil pero liberadora

Apenas habían pasado diez días cuando tomaron una decisión que no suele ser habitual en un viaje de placer: recortar la estancia y marcharse antes de lo previsto, perdiendo los días restantes ya pagados del alquiler.

“No nos devolvieron nada del Airbnb, y fue mucho dinero. Pero aun así valió la pena. Sentíamos que estábamos perdiendo el tiempo y no queríamos quedarnos por obligación”.

Con las maletas hechas y la lección aprendida, pusieron rumbo de vuelta a París. “No nos arrepentimos. Esta experiencia nos enseñó que no todos los destinos requieren una estancia larga. La próxima vez, investigaremos mejor antes de decidir cuántos días quedarnos en un sitio nuevo”.

A pesar de su experiencia, la pareja no desaconseja visitar Donostia. “Entendemos por qué a mucha gente le encanta. Las playas son preciosas, el entorno es único, y para quien no tenga restricciones alimentarias seguro que la cocina es un sueño”.

Pero también recomiendan ajustar las expectativas. “Es una ciudad ideal para estar tres, cuatro o cinco días. Para nosotros, fue demasiado tiempo. No porque el lugar sea malo, sino porque ya habíamos vivido todo lo que tenía que ofrecernos en poco más de una semana”.

 

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