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El motivo por el que calentar agua o leche en el microondas no es precisamente la mejor de las ideas

Un hábito común para casi todo el mundo que se pone en entredicho

Leche calentándose en un cazo / Grace Cary

Leche calentándose en un cazo

Es una de las primeras acciones que hacemos nada más levantarnos, sobre todo en invierno. Echamos leche en un vaso, lo metemos en el microondas y esperamos a que salga calentita para tomárnosla. Es de lo más común y se lleva haciendo mucho tiempo, pero realmente hay contraindicaciones con esto en algunas situaciones. Así lo explican en Rainhados Frangos, donde aseguran que debemos entender el fenómeno que se produce cuando hacemos esto para reducir los riesgos para la salud y garantizar una mayor seguridad en la cocina.

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En primer lugar, nos explican cuál es el proceso que se da en los microondas. Estos calientan rápidamente lo que metamos porque las ondas electromagnéticas hacen vibrar las moléculas del líquido y generan calor. El problema viene en que en este proceso localizado se pueden crear puntos muy calientes sin burbujas visibles, que es la característica esencial del sobrecalentamiento, lo que podría hacer que, al retirar o mover el recipiente, el líquido se ponga a burbujear fuertemente y termine salpicando, con el riesgo que supone de sufrir quemaduras o que se dañe el electrodoméstico.

Y es que el calentamiento por microondas no suele distribuir el calor de manera uniforme. En el artículo escriben que, en líquidos limpios y sin impurezas, se puede superar el punto de ebullición sin que aparezcan burbujas, por ello, nos recomienda remover el contenido con cuidado antes de servirlo y así evitar las peligrosas salpicaduras. Con ello, nos dejan una serie de consejos prácticos de seguridad para calentar leche y agua en este electrodoméstico:

  • Revolver antes y después: agitar el líquido antes de calentarlo y remover inmediatamente después de retirarlo ayuda a distribuir el calor y liberar el vapor acumulado.
  • Añadir un sólido: una cuchara de madera o una cucharada de azúcar a la taza crea nucleación y evita la ebullición eruptiva.
  • No llenar hasta el borde: dejar aproximadamente un tercio del recipiente libre permite que el líquido se expanda sin desbordarse
  • Utilizar potencia e intervalos reducidos: calentar en ciclos cortos, removiendo entre ellos, reduce los puntos excesivamente calientes
  • Recipientes adecuados: elegir vidrio, cerámica o plástico apto para microondas y evitar los metales
  • Tapa ventilada: las tapas especiales atrapan las salpicaduras y permiten que el vapor escape lentamente
El microondas

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En Rainhados Frangos nos dicen llevando a cabo dos o tres de estas medidas es suficiente para reducir riesgos, además de dar algunas alternativas para calentar los líquidos. Basándose en la cocina tradicional, hablan de la estufa, que es la opción más controlada, pero también hablan de la cacerola, puesto que calor es visible y permite remover constantemente, siendo lo ideal para calentar leche destinada a sopas o postres caseros. Mientras tanto, también hacen referencia a los hervidores eléctricos o de gas, que dan calor de forma segura agua para té y café.

 

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