Memoria gráfica de la ORT: Lucha obrera y antifranquista, medio siglo atrás
La Sala Pinaquy muestra carteles, pegatinas y materiales clandestinos recopilados por el pamplonés Fortún Díaz Elcano

Carteles de la ORT: Una lucha en imágenes
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Pamplona
Una exposición recién inaugurada en la Sala Pinaquy de Salesas, en el Casco Viejo de Pamplona, recupera la estética, la estrategia y la pulsión política de la Organización Revolucionaria de Trabajadores (ORT), uno de los movimientos más activos en la lucha antifranquista en Navarra durante los años sesenta y setenta. La muestra, titulada 'Una lucha en imágenes', reúne un fondo de carteles, pasquines y pegatinas que el pamplonés Fortún Díaz Elcano conservó durante décadas en el trastero de su casa y que hoy cede a la Universidad Pública de Navarra para su preservación.
Díaz Elcano, que diseñó buena parte de aquellos materiales, recuerda cómo su destreza en el dibujo y su implicación sindical lo convirtieron en un recurso fijo para la organización. Desde sus primeros pasos, explica, la ORT lo reclutó para crear un lenguaje visual directo y combativo. Sus noches de trabajo terminaban cerca de la madrugada, cuando recibía instrucciones para elaborar un cartel o una pegatina que debía estar lista al amanecer para la impresión clandestina. Ese ritmo, casi artesanal, se repetía día tras día, cuenta en una entrevista en La Ventana de Navarra.
La exposición nace meses después del cincuentenario de la muerte de Franco, pero el motivo principal surge del valor documental del fondo recuperado. El profesor de Historia Contemporánea en la UPNA Imanol Satrustegi, comisario de la muestra, subraya que la cesión de este archivo gráfico ofrece una oportunidad única para revisar el papel que jugó la izquierda revolucionaria en Navarra en un contexto distinto al del resto del país. Mientras en la mayor parte del Estado la oposición antifranquista gira en torno al Partido Comunista, en Navarra el movimiento se articula en torno a organizaciones situadas más a la izquierda, como la propia ORT. Ese fenómeno, explica Satrustegi, responde a una industrialización tardía y a una ruptura generacional profunda que empuja a la juventud obrera hacia posiciones más radicales.
La ORT adopta en aquel periodo una ideología maoísta influida por las luchas de liberación del Tercer Mundo, el mayo del 68 y las publicaciones que circulaban en la clandestinidad, como 'Pekin Informa'. El relato de Díaz Elcano reconstruye esa atmósfera de formación política, en la que figuras como Intxausti, alias del secretario general, José Sanroma, estudian y difunden textos marxistas y maoístas mientras diseñan estrategias de movilización. Las reuniones, los alias, los traslados discretos de material y la tensión constante forman parte de un día a día que hoy parece remoto, pero que se revive a través de los carteles expuestos.
Un mitin para la historia
Uno de los hitos más recordados es el mitin celebrado en la Plaza de Toros de Pamplona, con 20.000 asistentes, cifra que la ORT nunca consigue traducir en votos. Satrustegi recuerda ese contraste: la organización lidera movilizaciones obreras como la huelga de Motor Ibérica o el encierro de Potasas y despierta simpatías en amplios sectores sociales, pero queda muy por debajo en representación institucional. En 1977, cuando la ORT alcanza su punto álgido de militancia, los resultados electorales son modestos, un síntoma del cambio de ciclo que llega con los Pactos de la Moncloa y con el desencanto que sigue a la transición.
El declive llega también entre tensiones internas. El caso de UNAI, la coalición Unión Navarra de Izquierdas, ejemplifica esas fracturas. La ORT decide registrar el nombre de la coalición a su nombre y aparta al resto de organizaciones, un movimiento que deteriora su imagen pública y acelera su desgaste. Para Díaz Elcano, los últimos años transmiten la sensación de que el proyecto ya no avanza y pierde coherencia interna.
La exposición, que puede visitarse de martes a viernes por la tarde y los fines de semana en horario ampliado, muestra no solo la propaganda clandestina, sino también el valor de haberla conservado. Muchos militantes destruyeron sus archivos tras el 23F ante el temor de represalias, pero Díaz Elcano simplemente olvidó lo que guardaba en su trastero. Ese olvido involuntario se convierte hoy en un documento histórico de primer orden.
Satrustegi insiste en que mucho de lo conquistado en materia de libertades y derechos nace de aquella movilización. El 22 de enero están previstas cuatro mesas redondas durante la mañana y la tarde sobre la ORT y la lucha antifranquista en Navarra.




