Viernes, 22 de Octubre de 2021

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Cómo ser mujer y cineasta y no morir en el intento

La directora árabe Haifaa Al-Mansour, que estrena 'La bicicleta verde' no es la única que ha encontrado dificultades para dedicarse al cine

Fotograma de 'Buda explotó por vergüenza'

Fotograma de 'Buda explotó por vergüenza'

Arabia Saudí es uno de los diez peores países donde una mujer puede vivir y más si decide dedicarse al cine. Es el caso de Haifaa Al-Mansour que ha logrado dirigir su primer largometraje que se estrena este viernes en España. Desgraciadamente no es la única mujer que se ha enfrentado a su país para poder desempeñar su trabajo, desde los inicios del cine la mujer lo ha tenido más que complicado a la hora de rodar una película, repasamos los peores países para ser directora

Mujeres cineastas las ha habido desde principios del cine. Ahí el ejemplo de la olvidada Alice Guy -que debutó en 1900- o Dorothy Azner en el inicio del cine sonoro. A veces cambiaban sus nombres por otros masculinos, como la guionista italiana Sus Cecchi d'Amico, colaboradorade Antonioni y Visconti. Salvo algunas excepciones, la mujer siempre ha estado relegada a determinados trabajos, de ahí el término script-girl (que ya te contamos en un especial de La Script). Aunque en la actualidad el panorama ha mejorado, las cifras de mujeres cineastas siguen siendo raquíticas: sólo un 9 por ciento de las cintas más taquilleras de 2012 fueron dirigidas por mujeres y sólo una ha ganado el Oscar a la mejor dirección, Kathryn Bigelow.

Arabia Saudí es uno de los diez peores países donde una mujer puede vivir, según una lista elaborada por la ONU, que encabeza Afganistán. A pesar de las dificultades, tanto en estos países como en otros donde la mujer vive en una situación parecida, hay directoras que valientemente se han dedicado a hacer cine, en contra, la mayoría de las veces, de su comunidad. Es el caso de Haifaa Al-Mansour que estrena esta semana 'La bicicleta verde'. Con este largometraje Al-Mansour se ha convertido en la primera directora de Arabia Saudí, aunque ha pasado una odisea para lograrlo, tuvo que meterse en una furgoneta y dar órdenes al resto del equipo durante el rodaje por walkie talkies.

Nos vamos ahora a Irán, país que ha encarcelado a cineastas y ejerce la censura cinematográfica, donde dos directoras iraníes se han hecho un hueco en el cine internacional. Una de ellas ees Marjan Satrapi, afincada en Francia, que con la adaptación de su cómic 'Persépolis' (2007) dio la vuelta al mundo. Samira Makhmalbaf, es otra iraní. Ella no pudo rodar su película, 'El caballo de dos piernas' (2008), en su país y tuvo que marcharse a Afganistán. Allí tampoco lo tuvo fácil: sufrieron un ataque, les tiraron una granada en pleno rodaje.

Otra muestra es Hana Makhmalbaf, que con sólo 18 años ganó en San Sebastián el premio del Jurado en 2007 por 'Buda explotó por vergüenza', la historia de Bahktay, una niña afgana de seis años empeñada en ir a la escuela. Precisamente, en ese mismo año, estrenaba 'Caramel' la libanesa Nadine Labaki. Aunque en Líbano la situación de las mujeres dista bastante de lo que ocurre en Irán, lo cierto es que todavía pesan tabúes. Labaki contaba en tono de tragicomedia la historia de cinco mujeres.

Dentro de unas semanas veremos la próxima película de la directora nacida en la India Deepa Metha,'Hijos de la medianoche', basada en una novela de Salman Rushdie. Pese a estar afincada en Canadá y lograr el beneplácito de la crítica, encontró una fuerte oposición en algunos núcleos conservadores hindúes con sus primeras películas (Fuego, Tierra, Agua).

Tampoco abundan las directoras coreanas, ni en general directora asiáticas. Aunque en los últimos años ha destacado el trabajo de varias realizadoras como Jeong Jae- eun. La actriz china Xu Jinglei se pasó a la dirección con 'Cartas de una mujer desconocida' que presentó en San Sebastián.

Cambiamos de continente y, sin ánimo de generalizar, vemos que en América Latina cuesta encontrar mujeres directoras. Claudia Llosa (La teta asustada) es uno de los ejemplos. Otro Florence Jaugey, francesa de origen pero que vive en Nicaragua desde décadas. Sin olvidarnos de la argentina Lucrecia Martel (La niña santa), ni de la mexicana María Novaro (El jardín del Edén).

En España encontramos dos pioneras, Helena Cortesiana y Rosario Pi. Después, en la época franquista el papel de la mujer quedó reducido a madre y esposa y el cine sirvió para asentar ese rol. Aunque no hablae de mujeres directoras, sino de machismo, el documental de Diego Galán es una muestra de cómo el cine español trató a la mujer en esa época trágica de nuestra historia reciente.

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