Un discurso político, no una respuesta burocrática
Comentario de la columnista de 'El País', Soledad Gallego-Díaz, en 'Hoy por Hoy' del viernes 13 de septiembre de 2013

La periodista de 'El País' Soledad Gallego Díaz(EFE/Juan Martín Misis)

Pasada la Diada, resta por ver la reacción de Artur Mas y la de Mariano Rajoy. El primero puede sentirse satisfecho no solo porque ha conseguido que la cadena humana a favor del independentismo fuera un éxito sino también porque esta Diada no ha sido tan desestabilizadora para él como la del año pasado. En 2012, sorprendido por el alcance de las manifestaciones, se lanzó a convocar unas elecciones que fueron pésimas para su partido. Da la impresión de que esta vez el presidente de la Generalitat controla mejor la situación y de que no tiene intención de provocar ningún acontecimiento llamativo en los próximos meses.
La situación de Rajoy es menos clara. Es evidente que rehúye la confrontación directa y que no dará gusto a quienes dentro del PP le exigen golpetazos en la mesa. Pero lo contrario de la confrontación no es la inacción, sino el discurso político. Y Rajoy rehúsa la confrontación, pero también rehúsa hablarle directamente a los catalanes para explicarles su posición. Tiene una estupenda ocasión en los próximos días, porque está obligado a responder a la carta que le dirigió Mas antes de las vacaciones. Quizás no esté dentro de las capacidades de Rajoy elaborar potentes discursos políticos pero seria realmente una pena que también esta vez se limitara a salir del paso con un mensaje anodino y burocrático.
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Un discurso político, no una respuesta burocrática

Soledad Gallego-Díaz
Es periodista, exdirectora del periódico 'EL PAÍS'. Actualmente firma columnas en este diario y publica...




