Lunes, 27 de Junio de 2022

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PROGRAMA ESPECIAL DE 'HORA 25'

"Rompí a llorar cuando vi los ojos cargados de esperanza de esos chicos"

Los ciudadanos de isla de Lampedusa viven entre la solidaridad, la rabia y el dolor la mayor tragedia de la inmigración, que ha dejado, por ahora, 215 fallecidos

"Rompí a llorar cuando vi los ojos cargados de esperanza de esos chicos"

CADENA SER

Lampedusa, una isla de apenas 20 kilómetros cuadrados, vive desde el pasado jueves entre la indignación, el dolor y la impotencia. Cientos de profesionales y voluntarios tratan de rescatan a los cerca de 140 cuerpos que permanecen en el fondo del mar tras el hundimiento de una barcaza con 500 inmigrantes a bordo. 'Hora 25' se ha desplazado a la zona para escuchar los testimonios de los vecinos, afectados y miembros de los equipos de emergencia.

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El equipo de la SER con la familia que les ha acogido para realizar el programa especial de 'Hora 25' / CADENA SER

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Lejos está el día definitivo que pondrá fin a las tareas de rescate. A pesar del mar tranquilo, solo se han podido transportar un todal de 20 cadáveres, con lo que las tareas seguirán durante los próximos días cuando se estima que más de 140 cuerpos permanecen el las profundidades del Mediterráneo. A la dificultad del tiempo, hay que sumar la profundidad a la que se encuentra la barcaza hundida, que hace que los buzos que participan en las labores de rescate sólo puedan permanecer entre 10 y 15 minutos en el fondo del mar.

Los equipos de psicólogos, forenses, médicos, miembros de la guardia marina y otros voluntarios llegan a la playa con muestras de cansancio y consternación. Filippo Marini es capitán de la Guardia Costera y desde que ocurrió la tragedia destaca el "gran corazón de los habitantes de la isla". Las labores de rescate, que se reiniciaron durante la mañana del lunes, a primera hora, continúan con muchas dificultades, pues los cuerpos, que permanecen atrapados en la barcaza, "se encuentran a 47 metros de profundidad", lamenta el capitán, que no deja de destacar la "gran tristeza, conmoción y dificultad para recuperar los cadáveres".

Vicenzo es sepulturero y, después de una vida dedicandose a su oficio, rompió a llorar cuando vio a "esos pobres desgraciados que habían intentado atravesar el mar". Son chicos jóvenes, que tratan de llegar con una gran esperanza, continúa, describiendo la expresión que tenían sus ojos, incluso después de muertos. "Desde el año 96 no hago otra cosa que decir que pongan barcos para ayudar a esta gente, pero no nos escuchan", denuncia Vicenzo.

"Va a ser muy duro rescatarlos porque viajaban en la bodega del barco, las madres con los bebés en brazos. Hay muchas dificultades para poder sacarlos", destacan otros desplazados a la zona. El hangar del aeropuerto apenas hay sitio para nuevos cadáveres y los nuevos cuerpos se están acumulando en camiones frigoríficos situados junto al hangar a la espera de ser trasladados a otras partes de Italia para darles sepultura.

Los supervivientes también sufren el drama de los días después. Algunos deambulan sin rumbo por la isla, otros se atreven a acercarse a la playa para buscar a sus conocidos. Es el caso de Kaame, que aún no ha encontrado a su primo, de tan sólo 18 años, con el que inició el viaje en Etitra, y vive esta espera como una auténtica "pesadilla"

Hacia este mediodía, un submarinista confirmó a la SER el hallazgo de los cadáveres de dos mujeres en la cabina de mando del pesquero. El escenario en el que están trabajando, según ha comentado, es verdaderamente trágico. El submarinista ha asegurado que durante esta jornada se enfrentan a una operación mucho más compleja porque están sacando los cuerpos de una zona de difícil acceso en las bodegas del barco. Dice que aún tardarán varios días en sacar todos los cuerpos y que es el operativo más difícil al que se ha enfrentado en su vida porque este domingo, por ejemplo, sacaron el cuerpo de una madre abrazada al cuerpo de su hijo pequeño.

Una isla entre el dolor y la rabia

"Los lampedusinos, como toda la gente del sur, están siempre listos para acoger, como una madre, a todo el que viene". Así se describen a sí mismos los ciudadanos de la isla italiana, que desde el pasado jueves, han contribuido a rescatar a los 211 que se han recuperado. "Esta tragedia permanecerá indeleble en nuestro corazón", asegura otro ciudadano, frustrado porque lamenta no poder hacer más.

Los vecinos de Lampedusa están acostumbrados a recibir inmigrantes y a ayudarlos constantemente. Y durante estos cinco días siguen colaborando pero con mucha rabia. Los vecinos sienten rabia también porque no han podido evitar este desastre y esperan que esta vez sea la definitiva para que un naufragio de estas dimensiones no se vuelva a producir.

El mismo dolor refleja un sacerdote de la isla, que incluso muestra una gran "rabia al pensar que estaban a unos cientos de metros del puerto". Es el sentimiento generalizado de la población, de todos los que se han apresurado a ayudar, dice el párroco, que considera "vergonzoso" que ocurran estas desgracias a gente que está buscando "una nueva libertad lejos del sufrimiento de su tierra".

Vicenzo, sepulturero: "Me puse a llorar al ver a estos pobres desgraciados que intentaban atravesar el mar"

Una vecina de Lampedusa: "Estamos listos para acoger, como una gran madre, a todo el que viene"

Kaame, superviviente en Lampedusa: "Mi primo no aparece entre los supervivientes, esto es una pesadilla"

Especial 'Hora 25' en Lampedusa - Segunda parte

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