Es duro, pero es la ley

(CADENA SER)

No debe ser fácil. Seguro que no.
No debe resultar nada fácil, ni agradable, ser hoy una de las víctimas de ETA. Que el terrorismo te haya golpeado directamente, que te haya arrebatado familiares, amigos o compañeros, que te haya tenido acoquinado durante años sin otro argumento que la sinrazón... todo eso obliga hoy a que nos acordemos, cuidemos y protejamos más que nunca a las víctimas de ETA. No se merecen otra cosa que cariño y apoyo. Y sobre todo evitar que nadie, y menos quienes jalearon a los asesinos, puedan hacer escarnio con su dolor.
Pero en el minuto siguiente, o incluso al mismo tiempo, de hecho mejor al mismo tiempo, hay que cumplir la ley y demostrar qué somos de verdad un Estado de derecho.
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No queda otra que acatar la sentencia dictada por el Tribunal Europeo de Derechos Humanos y ver de qué manera puede aplicarse, aunque eso acabe suponiendo la excarcelación de decenas de etarras, muchos de ellos asesinos múltiples, y de un buen puñado de delincuentes comunes con delitos especialmente graves a sus espaldas.
Está bien que ahora se revise caso por caso, como ha dicho el ministro de Justicia, que se estudie de qué forma podría afectar a todo esto el nuevo Código Penal, que no cambie la política penitenciaria, todo correcto. Pero cuidado, habrá que hacerlo sin triquiñuelas, sin subterfugios, porque la sentencia de Estrasburgo es muy clara y ya vemos a dónde pueden conducir los atajos.
Por cierto, tampoco estaría de más algo de reflexión autocrítica de porqué Estrasburgo nos ha tenido que corregir. Porque si al final resulta, que en lugar de la pedagogía, se opta por la palabra gruesa no estaremos ayudando a nadie. Ni siquiera a las víctimas.
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Es duro, pero es la ley




