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Viernes, 06 de Diciembre de 2019

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Creer o no creer en Kobe Bryant

Los Lakers pueden no ser el espejo donde mirarse, ya no son candidatos, pero hay algo en la vuelta de Kobe Bryant que resulta amenazador para toda la liga

Kobe Bryant hace un gesto de aprobación durante el partido en el Staples Center. /

Se apagan las luces en el Staples Center. Cuando quedan unos minutos para que den las nueve y media de la noche en la costa oeste de Estados Unidos, la ciudad de Los Ángeles está preparada. Antes, en la 'casa' de los Lakers, ya se ha presentado al grueso de la plantilla y a los cuatro jugadores que formarán quinteto titular con él. Blake, Johnson y Sacre han despertado tímidos aplausos, algo mayores son los que acompañan la salida de Pau Gasol a la pista. Pero nada que ver con lo que se avecina. "La pasión de Los Ángeles con la 'Mamba Negra' es a veces incluso ciega, con esos incondicionales cantos de 'MVP, MVP'", define Alberto de Roa, periodista y analista en TWC Deportes, primera cadena regional de deportes en español de Estados Unidos.

"La lesión más dura de su carrera le llegó con 34 años"

"Para mucha gente los Lakers son Kobe"

"La pasión en Los Angeles con la \'Mamba Negra\' es a veces incluso ciega"

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Al fondo, con la cabeza agachada mirando el parqué, reflexivo, espera su turno el que es el protagonista cierto no ya de este partido, sino de la jornada NBA. La cámara de la televisión americana espera en el otro extremo de un pasadizo formado por la plantilla de púrpura y oro y los asistentes angelinos. Todas las luces se apagan, solo quedan encendidos los móviles grabando de los espectadores. Incluso el videomarcador funde a negro. La canción 'Baba O'Riley' de los 'Who', la misma que suena en todas las presentaciones, deja paso a la 'Marcha Imperial' de 'Star Wars'. El videomarcador se enciende, a cada golpe de platillos, con su imagen.

"...¡Y el otro jugador exterior, viste el número 24, 1'98 centímetros, decimoctava temporada, desde el instituto de Lower Merion... Kobe Bryant!", anuncia el 'speaker'. La insignia de los Lakers atraviesa el pasillo con un gesto inexpresivo que hasta parece amenazador. Pura concentración. Uno a uno saluda a sus compañeros, hasta llegar a la altura de Gasol y fundirse en un solo ser con todo el equipo. El público ya no se reserva nada y grita a su estrella. Entonces sí, por fin ha llegado el momento. Kobe Bryant ha vuelto.

El regreso de Kobe Bryant.

Ser capaz de levantarse. Mentalidad de campeón.

"Deportivamente, esta ciudad no tiene a ningún ídolo en activo más grande que Kobe Bryant. Una gran parte de los aficionados de los Lakers, por edad, no conocen a este equipo sin él en sus filas", así explica De Roa el impacto social de este jugador. Una vuelta seguida al minuto por los medios, que tiene como punto de partida la mayor desgracia deportiva que ha sufrido Kobe.

Casi ocho meses antes, uno de esos jugadores irrepetibles que lucha contra Kareem Abdul-Jabbar, Magic Johnson, Jerry West o Elgin Baylor por convertirse en el mejor 'laker' de la historia, se rompió el tendón de Aquiles. La lesión más dura de su carrera le llegó con 34 años. "No puedo andar y no puedo poner presión sobre la planta. El pie no funciona. Nunca me ha pasado nada semejante. Sé que tendré que operarme, pero está de broma el que piense que yo he acabado aquí", dijo Bryant al borde de las lágrimas cuando se acercaban los últimos 'playoffs'. El equipo, ya de por sí desangelado con Kobe, más sin él, y con Mike D'Antoni en el banquillo, obró el milagro de entrar en postemporada en el último partido, pero se pegó el tortazo correspondiente con un humillante 0-4 ante San Antonio.

La temporada en la que nos encontramos no ha dejado mejores sensaciones en el inicio. Una plantilla venida a menos en los últimos años, envejecida y con tres contratos -Bryant, Gasol y Nash- que suponen casi el 75% del presupuesto de la franquicia en las nóminas de sus jugadores. La nota positiva ha sido la marcha de Dwight Howard, quien nunca terminó de encajar en el equipo. El pívot, ahora en Houston, tuvo en el pasado sus más y sus menos con Bryant.

La plantilla ha tenido que sobrevivir hasta la fecha con jugadores de segunda línea que se han puesto las pilas para mantener al conjunto con el mismo número de victorias y derrotas. Un balance digno en el duro oeste, aunque fuera de los ocho mejores. La incógnita es saber el papel de varias piezas como Xavier Henry o Jodie Meeks cuando Bryant vuelva a sus partidos por encima de los 30 minutos. Alberto de Roa aclara la verdadera importancia de este jugador: "Su valor intrínseco en los Lakers es mayor que el de cualquier superestrella 5 o 10 años más joven que llegue en un futuro. Lo deportivo puede ser incluso secundario mientras Kobe Bryant se siga vistiendo de corto en el Staples Center".

'Vino', como se hace llamar Bryant desde la temporada anterior cuando protagonizó un gran arranque y demostró que mejora con el paso de los años, amplió su contrato hace un par de semanas. Una extensión por dos años más que, si nada ocurre, materializará los 20 años de Kobe en la liga y en un mismo club. Una demostración de fidelidad por ambas partes que romperá el récord de John Stockton en Utah.

La explicación más evidente de que Kobe Bryant es a la vez el corazón, el cerebro, el intestino y los pulmones de los Angeles Lakers. Lo lleva siendo muchas temporadas. Y es también la razón más simple para entender todo el revuelo generado alrededor de la vuelta del capitán este domingo a su pabellón, con su gente. Hacia el final del partido Bryant sustituyó a Henry, el jugador más inspirado de su equipo, con el marcador todavía abierto. "Apenas hizo nada productivo y los Toronto Raptors ganaron con facilidad. Quizás con Henry en pista, en lugar de la cara de la franquicia, el partido se hubiera remontado, quizás no, pero para Los Angeles y para su afición no importó", concreta De Roa.

El momento que los Lakers quieren dejar atrás.

La voluntad hecha jugador.

Los números son lo de menos, su forma física está lejos de ser la mejor, lo importante es el gesto con el significado asociado que lleva. El de creer en algo o en alguien. Como en su día Nelson Mandela creyó en el 'ser humano', cuando menos valor tenía ese concepto, y nos obligó a todos a creer también.

A Bryant le costó un mundo anotar su primer punto -llegó en su segundo tiro libre, casi a los 20 minutos de encuentro- y más convertir su primera canasta en juego. Estaba lento, errático, pero estaba. Miraba al aro menos que de costumbre, entretenido en facilitar el juego de sus compañeros con asistencias, sin ningún tipo de ansia por que el juego llegase a él.

Muchas voces a su alrededor dicen que no, que no puede. Que se ha hecho mayor, que no volverá a ser el mismo tras esa lesión. Pero Kobe va a luchar no por regresar, sino por hacerlo mejor que antes. Su disciplina de sacrificio y entrenamientos es insaciable, famosa en la NBA. Se marcha siempre el último y empieza el primero. Y ese ejemplo cala en el aficionado. "A día de hoy, para mucha gente, los Lakers son Kobe. De ahí el nuevo contrato, más allá de sus prestaciones en pista", remarca Alberto de Roa.

No necesita que nadie le imponga retos, ya se los pone él mismo. El primero: los Clippers. Dejar claro de nuevo cuál es el mejor equipo de Los Ángeles y para eso, Bryant ya ha mandado un recado a Chris Paul y compañía: "Dominarán los Clippers cuando yo me muera". Si en los últimos años de NBA alguien ha dado signos de grandeza, algo en lo que confiar, no es otro que Kobe Bryant.

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'Play Basket': El regreso de la Mamba Negra (09-12-2013)

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