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Sábado, 21 de Septiembre de 2019

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Ciencia magufa (o mala ciencia) al servicio de los ciudadanos

Obesidad-InfantilVivimos en una especie de hipocondría alimentaria, es decir, preocupados en exceso por el qué comemos y la repercusión va a tener ello tanto en el corto plazo como en el largo. No está mal preocuparse por estas cuestiones que van a afectar directamente a nuestra salud, pero sí el hacerlo en exceso. Al mismo tiempo vivimos en una especie de vorágine informadora en la que además parece imposible obtener un destilado informativo válido ya que las opiniones son ora en un sentido ora en otro. Así, en la opinión popular conviven al mismo tiempo un concepto y su contrario, con lo cual el maremágnum conceptual sobre las cuestiones nutricionales se ha convertido en una especie de Torre de Babel: cada uno a la suya y además sin aparente posibilidad de llegar a un acuerdo. Este panorama se torna aun más complejo cuando además el lenguaje en el que los supuestos nuevos avances, los nuevos productos y terapias que se Rostro-femeninotransmiten al ciudadano medio es un galimatías indescifrable. Un lío de cuidado que, todo hay que decirlo, puede sonar muy erudito, muy profundo y muy “científico”… pero que en buena parte de los casos solo trata de epatar al consumidor con el fin de vencer sus dudas al respecto de adquirir o no el producto o servicio en cuestión. En estos casos, no pocos, se trata por tanto de hacer un mal uso de la ciencia y ofrecer una mala ciencia (por cierto, hay un libro con este mismo nombre –Mala Ciencia- escrito por Ben Goldacre que te recomiendo vivamente leer) o dicho de forma más coloquial, una ciencia magufa. La magufería promueve o comercia con fenómenos paranormales (la ufología, la magia, la telepatía) o basándose en la pseudociencia. Dejando a un lado las cuestiones claramente “paranormales” la validez de la psudociencia cae con el propio peso de su expresión: algo que parece ciencia, pero que no lo es. Aplicado a la cuestión alimenticia los ejemplos son casi infinitos: agua hexagonal, sistemas de detección de intolerancias alimentarias asombrosos (ejemplo 1, ejemplo 2, ejemplo 3), maravillosas propiedades curativas y adelgazantes de casi no importa qué suplemento alimenticio o alimento (mango africano, sal del Himalaya, café o té verde, dietas anti-cáncer, suplementos antienvejecimiento …) etcétera, sin hacer de menos a toda la pseudociencia que téhay en el mundo de la cosmética bien en forma de cremitas (y más) anticelulitis, antiarrugas, etcétera. ¿Cómo se permiten estas cosas? Te estarás preguntando, yo también lo hago. El caso es que en base a mi experiencia se podría decir que en realidad no se permiten, es decir, la gran mayoría de ellas vulneran claramente la legislación que se les debería aplicar; lo que ocurre es que no se realiza un control efectivo de dichas transgresiones. Y cuando sí se ejerce ese control, las multas (cuando las hay) son ridículas y le salen a cuenta al fabricante. En la mayor parte de los casos “controlados” las medidas consisten en el apremio de la administración para que el responsable cese en esas alegaciones o publicidad. Pero lejos del control que debieran realizar las diversas administraciones, al final se suele hacer bueno el dicho de “hecha la ley, hecha la trampa” con el que muchos de estos productos terminan sorteando la reglamentación quedándose en una especie de “tierra de nadie” en donde se hace difícil meterles mano en base al conocido concepto de “vacío legal”. imagesAsí pues, en lo que nos afecta, dejémonos de preocuparnos en si papá y mamá administración hacen lo que se supone tendrían que hacer (que suele ser que no) y más nos vale que nos fiemos de nuestro criterio, siempre que esté tenga unas bases sólidas tal y como apuntaba el otro día Julio Basulto en este artículo. De este modo mis sugerencias para que no te embauquen con la psuedociencia son las siguientes: • Desconfía de todo aquello que suena demasiado bonito como para ser verdad. • En especial si quien vende o promueve es quien te lo hace llegar.Duda de modo importante cuando te dan unas explicaciones que tú no serías capaz de transmitir a una tercera persona. ¿Para que dan unas explicaciones que el ciudadano es incapaz de comprender? Ministerio-Sanidad-asociaciones-nutricionistas-advierten-peligro-salud-dieta-Dukan• En especial cuando esas explicaciones se ofrecen para tratar o abordar un problema cuyo origen se pierde en el origen de los tiempos (adelgazar, envejecimiento, curaciones de enfermedades habituales…) • Contrasta la información que te dan con alguien que sea conocedor de esas materias pero que al mismo tiempo no tenga el mismo interés en su venta que quien te lo hace llegar. • La desesperación en cualquier ámbito de la salud suele ser una mala consejera para tomar decisiones. Comparte tu problema o tus dudas con verdaderos profesionales y con personas que observen “desde fuera” la cuestión. • La presencia de palabras o expresiones impronunciables suele ser una de las claves para venderte la moto sin manillar (por ejemplo: las sirtuinas de la alcachofa interaccionan con el ácido desoxirribonucleico del epigenoma de las células de tu rostro para devolverles la luminosidad perdida). Así pues, cuando la apariencia de la publicidad se asemeje a los contenidos de una convención de medicina, huye en dirección contraria. • Citar estudios “científicos” no es garantía, en principio, de nada. Esos estudios pueden (y suelen) estar hechos por los fabricantes/vendedores y no estar publicados en ninguna parte. En ellos siempre se dirá lo que ellos quieren que tú oigas para que termines comprando. gojiMezclar ciencia y tradición también suele ser un mal síntoma (por ejemplo: la ciencia ha demostrado que la amigdalina de los pétalos del musgo oriental es un potente afrodisiaco tal y como ya conocían hace miles de años en la cultura china). • Huye de los ingredientes / componentes exóticos. Resulta curiosos como muchos de estos “principios activos” alimentos o nutrientes extraídos de los mismos casi siempre proceden de lugares inhóspitos, inaccesibles, exóticos… (¿te acuerdas de las bayas de goji que se suponía venían del Himalaya) • Muy atento a las palabras molonas pero vacías de significado en especial a la palabra “natural” (por ejemplo: disfruta de los beneficios del ginseng natural koreano al tomar tres comprimidos cada 8 horas, ¿natural, en una pastilla?)

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