Martes, 18 de Mayo de 2021

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Comer de fiambrera en el trabajo

comida-tupperDe un tiempo a esta parte ha aumentado de forma importante el número de personas que comen en el trabajo. Así, no pudiendo comer de la misma forma que la de aquel trabajador que come en su casa, esta situación se presta a múltiples soluciones, cada una de ellas con sus pros y sus contras. La opción de la fiambrera es una de ellas y, como sucede con todas las otras posibles opciones, esta también tiene sus ventajas e inconvenientes. Tanto si ya te has decidido por comer de esta forma como si estás pensando hacerlo conviene que repasemos sus “puntos calientes”. Pros y contras de la fiambrera Entre las ventajas destaca sin duda alguna el control que se consigue al ser el usuario el que planifica y establece qué se va a comer y, salvo accidentes, no debería de haber mayores sorpresas a la hora de la comida; se puede escoger productos de temporada, controlar la cantidad y el modo de prepararlos. Esta ventaja tiene al mismo tiempo su vertiente negativa, según se mire, ya que todo lo dicho exige de una cierta planificación para poder disfrutar de lo antedicho. Al mismo tiempo, entre las ventajas figura también el tenerlo ya todo listo para comer en el momento de hacer la pausa para el almuerzo sin que nos sorprendan esperas “fuera de programa”. Sin embargo, esa misma facilidad se torna inconveniente cuando la comida se realiza delante del ordenador o de cualquier forma, sin haber dejado de trabajar, es decir, sin prestar a la alimentación la atención que se merece. Volviendo a los pros, el que no tiene vuelta de hoja, es el precio… haciendo las cosas “normales” el tirar de fiambrera es una mucho mejor opción desde el punto de vista económico. En el lado de las contras destaca sobre manera el riesgo de toxinfección alimentaria que se asume cuando se prepara una comida con antelación y que ha de consumirse mucho más tarde, pongamos, unas seis horas más tarde. Por lo tanto, para minimizar dicho riesgo es preciso tener las ideas muy claras en todo aquello relacionado con la seguridad e higiene alimentarias. Así pues, creo que va siendo hora de poner todo esto en forma de consejos con el fin de sacar a la fiambrera todo el jugo que entraña y, a la vez, evitar los riesgos. La planificación Para empezar este es un “problema” relativo, ya que en la organización cotidiana de menús, es decir, comiendo al estilo tradicional cada uno en su casa, también requiere de una adecuada planificación si se quieren hacer las cosas bien en vez de a salto de mata.

  • En cualquier caso, a la hora de comer en plan fiambrera sería casi imprescindible pensar en una especie de plato combinado, al menos así lo observa un servidor.
  • Con este punto de partida, la primera recomendación, como si en tu casa comieras, sería la de pensar en incluir una importante presencia de productos vegetales (crudos o cocinados) sabiendo que en esta situación además es una “comida de trabajo” y no se trata esta de una cuestión baladí, ya que al poco tiempo habrá que volver “al tajo”.
  • A continuación, el resto de ingredientes pensando en una alternancia de ingredientes que en forma de ejemplo semanal de lunes a viernes, más o menos, fuera como la que sigue: Pasta integral-pescado-arroz integral-carne-legumbre… y vuelta a empezar la semana siguiente.
  • ¿Te faltan ideas? Sí así es, mal andamos. Te lo digo porque este tipo de planificación es, como decía, relativamente imprescindible en un día a día “casero”. La extensión de este tipo de artículos no da para demasiadas florituras, así que te sugiero que te hagas con un buen recetario que te ayuden a sacar ideas. No obstante, aquí van unas cuantas ideas: Pasta:Macarrones con salsa pesto y trigueros y judías verdes salteadas; Espaghettis con gambas al ajillo; Cuscús con verduritas al curry; Lasaña de espinacas; Fusilli con hortalizas, caballa y encurtidos en ensalada… y así un casi infinito etcétera; Arroz: Arroz con bacalao; Arroz tres delicias; Arroz con setas, Paella; Ensalada de arroz marinera; Arroz con borraja y almejas… y otro larguísimo etcétera; Legumbres: Lentejas (o garbanzos) con arroz; Garbanzos con espinaca y huevo duro; Ensalada de judías blancas, tomatitos, encurtidos y olivas negras; Lentejas estofadas con chorizo y verduras; Garbanzos con langostinos… y más etcétera; Carne: Estofado de ternera a la jardinera; Pimientos rellenos de carne; Cerdo agridulce con verduras al horno; Ensalada de perdiz escabechada; Alitas de pollo a la mostaza…; Pescado: Rape a la marinera; Merluza en salsa verde o a la romana; Salmón, Txipirones o calamares en su tinta (acompañados de arroz, claro está); Sepia al ajillo con su ensalada…
  • Para las ensaladas, o más bien para sus aliños, es interesante que te lleves este aparte (en un botecito) y que aliñes en el momento de comer.
  • Para el postre no hay que romperse mucho la cabeza, fruta de temporada… todos los días (o casi todos).

La seguridad: riesgos no, gracias El precio, que comentaba antes como ventaja, tiene un pequeño matiz… el desembolso inicial que has de hacer si pretendes hacer de la fiambrera una costumbre. Se trata de hacerte con un material ad hoc para la empresa que has decidido afrontar. Dependiendo del uso que le vayas a dar yo iría pensando en, por ejemplo:

  • Una mochila o bolsa térmica, no para conservar en caliente los alimentos, sino para todo lo contrario, conservarlos en frío, que para ello te has preocupado, espero, de guardarlos así en su correspondiente recipiente; también una serie de “tuppers” o fiambreras propiamente dichas especialmente indicadas para su uso en el microondas; sin olvidarnos de las correspondientes placas enfriadoras (de esas que se guardan en el congelador listas para su uso; además un termo: te solucionará la posibilidad de incluir tanto cremas frías (tipo gazpacho, vichyssoise…) como sopas calientes .
  • A mitad de camino entre la planificación y la seguridad, y por cuestiones prácticas supongo que lo más frecuente es que preparares tu menú de víspera, así pues una adecuada refrigeración es imprescindible (antes de que a la mañana siguiente introduzcas esos recipientes en tu mochila o bolsa isotérmica).
  • A la hora de preparar los alimentos es imprescindible que observes las mismas medidas de seguridad que si fueras a comer esos alimentos en tu casa. Por ejemplo: lávate las manos y las superficies de trabajo antes de comenzar a cocinar; y prepara o separa raciones adecuadas a tus posibilidades “comedoras”.
  • No se te ocurra reaprovechar las sobras. Si la comida de fiambrera ya entraña per se ciertos riesgos desde el punto de vista de su seguridad alimentaria, el tema de las sobras es caso aparte. Siento mucho así decirlo, y mira que me… fastidia, pero deshazte de ellas… de ahí la importancia de la planificación de las raciones.

Con estas breves recomendaciones (sí, son breves) espero que exprimas con toda seguridad al máximo el jugo que ofrece esta alternativa que el actual devenir de los tiempos parece que nos ha empujado a seguir, nada triste ni aburrida, sino todo lo contrario… si la sabes aprovechar al máximo. Juan Revenga (@juan_revenga)

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