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Miércoles, 20 de Noviembre de 2019

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"Los jóvenes crecieron en un país con sueños y se los han quitado"

  • La directora presenta 'En tierra extraña', la historia de los emigrantes españoles en Edimburgo
  • Su obra muestra a una generación cualificada, pero apocada ante las barreras del lenguaje

Entre los españoles que cruzaron la frontera durante los sesenta a trabajar en el campo y los jóvenes que emigran ahora hay alguna diferencia. La fundamental, que aquella generación no había conocido ni la universidad, ni los sueños de un mañana mejor. Las semejanzas comienzan cuando encuentran empleos que piden, más que una carrera, el dominio del idioma foráneo; esa y, por supuesto, que la solidaridad entre los migrantes permanece intacta. "Antes tenían la Casa de España y hoy quedan por Facebook, pero hacen piña como siempre. Les une el lenguaje", cuenta la cineasta Icíar Bollaín, que estos días presenta En tierra extraña, documental en el que narra la peripecia de los jóvenes españoles en Edimburgo.

Ella ya se encontraba viviendo en Escocia cuando tuvo la idea. "Quería hablar de la inmigración y la crisis, y resulta que la tenía ahí. Había muchísimos españoles y me encontré un relato de España y de la crisis". A través de entrevistas con diferentes jóvenes, pero también contando con la voz de diferentes personalidades, la madrileña ha apuntalado este alegato que se verá, principalmente —y como corresponde a la generación sobre la que habla— en plataformas digitales.

Icíar bollaín

Madrileña y cosecha de 1967, esta documentalista primeriza se puso detrás la cámara después de una fructuosa carrera como actriz; y como directora y guionista obtuvo, en 2003, sendos premios Goya con Te doy mis ojos, que contaba la historia de una mujer maltratada. 

Aunque la realidad siempre ha estado muy presente en la obra de la cineasta —y pareja de Paul Laverty, guionista de las películas de Ken Loach—, no ha sido hasta En tierra extraña cuando Bollaín se ha decidido por el género documental. Cerca de ello estuvo, ya, con  Katmandú, un espejo en el cielo, cinta de ficción basada en hechos reales.

"Ellos se van, es cierto. Pero marcharse no es dejar de denunciar lo que está pasando", recuerda la directora, que durante los meses de rodaje ha visitado las asociaciones que reúnen a los españoles exiliados y ha visto cómo hacían, de las tradiciones escocesas, su protesta: como recoger los guantes sin pareja que los edimburgueses suelen pinchar en las vallas para que sus dueños puedan encontrarlos y dejarlos, todos juntos, frente al consulado español.

Un viaje que sus documentados no querían realizar y que, así las cosas, no quedará más remedio que aprovechar. Al fin y al cabo, y aunque no para aquello para lo que están cualificados, los jóvenes allí encuentran un contrato de trabajo. "Son ciudadanos europes y, por tanto, de primera. Están obligados a ofrecerles empleo, siempre que haya. Lo dramático no es eso, sino que nosotros, como país, no tengamos nada que darles", reflexiona Bollaín.

Al igual que, en palabras de la realizadora, aquellos treintañeros "crecieron con la victoria del PSOE y en un país próspero, o que al menos lo parecía", quizá, cuando vuelvan, tengan mucho que aportar. Como han recordado las periodistas Gemma Nierga y Pepa Bueno, se está aprovechando fuera una inversión que han hecho, aquí, tanto las familias como los contribuyentes. Pero, ¿acaso volverán? "Quienes allí superan la barrera del lenguaje sí hacen camino, sí encuentran algo más o menos relacionado con lo suyo", afirma Bollaín. Probablemente, y tal y como cuentan los jóvenes en la cinta, solo el ingrediente sentimental pueda acabar equilibrando la balanza.

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