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Viernes, 06 de Diciembre de 2019

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De la guerra a Wembley

La historia de Saido Berahino, un refugiado que escapó de la guerra de Burundi con diez años y que ha sido convocado por Inglaterra para los dos próximos partidos

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Como en otros tantos países africanos, Burundi sufrió una durísima Guerra Civil durante 12 años (1993-2005). Más de 300.000 personas murieron y 1.500.000 tuvieron que huir en una batalla que se originó por fuertes tensiones entre las dos razas étnicas del país: hutus y tutsis. Entre esa barbaridad de víctimas se encontraba el padre del niño Saido Berahino.

Corría el año 2003 cuando Saido (Burundi, 1993) se vio sin nadie y en medio de una guerra. Como él, cientos y cientos de niños huérfanos que con menos de 10 años se vieron obligados a buscarse la vida. El niño Saido tuvo suerte y pudo escapar a Tanzania como paso previo para llegar a Inglaterra, viaje que le costó estar dos años separado de su madre y hermanos. Una vez en Europa y tras realizarse las pruebas de ADN pudo volver a ver a su madre.

Desde entonces su ascenso futbolístico ha sido meteórico, entró en las categorías inferiores del West Bromwich Albion y escalón a escalón ha ido subiendo hasta ser la estrella del primer equipo. Esta temporada ha anotado ocho goles en 13 partidos, siendo el tercer máximo goleador de la Premier League, solamente superado por Sergio Agüero y Diego Costa.

Para seguir su progresión esta semana ha recibido la llamada de Roy Hodgson, seleccionador de Inglaterra. Tras pasar por las categorías inferiores esta es su primera llamada para la selección absoluta y podría debutar el próximo el 15 de noviembre ante Eslovenia en el mítico Wembley, un escenario perfecto para esta historia de comienzo triste pero final alegre. “Las cosas que he pasado no se las deseo a nadie, agradezco a Inglaterra el haberme dado una segunda oportunidad y haberme dejado cumplir mi sueño: convertirme en futbolista”.

De su huída de Burundi prefiere no hablar “Es algo de lo que no me gusta hablar y tampoco me gusta preguntar mucho sobre aquellos años”, esgrime. Pero lo hizo hace unos meses en un vídeo difundido por Naciones Unidas con motivo del Día Mundial de los Refugiados de las Naciones Unidas.

En el vídeo relata cómo era su infancia en África y recuerda los partidos que jugaban en torno a un intento de pelota creado con bolsas de plástico atadas con cinta adhesiva. “No teníamos internet ni consolas, sólo el fútbol. Tampoco me daba mucha cuenta de lo que pasaba alrededor. Era muy pequeño, pero sólo me acuerdo de tener mucho miedo. Muchos días ni comías ni dormías, te limitabas a resistir”, recuerda.

La historia de Saido Berahino es una de tanta historias de refugiados que dejan las guerras en África, niños que tienen que dejar todo y buscarse la vida, normalmente, en Europa. Los pasos de Saido le alejaron de la guerra y lo han llevado a Wembley. “Los refugiados nunca nos damos por vencidos, el hecho de que estés pasando una mala racha no significa que tu vida haya terminado”, dice el goleador inglés, que nunca dejará de ser, también, el refugiado burundés.

 

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