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Miércoles, 11 de Diciembre de 2019

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El conflicto del Peñón

Gibraltar supone una zona estratégica como puerta al mediterráneo en el estrecho que lleva su nombre. Desde el Tratado de Utrecht en 1713 es una propiedad a perpetuidad de la Corona británica en territorio de jurisdicción española.

Con la muerte de Carlos II, el último de la Casa de Austria, comenzó la Guerra de Sucesión Española entre los Austracistas y los Borbones. El conflicto terminó en 1913 con la perdida de Gibraltar y Menorca y con Felipe V coronado como Rey de España. Durante el siglo XVIII España realizó varios intentos para recuperar el peñón sin éxito, el más importante fue entre 1779 y 1783 conocido como El Gran Asedio con bloqueo naval, bombardeos y la novedosa utilización de las llamadas baterías flotantes, pero Gibraltar fue capaz de resistir la última acción militar española sobre la ciudad.

Ya en el siglo XX las autoridades británicas levantaron la barrera fronteriza en 1909 popularizada con la verja y durante la Segunda Guerra Mundial se construyó un aeropuerto, el cual España no reconoce como británico. Durante la guerra se vio la importancia estratégica de Gibraltar como escala y punto de aprovisionamiento mientras que la totalidad de la población civil fue evacuada hacia Londres, Irlanda del Norte, Casablanca, Madeira y Jamaica.

En 1960 el gobierno español planteó la situación de Gibraltar ante el comité de descolonización de las Naciones Unidas que instó al inicio de conversaciones entre ambos gobiernos para poner fin a la situación colonial. Apelando al derecho a la autodeterminación, Reino Unido organizó un referéndum donde el 99,64% de los votantes gibraltareños expresó su voluntad de permanecer bajo soberanía británica. Y poco después se estableció el cambio en el estatus de colonia transformada en un territorio británico de ultramar y la trasferencia de los asuntos internos al ejecutivo local elegidos por los propios gibraltareños. España lo interpretó como una contravención del Tratado de Utrecht y suprimió las comunicaciones terrestres entre España y Gibraltar desde 1969 hasta 1982 que el presidente socialista, Felipe González abrió el tráfico peatonal. Esto supuso un golpe económico muy duro que tuvo que ser contrarrestado con la inyección de fondos por parte de Reino Unido.

Ya en el siglo XXI se han llegado a varios acuerdos entre ambos países como el uso conjunto del aeropuerto, pensiones, telecomunicaciones y tránsito del puesto fronterizo, sin embargo estos últimos años no han estado exentos de incidentes, como los encontronazos entre buques de la Marina Real Británica y patrulleras de la Guardia Civil. En 2013 el ministro de Asuntos Exteriores de España, José Manuel García-Margallo anunció el estudio de nuevas medidas como la implantación de una tasa de congestión por entrar y salir a la ciudad de Gibraltar, restricciones en el espacio aéreo y una exhaustiva inspección fiscal de aquellos habitantes gibraltareños con propiedades en España y residencia fiscal en el Peñón.

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