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Economia y negocios

El precio de los autobuses urbanos no sube en año electoral

FACUA realiza un análisis comparativo sobre las tarifas de 38 ciudades españolas entre 2011 y 2015

Existen diferencias de hasta el 245% en los precios del billete en las distintas ciudades / EFE

Madrid

Un año más, la organización de defensa de los consumidores, FACUA, ha llevado a cabo un análisis comparativo de las distintas tarifas de autobuses urbanos de 38 ciudades españolas. A diferencia de los años anteriores, a excepción de Oviedo, la totalidad de las ciudades estudiadas ha decidido congelar los precios del billete.

Desde la asociación, se ha criticado lo que se considera una medida “electoralista” por parte de numerosos gobiernos municipales, pues sostienen que resulta sospechoso que, “tras años justificando sus subidas de las tarifas en la necesidad de evitar el hundimiento económico de la empresa de transporte, decidan congelarlas justo cuando llegan las elecciones municipales”.

Lo cierto es que, a día de hoy, el billete sencillo cuesta una media de 1,23 euros, lo que supone casi un 18% más que en 2011, cuando se podía comprar a 1,05 euros. Exactamente lo mismo ha ocurrido con el abono mensual, cuyo precio medio es ahora de 38,34 euros frente a los 34,72 euros que costaba hace cuatro años, más de un 10% de aumento.

Entre algunas de estas ciudades existen, además, diferencias notables en el precio de las tarifas de los autobuses urbanos. Mientras que en Barcelona, la ciudad más cara, un billete sencillo nos cuesta 2,15 euros, en Lugo, la más barata, alcanza el precio de 0,64 euros; casi un 245% más. En cualquier caso, la mayor parte de las ciudades analizadas por FACUA se mueve en una horquilla mucho menor, con precios situados entre 1,10 y 1,50 euros (36% de diferencia).

En lo que respecta a la tarjeta mensual, Madrid tiene el precio más alto con 54,60 euros. Salamanca se sitúa en el extremo contrario, con un precio de 22,05 euros. A pesar de la importante diferencia, la crítica de FACUA en lo que a la tarjeta mensual respecta, se centra en aquellas ciudades en la que esta modalidad de billete ni siquiera existe, lo que supone “penalizar gravemente al consumidor habitual de autobús urbano”.

A fin de revertir esta situación, desde FACUA solicitan a los ayuntamientos que permitan que las asociaciones de consumidores participen en las decisiones que afecten a la calidad y tarifas del sector.

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