, 05 de de 2020

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El aspecto de Isabel

Cómo era en realidad la reina más implacable de España

El aspecto de Isabel

A la muerte de la Reina Isabel, la mayor parte de los cuadros de su colección salieron a la venta; Las imágenes que nos acerquen a su aspecto no abundan, están diseminadas y en algunos casos se duda de su autoría.

Cuadro de Isabel La Católica por Juan de Flandes / Patrimonio Nacional

El que la refleja con más certeza y en más ocasiones es el de la imagen del cuadro que Paqui Ramos ha localizado en lo que fue comedor de Carlos III y despacho de Franco en el palacio real de El Pardo. Es una copia del original que está en restauración en estos momentos. Moriría poco después de realizarse la obra con 53 años. Para su época es una anciana que no teme mostrar su desgaste, probablemente porque no era superior a lo esperable, pero sobre todo porque el cuadro estaría en una pared de la cartuja de Burgos, mirando a la tumba de sus padres. Isabel pensaba que su imagen acompañaría a los difuntos en ese ambiente, y el aspecto monjil puede responder más a esa intención que a la manera de vestir de Isabel, aunque sabemos que el color negro se fue apoderando de las ropas de la reina con la edad.

Diez años antes, a los cuarenta y cuatro, la visita el humanista, médico y geógrafo Hieronymus Münzer, que la describe como mujer alta, «un tanto gruesa». Y en cuanto a su belleza, solo dice que era «de agradable faz».

Esa imagen de la reina se correspondería con la tabla La Virgen de los Reyes Católicos, de autor desconocido. Es un retrato familiar con los esposos y sus dos hijos arrodillados en oración. Se deduce que es bastante fiel con los personajes retratados, aunque con los convencionalismos habituales. Para Carlos Serrano, sería más exacto el retrato de la reina de la colección del Palacio Real de Windsor, aunque salió tan poco agraciada que el propio historiador propone un término medio entre los dos cuadros. Del retrato del castillo de Windsor existe una versión invertida de más calidad en el Museo del Prado, probablemente ejecutada hacia 1490, dada la edad que aparenta. La reina parece ensimismada en sus pensamientos en el instante en que deja de leer su libro de las horas y lo cierra .

Conocer a la Isabel juvenil, la princesa castellana en apuros que gustó a Fernando de Aragón, es más complicado. El cuadro más significativo es el de La Virgen de la mosca. Estamos ante una joven en la plenitud de su belleza, blanquísima de cutis, con una larga cabellera rubia que cuelga por los hombros, con un vestido de escote generoso, al gusto renacentista, aunque con el busto cubierto por una blusa blanca con pliegues. Está sentada en una silla baja, acompañada de la espada simbólica del poder, con el libro abierto de la sabiduría en su regazo, señalando un pasaje con los dedos pero con la mirada concentrada, como si ese pasaje la hubiera llevado a la meditación. Se ha discutido si la joven devota representada a los pies de la Virgen es una santa o la reina Isabel. Para Manuel Fernández Álvarez, el historiador asturiano que murió en 2005, que pasó gran parte de su vida intelectual en el siglo XVI, y que nos ha legado la mejor cosecha de libros sobre el periodo, no cabe duda alguna. Tanto la cabeza adornada con la corona regia como la espada que asoma bajo el manto nos señalan con toda precisión que no solo se retrata a una reina joven, sino a quien, como dueña del símbolo de la justicia, es una reina propietaria, no una reina consorte». en los momentos en que se hace la obra, la mejor candidata para esos símbolos es Isabel de Castilla.

No hay certeza documental de que se trate de Isabel, ni quién fue el autor. Sabemos que por entonces Isabel se hizo retratar por un pintor joven venido del norte de Europa, Michiel Sithium o Sitow, y en el inventario de las obras de la colección de Margarita de Austria en Bruselas, aparece esta anotación: Una tablita de la cabeza de la reina doña Isabel en su edad de XXX años, hecha por el maestro Michiel. si esto confirma la presencia de ese artista en Castilla y su relación con la reina, esta es la mejor imagen que podemos alcanzar de una Isabel que los historiadores llaman joven, pero que con treinta años ya había superado la mitad de la vida esperable en aquel tiempo, estaba en la edad de la madurez. a día de hoy no es posible retroceder más en el aspecto de Isabel "La católica".

ISABEL EN EL CINE

Sigourney Weaver interpretó la más conocida en La conquista del paraíso. Michelle Jenner es su imagen más fresca, en la serie televisiva emitida por RTVE

Isabel de Castilla es la reina sobre la que se han escrito más biografías en el último medio siglo. Las de Luis Suárez Fernández y Manuel Fernández Álvarez, son las más fáciles de encontrar, ambas excelentes. No ocurre lo mismo con Fernando de Aragón, tan eclipsado por su esposa como esta por su hija Juana “La loca” y por Cristóbal Colón en el mundo del cine.

Su historia se ha visto manipulada políticamente para convertirla en un símbolo “pre democrático” por los liberales de la constitución de Cádiz, o de la fundación de España por el franquismo. No fue ni una cosa ni otra, aunque la última manipulación subsiste entre muchos españoles, tal y como se refleja en el audio.

Isabel se revela hoy como una gobernante implacable en sus propósitos, rebosante de autoridad, acorde con la idea renacentista de que el fin justifica los medios, que Maquiavelo concretó en El príncipe, y que se mantiene instalada como razón de Estado entre los gobernantes actuales. Lejos de ser extraordinaria, su actitud se encuentra en muchas otras gobernantes de su tiempo, sobre todo en Italia y Francia.

Ninguno de los que han dejado memorias y recuerdos, incluidos sus panegiristas, permiten pensar que fuera una persona alegre, y todo indica que solo disfrutaba ejerciendo la responsabilidad del poder. El único aspecto valorado como positivo por todos sus biógrafos, es su decisión de no esclavizar a los pobladores de las tierras conquistadas tras el viaje de Colón, como este deja escrito en las líneas del diario que escuchamos en el audio.

Blanca de vellón

Las tierras que gobernó, las Españas, eran asoladas por enfermedades epidémicas, hambrunas persistentes, clases prepotentes y religiosidad extrema. Los pobres que a las puertas de las iglesias recibían una moneda, una blanca de vellón que hoy equivaldría a unos 25 céntimos, se comprometían a rezar una oración por su benefactor, y quedarse sin blanca era la mayor expresión de la miseria. Los sentimientos de Isabel hacia los pobres, las jóvenes sin dote, los esclavizados por los musulmanes o cualquier otro tipo de miseria, responden a su compromiso con su fe, más que a una bondad de carácter.

Hoy su tumba es el tercer lugar más visitado en Granada y su Vicario Mayor nos ha contado algunas cosas sobre ella. Francisco Vigueras, Coordinador de Granada Abierta, nos recuerda la intención de muchos granadinos progresistas, desde hace veinte años, de transformar la fiesta de La Toma que se celebra el 2 de enero. Solo en Granada, más de cinco siglos después, se dan vivas a los Reyes Católicos que, en términos históricos, traicionaron el acuerdo de capitulación que impidió la toma de la ciudad.

 

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