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Un invento español que salva vidas en países sin recursos

Hablamos con Alejandro Escario, ingeniero español de 25 años que ha diseñado una incubadora de madera para países en vías de desarrollo

La universidad CEU San Pablo diseña una incubadora de madera para países en vías de desarrollo / CEUMEDIA

Alejandro Escario es un joven de 25 años, ingeniero Informático y de Telecomunicaciones de la Universidad CEU San Pablo que acaba de recibir el premio Best Medical Project de los Global Fab Awards que otorga el Instituto Tecnológico de Massachusetts.

¿Cómo es la incubadora?

Está compuesta por planchas de madera, básicamente. Este material es muy barato de conseguir en los países de destino. La incubadora se completa con piezas de plástico hechas con impresoras 3D o con moldes.

"En un principio se iba a probar en Sierra Leona, pero la crisis del ébola hizo que este país tuviera que destinar recursos económicos a la lucha contra esta enfermedad. Fue entonces cuando nos pusimos en contacto con la maternidad de Nikki, en Benin, gracias a la Fundación Alaine. Este centro atiende a 500 prematuros al año y sólo dispone de dos incubadoras", afirma Alejandro. 

El día 24  de septiembre llegó, embalada en su caja y con las instrucciones, a su lugar de destino. Aún no ha podido probarse porque la fuente de alimentación se estropeó durante el transporte "algo con lo que no contábamos, pero que nos viene muy bien para enseñar a arreglar la incubadora en caso de avería" nos dice Escario.

Beneficios en países sin recursos

Las incubadoras de madera no pretenden sustituir a las que hay en los países occidentales, pero sí dar la oportunidad a cientos de bebés prematuros. En la actualidad, los países sin recursos registran una alta tasa de mortalidad en prematuros. La incubadura de madera quiere suplir a las toallas y botellas de agua caliente, el único recurso en los hospitales del tercer mundo.

Futuro

"Nuestro deseo es que disminuya la mortalidad infantil en estos países", asegura Alejandro. Los planos de la incubadora están en Internet, en abierto, para que quien quiera aporte nuevas ideas que prefeccionen el diseño. Es de fácil fabricación y montaje. Su coste oscila los 300 euros, frente a los 6.000 o incluso 60.000 que cuesta una incubadora convencional. Alejandro espera que resulte de utilidad y que, "en el ámbito local, puedan comercializarla salvando vidas e incluso dando trabajo".

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