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Jueves, 05 de Diciembre de 2019

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Ese otro 26 de junio

Otro 26 de junio, hace 126 años, se implantaba el sufragio universal masculino. El femenino no llegaría hasta 1933

Ni la política ni los procesos electorales actuales se conciben sin él, pero es fruto de innumerables luchas, revoluciones e idas y venidas sociales. El sufragio universal es la característica más sobresaliente de la democracia moderna, pero en España no fue instaurado hasta finales del siglo XIX. Y por partes.

La implantación del sufragio universal masculino en España cumple 126 años precisamente hoy, 26-J, día de las segundas elecciones generales en España en seis meses. Sólo el masculino; el sufragio universal a secas, el que incluye también la voz y el voto de la mujer, aún tendrá que esperar a llegar a esa cifra. Sólo cuenta con 85 años de vida.

Desde el siglo XVIII fueron entrando en escena en toda Europa las ideas y reivindicaciones que criticaban el tradicional modelo de votación: el sufragio censitario. Éste restringía los derechos electorales a una minoría oligarca y poderosa, claramente diferenciada de las clases más bajas y con más problemas educativos, sociales y económicos.

El gran primer paso de los movimientos sociales lo encontramos en el fin del reinado de Isabel II, en 1868. La instauración de un Gobierno provisional trajo consigo la convocatoria de elecciones a Cortes Constituyentes a las que estaban llamados a votar todos los varones mayores de 25 años, independientemente de su poder o clase.

A pesar del resquicio de esperanza después de la caída del Antiguo Régimen, la vuelta de los Borbones y el turnismo de Cánovas del Castillo y Sagasta desbarataban la intentona: redactaban, en 1876, una Constitución moderada donde ni se mencionaban los derechos electorales.

Fue Sagasta quien impulsó la Ley Electoral de 1890, que restablecía el sufragio universal masculino, que ya perduraría para siempre, con el paréntesis de la dictadura franquista. Aún no se conocían derechos en las urnas para las mujeres, aunque no tardarían en disfrutar de ellos.

En 1931, la redacción de la Constitución de la II República reconocía, por fin, el acceso femenino al voto. De esta época, se recuerda la aportación en la materia de la diputada Clara Campoamor. Las elecciones generales de 1933 supusieron el estreno de la mujer como ciudadano votante. España aplicó la ley mucho antes que Francia o Italia.

Los casi 40 años de régimen de Franco supusieron un duro revés a estos avances y libertades que hoy son un derecho irrenunciable.

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