Sábado, 17 de Abril de 2021

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La periodista española deportada alegó que era un peligro para Turquía para no acabar en un campo de refugiados

Beatriz Yubero confía en que todo haya sido un malentendido y poder regresar al país

En la imagen superior, Beatriz Yubero. En la imagen central, un vehículo policial armado frente al palacio presidencial de Ankara

En la imagen superior, Beatriz Yubero. En la imagen central, un vehículo policial armado frente al palacio presidencial de Ankara / UMIT BEKTAS REUTERS

Hoy conocíamos la noticia de que Turquía había deportado a una periodista española tras el golpe de estado. Beatriz Yubero, es estudiante de un doctorado en la Universidad de Ankara y ha trabajado desde allí para diferentes medios, entre ellos la SER. El viernes Beatriz fue sacada de su casa y el sábado fue expulsada del país sin conocer los motivos y libre de cualquier cargo.

Una semana después del golpe de Estado, se le notificó que la beca con la que completaba sus estudios –otorgada por un organismo del Gobierno turco– había sido cancelada. En aquel momento le informaron que podía continuar si ella se hacía cargo de los gastos. Una circunstancia que por el momento se desconoce que haya sucedido en el pasado y que días más tarde derivó en una detención sin motivos.

La periodista ha contado en declaraciones a La Ventana que desde su detención colaboró con los agentes de Turquía porque “no tenía nada que ocultar”. Estuvo en un interrogatorio con "preguntas ordinarias, como cuánto tiempo llevas en el país, a qué te dedicas, qué haces… y luego cosas relacionas con organizaciones terroristas”. Beatriz se sorprendía con las preguntas porque explica que los agentes habían inspeccionado su domicilio y “sabían que no tenía ningún vínculo y así quedó claro y sin cargos”.

Durante las horas que estuvo detenida la preocupación de Beatriz aumentaba porque “no entendía por qué estaba ocurriendo eso, y estaba incomunicada". Sólo pudo ponerse en contacto con la embajada española y hablar 10 minutos, pero “a ellos tampoco les estaban ofreciendo información”. Para poder terminar con la situación “y no causar más escándalo” tuvo que firmar un documento donde alegaba que era "un peligro para el país”. Si no hubiese aceptado esas condiciones Beatriz hubiese sido trasladada a un campamento de refugiados y allí pasar 15 días hasta ser deportada.

Aunque las circunstancias sean complicadas para la periodista, mantiene la esperanza de que se pueda arreglar, confía en que “haya sido un malentendido, y poder regresar al país, porque es allí donde debería estar”.

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