Domingo, 09 de Mayo de 2021

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La catarsis de Kase.O

El rapero ha transformado una depresión en un disco, 'El Círculo', que ahora le está dando muchas alegrías a él y a sus seguidores. Kase.O ha vuelto y avisa: "En el futuro, música muy rara"

Kase.O dice que este disco es "un legado", como un examen de toda su vida.

Kase.O dice que este disco es "un legado", como un examen de toda su vida. / GUSTAF CHOOS

Kase.O ha muerto y ha resucitado. Pasó dos años en Colombia sin ganas de levantarse de la cama, con miedo a enfrentarse a una hoja en blanco. Los 20 fueron tan intensos que cuando llegó la resaca, a los 30, fue devastadora. Su nuevo disco, El Círculo, fue la terapia. A medida que iba escribiendo, salía todo lo que estaba dentro y no le permitía avanzar. "La depresión es la que ha salvado el disco, la que me ha traído mucha inspiración, muchos viejos recuerdos, muchas ganas de estar bien. ¡Bendita depresión!", dice ahora sonriente. El psicoanálisis hecho rap.

"Los recuerdos mejor paraditos" repite en Guapo Tarde. Cuando los fantasmas se acumulan desordenados en la cabeza es cuando llega el bloqueo: "Cometí el error de, en vez de empezar una canción y terminarla, la empezaba, la dejaba empezada y me ponía con otra. Entonces estaban conviviendo las canciones de amor, con las de tristeza, con las de política… mucho estrés y mucha inseguridad por no saber lo que tenía… cuando fui terminando las canciones, ya chocaba la mano con el productor y me reía… pensaba "¡buah, tengo aquí un pepino!", recuerda. Ese fue el momento del cambio. Según avanzaba la grabación, iba recuperando la confianza: "Ahora cero estrés. Es que ya no podía más de estrés, ¡no sé cómo no me ha dado un chungo!". En realidad le dio, y muy fuerte, pero lo convirtió en disco.

Su crisis fue como la del PSOE: estalló todo a la vez. "Se juntó la crisis personal, de: '¡Hostias, me estoy haciendo viejo!'. Y la crisis creativa. No quería aburrirme, yo no hago esto para cumplir, lo hago para divertirme, para pasar un rato con mi imaginación y como una especie de hobbie". Los temas y los sonidos de Violadores del Verso ya no le motivaban. Llevaba tiempo buscando más allá. Jazz Magnetism fue tan solo un avance. La evolución personal se unía con la creativa: "Pensaba ¿de qué voy a hablar? ¿De cómo hago el pescado a la plancha? Ahora llevo una vida muy tranquila, que es la que quiero llevar, de hecho. Tampoco para ser real en el rap tengo que estar en el parque con mi litrona todo el rato rapeando". Su nivel de autoexigencia es muy grande: "Era un disco muy importante para mí. No encontraba lo que buscaba en los ritmos que me mandaba la gente y me tuve que poner a producir, a aprender a manejar un programa, aprender a tocar un piano y a buscar mi música. Aparte de las letras, mi música, y eso también me ha ayudado a estar feliz con el disco”. Reconoce también que el productor Gonzalo de las Heras "hizo crecer las canciones" que le llevaba en sus "maquetillas".

"Tenemos la responsabilidad de todo lo que pasa"

El Círculo está compuesto por 18 canciones muy diferentes entre sí. Cada tema es un viaje a distinta velocidad. Hay amor, hay algo de reivindicación política y hay mucho dolor. En Interludio Risoterapia la crítica es directa desde el principio, en Esto no para hay que madurarla más para no confundir el tiro: "Nosotros tenemos la responsabilidad de todo lo que pasa. No protestamos por nada. Nos imponen leyes y nadie sale a la calle, ni hay ninguna reacción, ni la gente se une… Supongo que hay gente que está muy activa pero es que tendría que ser una cosa de más de sentido común que de ideologías". Dice que está cansado de ser crítico con los políticos y que podría haber sido todavía más duro con nosotros mismos: "No hacemos nada, nada. Tuitear, que eso no va a ningún lado […] Hay muchas razones para pararte un día y pararte con gente que pueda tener ese sentimiento. Es idealismo pero si ya no tenemos idealismo, ya no sé qué va a pasar con la Humanidad, la verdad", lamenta. Pararse no significa parar el mundo. Parar es dejarlo todo e "ir a darle un beso a tu abuela un día", como él señala. Parar.

En el disco hay rap, claro, pero también hay reggae, jazz, funk y hasta algo de flamenco en Mazas y Catapultas, la rareza más rara del disco: "Esta canción en concreto no es que la pensara, es que fue una sorpresa para mí en el proceso creativo encontrármela porque en una tarde que me vino todo, la melodía, la letra, incluso los coros flamencos también los oía". Lo más llamativo es que en este tema Kase.O canta, no rapea: "No canto bien, no va a ser una exhibición de cantar, pero sí de sentimiento", se excusa orgulloso. Pero la explosión de sentimiento y sinceridad llega en el track 16 con Basureta (Tiempos raros). La catarsis.

Después de este disco puede volver el vértigo. Superar un disco insuperable es complicado. De momento, respira aliviado con la acogida de este trabajo tan arriesgado: "Con estos detalles frikis que voy dejando en mis discos, estas salidas de tono, me doy licencia para hacer cosas aún más raras en el futuro. Estas canciones no las hago para que le gusten a la gente. Es como que es arte, es como rasgar la realidad y sorprenderte a ti mismo, pero yo sé que más o menos les ha gustado a mi público y me dan permiso, me dan licencia para más frikadas". En el futuro, no descarta nada, hasta cambiarse el nombre. "Quiero cambiar de estilo todo el rato así que, en el futuro, música muy rara, ya te lo digo".

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