Cuidadoras contra la soledad
Nos acercamos a conocer a María Luisa y Montserrat, dos cuidadoras de personas mayores con un pasado muy diferente entre ellas. Además, Juana, de 85 años, nos abre las puertas de su casa para contarnos su historia

Celeste es miembro de la Fundación Amigos de los Mayores, desde hace 7 años que visita cada semana a Juana, de 85 años. / .

Madrid
Montse Torrado vive en el Empordà y cuida a personas que se han quedado solas en las grandes casas de campo. Allá donde los inviernos son muy fríos y resulta muy incómodo de visitar a sus familiares. "Los trabajadores familiares ponemos una tirita en una herida enorme: la soledad", comenta la cuidadora.
Montse los visita cada día, los cuida, arregla sus casas... "Para mí también es muy duro, estás totalmente dentro de la vejez cuando no es plácida, lo que nos imaginamos que tendría que ser la vejez. Entras en una casa y ves la miseria. Ves la miseria en todo".
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Juana tiene 85 años y vive desde hace 30 en un pequeño piso cerca del barrio de Vallecas, en Madrid. Cada miércoles recibe la visita de Celeste, voluntaria en la Fundación Amigos de los Mayores. Juntas salen a pasear, van a merendar... pero sobre todo, hablan. Hablan de cómo es su vida ahora, pero también de cómo lo fue. De lo mucho que le gustaba bailar a Juana, de lo rico que le quedaban los pistos, cuando todavía podía cocinar... y de lo arisco que era su marido, de lo mal que se portaba con ella, de cómo la maltrababa y de cómo se mantuvo en silencio durante 70 años de matrimonio.
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Juana (85 años): 'Recuerdo lo que yo era antes, y hasta lloro y todo'
Si a María Luisa se le pide que cuente una historia bonita, dice que no tiene. A medida que avanza la conversación se le dibuja una mueca triste en la cara al recordar a sus 14 hermanos, a todos sus sobrinos, y a lo más importante ahora mismo: a su padre, que vive solo en Ecuador mientras ella cuida aquí de la señora Chon. "Mi padre todavía se ocupa de sí mismo. Cuando ya no pueda, me voy. Sin mirar atrás", cuenta María Luisa, emocionada.
Ella es de Loja (Ecuador), y vive en Madrid desde hace 11 años. Desde entonces que no ve a su familia, porque todo lo que gana aquí lo destina a mantener los estudios de sus sobrinas en su país de origen. "Esto no es vida de verdad. Esto es sólo trabajo. La vida de verdad es pasar una navidad con mi padre, darle un abrazo".
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María Luisa (Ecuador): 'Mi padre todavía se ocupa de sí mismo. Cuando ya no pueda, me voy. Sin mirar atrás'
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Valentina Rojo Squadroni
Uruguaya de nacimiento, catalana de adopción y madrileña de acogida. Es redactora de 'A vivir que son...




