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Sábado, 19 de Octubre de 2019

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El viaje sonoro de Depedro

El cantante presenta nuevo trabajo: 'El Pasajero'. Un título perfecto para un disco que tiene sonidos de África, de la zona fronteriza de Arizona y de su querida Latinoamérica. Aprovechamos su parada en 'Fuego y Chinchetas' para recorrer medio mundo con sus canciones

La funda de su guitarra también está llena de recuerdos de sus viajes y comparte con nosotros algunos en este vídeo / BEA POLO

Jairo Zavala lleva 25 años de gira. Junto a su guitarra se ha recorrido medio planeta y los sonidos de allá por donde pasaba, se iban colando entre las cuerdas. El último trabajo de Depedro es un viaje por todos esos lugares y no podía tener un título más apropiado: El Pasajero. Un disco alegre que también desprende cierta nostalgia. Pasar tanto tiempo fuera a veces pasa factura. La vuelta a casa exige un periodo de adaptación: "Es difícil adaptar tu cerebro en poco tiempo a la quietud o a estar en tu entorno normal pero uno tiene experiencia para hacer que esos periodos de adaptación sean cada vez más cortos. En cualquier caso, hay cosas que no son fáciles pero yo no quiero ser más especial que un camionero o que un pescador. Hay muchas profesiones en las que el viaje es muy importante… yo no puedo tener más que palabras de agradecimiento a la vida que me da la oportunidad de hacer esto". Es un pasajero con residencia fija. Al final, siempre vuelve a su hogar: "Yo soy de Madrid, vivo aquí en Madrid y probablemente muera aquí en Madrid".

Hasta su casa en Aluche, el barrio donde vivió muchos años, llegaban sonidos africanos cuando era pequeño. Su madre vivió mucho tiempo en Guinea Ecuatorial y de vez en cuando desayunaba con las canciones del griot Lamine Konté de fondo: “Un griot es un juglar, un trovador africano, que en este caso es una persona que atesora la cultura y las canciones de su entorno. En la Antigüedad eran muy importantes porque la cultura escrita en África es casi inexistente, y estas personas tenían mucha relevancia", explica. Lamine Konté es el protagonista oculto del documental La banda sonora de un viaje en el que participa Depedro: "Siguiendo la pista de gente que le había conocido o que había sido importante en su vida, hicimos encuentros musicales a lo largo del país y, con esa excusa, enseñamos lo que es el África Occidental". Precisamente fue allí, grabando el documental, cuando empezó a componer las primeras melodías de su último disco. "El impacto emocional de estar en África y de tocar con esos músicos, me abrió las puertas, empecé a ver la luz y pensé "¡ya lo tengo!, es el principio del fin de la composición del álbum", recuerda ahora. En temas como Antes de que anochezca o Gigantes la huella africana está presente.

La parte paterna tira hacia Latinoamérica. Confiesa que siempre le ha interesado muchísimo y que para él es una fuente de inspiración, "sobre todo la parte indígena". Una de las canciones que más brillan en este disco se llama DF: "Pasan cosas mágicas en México. Es un país, y la ciudad como exponente máximo, en el que pasan cosas inspiradoras todo el rato. Es un lugar en el planeta muy especial en el que tú al principio vas y, como hablas el mismo idioma, crees que los códigos son iguales pero no son iguales y tienes que aprenderlo, y cuando entras en esa corriente de pensamiento y de forma de vivir, pues yo creo que creces. A mí México siempre me da eso". Se lo da a él y a Enrique Bunbury, que vivió muchos años allí y que se convierte en el compañero perfecto para esta canción.

Un poco más al norte, en la zona fronteriza de Arizona, fue donde grabó este disco. Allí viven los componentes de Calexico, el grupo con el que lleva años tocando la guitarra por todo el mundo: "Conocer a Calexico ha supuesto una apertura mental a creer en mí y decir "tú puedes hacer muchas más cosas de las que estás haciendo". Es gente muy generosa porque no sólo me lleva de viaje, sino que también me enseña lugares en mi cerebro. A nivel emocional les estoy muy agradecido". Su paso por Arizona también se nota desde hace tiempo en su sonido y en este disco hasta las cuerdas de la Sinfónica de Tucson suenan en La Casa de Sal.

Panamericana es la canción que presenta el álbum y que vertebra todo el viaje. Una ruta de norte a sur de América donde destaca las diferencias que encuentra a su paso: "Quiero pensar que la Panamericana conecta culturas y países, pero a veces lo que hace es tropezarse con esas vallas". Y, aunque sus canciones son claras, aprovecha para dejar un mensaje todavía más directo: "Que la gente no se equivoque, la gente que emigra no lo hace por placer. A todos nos encanta vivir en nuestro entorno si estas a gusto. Cuando la gente va andando desde Siria hasta Melilla con toda su familia es porque no tiene otra opción".

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