El idioma culinario
La alta cocina ha introducido palabras en el español que parecen formar una lengua propia

Imagen de estudiante de Santa Pola que fue finalista del Premio Promesas de Le Cordon Bleu. / Cadena SER

Madrid
La alta cocina no solo ha cambiado sabores, olores y texturas, también nuestro vocabulario. No hace tanto que en las cocinas sólo se utilizaban tres verbos: freír, cocer y asar, y si me apuran, los más exquisitos, con la llegada de los electrodomésticos, llegaban a decir hornear. Pero esto ya es historia, viejuno.
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Reportaje - El idioma culinario
Ahora en la cocina experimentamos y utilizamos nuevos verbos. Tamizamos, infusionamos, potenciamos, emulsionamos, cuajamos, deshidratamos, trufamos, lacamos, reducimos, cubrimos, reservamos, coronamos, marcamos, homogeneizamos y finalmente emplatamos. Pero en la cocina el verbo no solo se hizo carne. Es un nuevo idioma. Y si lees en voz alta la lista de la compra para una receta de cocina de vanguardia, alguien puede sospechar que le faltas al respeto.
Antes de cocinar, necesitarán diccionario y Wikipedia para entender que lejos de un insulto la rutabaga es un nabicol, hijo del nabo y de la col, la becada no es una compañera en prácticas, sino un preciado pájaro por su exquisito hígado, o que la trompeta de los muertos no es un réquiem, sino una seta negra que está de muerte y es que la cocina son palabras, las palabras poesía y la poesía Pablo Neruda.

Pepe Rubio
Redactor guionista de Hoy por Hoy. Llevo a antena las secciones "Desmontando mitos" , "Viaje de ida"...




