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Lunes, 23 de Septiembre de 2019

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El hombre de las mil caras

Revolucionario, dictador, prócer de la patria, tirano, hombre del pueblo, provocador... Son muchos los apelativos que podemos usar con Fidel Castro y seguramente todos ellos sean correctos. A pesar de los casi 60 años en el punto de mira de la Historia de América, todavía es mucho lo que queda por decir del Comandante.

Cuando venció la revolución cubana en 1959, Fidel Castro negaba sus vínculos con el comunismo y anunciaba a bombo y platillo en la revista americana LIFE su deseo de organizar unas elecciones libres en poco tiempo. Sin embargo, nada de esto sucedió. Fue acumulando cada vez más poder hasta convertirse en uno de los mandatarios más fuertes de Centroamérica (No me gusta usar el término Latinoamérica, porque soy de los que piensa que las tropas de Julio César nunca cruzaron el Atlántico).

El gobierno de Castro vino a sustituir otro gobierno militar, el del golpista Fulgencio Batista, hombre de Washington que generó enormes desigualdades en la población. La Revolución Cubana parecía lógica. No hay que negar que Castro hizo levantar al país con una sanidad pública envidiable y un sistema de educación no menos importante. Sin embargo, todo parece indicar que no había, ni hay, libertad en la isla, ese elemento etéreo e intangible que nadie sabe definir pero que en definitiva justifica la famosa sentencia de Jesús, "no solo de pan vive el hombre" (Mateo 4, 4).

Todos con el dictador

Tras su muerte el pasado 25 de noviembre (¿o quizá murió semanas antes y no se comunicó hasta esa fecha?) hemos sido testigos de todo tipo de gestos de afecto por parte de la población. Yo estoy convencido de que un número muy alto de cubanos están de acuerdo con la forma de gobierno del comandante. Otros han criticado la obligatoriedad que se marcaba desde las fábricas estatales para ir a rendir homenaje a las cenizas de Fidel. Pero es parte del circo que se monta siempre entorno a la muerte de un dictador. Con Franco también hubo inmensas colas de personas que luego resultaron ser más demócratas que la propia constitución.

La vida tiene unos tiempos. La Historia, también. En los últimos años a Cuba le ha tocado vivir, para bien o para mal, a Fidel Castro. Espero que ahora se abra una nueva puerta a la democracia y a una vida mejor para los cubanos.

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