¿Salvar a la soldado Manning?
Un perdón así deja en evidencia a la justicia y minimiza la exigencia de quienes juraron custodiar los secretos de Estado

Imagen de la marcha realizada el 28 de junio de 2015 en San Francisco pidiendo la libertad de Chelsea Manning / Elijah Nouvelage (REUTERS)

Madrid
En una de sus últimas decisiones como presidente, Barack Obama ha decidido indultar a la soldado Chelsea Manning, exanalista militar que protagonizó la mayor filtración de documentos secretos de la historia de EEUU, un escándalo que Wikileaks difundió a escala planetaria. Si en aquel momento el soldado fue considerado héroe de la verdad por unos y burdo traidor por otros, su indulto a la ahora señora Manning también suscita reacciones encontradas.
Puede discutirse si la condena de 35 años de cárcel fue excesiva para el delito de divulgar documentos que habrían dejado de ser secretos en 25. Y puede valorarse el arrepentimiento de la indultada o comparar el daño de la divulgación con el daño que denunciaba lo divulgado. Pero si lo aceptamos, cabe preguntarse por qué Obama no ha concedido antes este indulto y si, en general, un perdón así deja en evidencia a la justicia y minimiza la exigencia de quienes juraron custodiar los secretos de Estado. En todo caso, preferimos este indulto del saliente Obama que la postura del entrante jefe de la CIA, Mike Pompeo, que sostiene que a Snowden, que filtró como Manning, había que condenarlo a muerte.




