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Domingo, 18 de Agosto de 2019

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Mike Oldfield: “Nunca voy a dejar de hacer música, está en mi ADN”

Entrevista con el músico británico que presenta 'Return to Ommadawn', su nuevo disco

Mike Oldfield, buenos días.

Good Morning.

 

Vives y haces música en las Bahamas, donde estás ahora, pero si no recuerdo mal, solías vivir en España, en Mallorca…

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Correcto. Cuando vivía en Europa España era un destino frecuente para dar conciertos y hacer promoción de los discos, en Barcelona, en Madrid… he hecho muchos conciertos en España. La última vez que estuve allí creo que fue en 2005. Viví 2 o 3 años en Ibiza, y también en Mallorca. Todavía tengo una casa en Mallorca. Estoy intentando venderla (risas). En caso de que alguien quiera comprar una casa en Mallorca… es una casa muy bonita. 

 

Esto es pura curiosidad, pero, por qué cambiaste Mallorca por las Bahamas, no hay comparación… 

No había nada que me disgustara en Mallorca. Realmente me marché por el clima. Los ingleses suelen ir a España a pasar las vacaciones. Pero yo descubrí que incluso Mallorca tiene inviernos y a veces llega a hacer bastante frío, hasta hiela. Una vez me invitaron a un club náutico, porque ir en barco es uno de mis hobbies. Me saqué las licencias y tuve un barco en Ibiza y otro en Mallorca. Y una vez fui a ver un sitio en las Bahamas y al instante pensé: esto es increíblemente bonito, quiero vivir aquí. Pero no hay nada que no me gustara de España. Me sigue encantando España; Ibiza y Mallorca son sitios fantásticos. Rodeé varias veces la isla de Mallorca en barco, tardaba tres días en hacerlo, parando en sitios maravillosos. 

Tubular Bells

Si hacemos un poco de historia, Tubular Bells en los años 70 fue no sólo número uno en las listas de ventas durante meses sino que tiene el récord de permanencia en esa lista, con casi 300 semanas. ¿Sientes que se te ha reconocido ese mérito? 

Creo que sí. Se menciona a menudo la cantidad de tiempo que permaneció en las listas de ventas. Y hace poco, en la ceremonia de apertura de los Juegos Olímpicos de Londres, Tubular Bells se situó en el lugar que merece, o al menos en el lugar que el director de la ceremonia, Danny Boyle, piensa que merece. Se escogió para esa ceremonia la música que mejor representaba a Gran Bretaña en los últimos 50 años, así que fue para mí un gran honor. Y eso en parte me ha empujado a regresar a la manera que tenía de hacer música en los años 70, con mis tres primeros discos: Tubular Bells, Hergest Ridge y Ommadawn. 

 

¿Te llega todavía algún cheque por royalties de Tubular Bells?

 Ya no recibo nada de venta directa. Se vende muy poco ya con todo el streaming que se hace por Internet, pero sí que recibo royalties porque Tubular Bells se usa en un montón de programas de televisión. Hace muy poco se ha estrenado una miniserie en televisión llamada El Exorcista y, desde luego, Tubular Bells es la música más popular para ambientar cualquier cosa que tenga que ver con el miedo. En torno a Halloween lo usan desde la CNN hasta la Liga Nacional de Fútbol Americano (risas).

En la ceremonia de apertura de los JJOO de Londres, se situó a Tubular Bells en el lugar que merece

Has estado haciendo nuevas mezclas de esos discos clásicos. Cuando escuchas ahora a esa versión joven de ti, ¿ves en él esa frescura que los críticos ensalzaron entonces?

Puedo ver en él la tensión y la ansiedad en su manera de tocar. El Ommadawn original es una buena pieza musical, pero tuve muchos problemas cuando lo hice. Lo primero, tuve problemas técnicos. La cinta que usábamos para grabarla era demasiado gruesa, tenía unos componentes químicos de mala calidad y empezó a romperse por todos los lados durante la grabación. El sonido se degeneró de tal manera que decidimos empezar a grabarlo otra vez, así que el Ommadawn que salió a la venta fue el segundo, no el primero. En algunos sitios de Internet todavía se puede escuchar el original, aunque no creo que la segunda versión fuera mejor. Cuando era más joven, menos maduro, creo que me esforzaba demasiado en algunos fragmentos. Ahora, cuarenta años después, soy más consciente de mis habilidades: sé lo que puedo hacer y lo que no puedo hacer. Puedo hacer más cosas en menos tiempo. No me hace falta tocar 18 horas al día para conseguir el mismo resultado. Además, la afinación del Ommadawn original no es muy buena. Ahora, el sonido en Return to Ommadawn es absolutamente transparente, fantástico.

 

¿Cómo has evolucionado como músico, como intérprete? ¿Crees que tienes el mismo virtuosismo por el que tantas veces has sido elogiado?

Por suerte, todavía puedo tocar con fuerza y emoción, como antes. Cuando empecé a grabar Return to Ommadawn llevaba varios años sin tocar mucho la guitarra. Mi problema principal fueron los dedos, los de la mano izquierda estaban muy rígidos y tuve que practicar una hora al día para quitarles la rigidez. Y mis uñas no son tan duras como solían ser. Ahora que soy más mayor tengo que tener cuidado de que no se me rompan, porque yo toco la guitarra con las uñas de mi mano derecha.

 

En esa época fuiste uno de los primeros -quizá el primero- en grabar un disco en el que tocabas todos los instrumentos. Entonces era mucho más complicado porque las técnicas de grabación eran analógicas. ¿Quién te hubiera dicho entonces que en el futuro harías discos en un pequeño estudio instalado en una habitación de tu casa…?

Para ser sincero, no es muy distinto a como era antes. En lugar de una grabadora de cinta que da vueltas tenemos un disco duro. De hecho he diseñado mi ordenador para que emule un viejo estudio de grabación. La mayor diferencia, como dices tú, es que cualquiera puede hacer ahora un álbum multi-pista en su comedor, su habitación, o su cuarto de baño. Creo que no nos damos cuenta de lo difícil que era en 1975, cuando hice Ommadawn, mantener un estudio de grabación abierto. Tenían que tener inmensas mesas de mezclas que pesaban toneladas. Es fantástico que ahora cualquiera pueda hacer su propia música.

Hoy, cualquiera puede hacer un álbum en su comedor, habitación o cuarto de baño. 

 

Vamos a hablar de ese disco que salió ayer a la venta. Return to Ommadawn. En el original había sonidos que nunca se habían usado antes en una grabación de este tipo, como gaitas o tambores africanos. ¿La nueva versión mantiene ese tipo de instrumentación?

No hay gaitas. Había muchas flautas en el Ommadawn original. No sé tocar la flauta así que he usado flautines (penny whistles), que es un instrumento muy simple pero suena bastante bien, lo suficientemente bien. Hay flautines en Hergest Ridge. Con Ommadawn podía conseguir cualquier cosa que quisiera. La compañía de discos estaba desesperada por que yo hiciera un nuevo disco. Con sólo chascar los dedos, podía haberles dicho “Mandadme a Elvis Presley”, y seguramente le habrían llamado de inmediato para decirle… (inaudible). Yo siempre había admirado a Paddy Maloney de los Chieftains, y quería que viniera a tocar, y unos días después llegó en avión privado con su banjo (inaudible). La compañía de discos me lo organizó todo porque querían que hiciera un disco nuevo para que Richard (Branson) pudiera seguir construyendo su discográfica.

 

En tu carrera has tenido muchos problemas con la industria discográfica, discos que no querías hacer, discos que querías hacer y no podías, contratos engañosos… ¿Cómo de libre eres ahora para hacer lo que quieres?

Es que ahora estoy libre de contratos. Return to Ommadawn es el último disco en mis obligaciones contractuales. Ahora estoy pensando qué hacer después. He empezado a trabajar en Tubular Bells IV. Musicalmente tendrá otras posibilidades porque será en un formato que permitirá a la audiencia crear sus propias mezclas. También llevará incorporados mundos de realidad virtual en los que podrás entrar en diferentes entornos y escuchar diferentes músicas. Estoy pensando en hacerlo solo para estas nuevas gafas de realidad virtual.

He empezado a trabajar en Tubular Bells IV

 

Siempre has contado que con Tubular Bells fuiste de algún modo engañado por Virgin Records, la compañía de Richard Branson que ese disco lanzó al éxito, pero que tú no firmaste un buen contrato, podrías ser mucho más rico de lo que eres…

La verdad es que sí. No soy un buen hombre de negocios. Solo soy feliz haciendo música, pero no quiero cometer otra vez los mismos errores que cometí de joven. Aunque la industria de la música ha cambiado. Ya no puedes vivir del dinero que ganas grabando discos. Es muy triste, no para mí, sino para los músicos más jóvenes. Me cuesta creer que podemos estar ante el final de la música, no sé cómo alguien va a poder vivir de esto, de hacer música. 

 

(Ladridos de perro) Creo que el perro quiere salir en la entrevista.

Si, espera un segundo que voy a cerrar la puerta… Aquí estoy. Como decía, no creo que los músicos jóvenes puedan tener una carrera en el mundo de la música. Todavía puedes ganar algo de dinero dando conciertos, si eres bueno, pero todo lo que está pasando es muy preocupante. No tengo muy claro quién tiene la culpa. Empezó a finales de los 90 con el intercambio de archivos por Internet, luego con empresas como Napster, y ahora solo se escucha música en streaming, por la que los músicos cobran una cantidad diminuta. Desde luego no lo suficiente como para poder vivir. Así que no sé cuál es la respuesta a este problema. 

 

Publicas ahora Return to Ommadawn; el original fue tu tercer disco en 1975. De Tubular Bells has hecho varias versiones. ¿Por qué no del segundo, Hergest Ridge?

Hergest Ridge tuvo muy poco éxito en su día. Recuerdo las malas críticas y las cosas terribles que se dijeron de ese disco. Entonces no era consciente de que lo normal es después de un éxito tan enorme como el de Tubular Bells, era tener un fracaso con la crítica en el siguiente disco. Además, Ommadawn es probablemente mi disco favorito junto a Tubular Bells. No he vuelto a escuchar mucho Hergest Ridge.

 

Sé que este año has sufrido la pérdida de un hijo, que falleció de muerte repentina en el trabajo, tu padre también murió… Estando como estás en las Bahamas, ¿te sigue apeteciendo hacer música, no tienes la tentación de vivir la vida? Tienes 64 años…

No, nunca voy a dejar de hacer música. Desde que era muy pequeño la música no es que haya estado en mi vida, es que está en mi ADN, en mi existencia. Yo no escucho sonidos normales, para mí todo es música. Escucho el ritmo de los sonidos del mar, de la gente que habla… a veces estoy escuchando a alguien hablar y no estoy prestando atención a las palabras, sino a las entonaciones, a las consonantes. Todo es música para mi. No puedo dejarla. Sería como abandonar mi cuerpo.

Todo es música para mi. No puedo dejarla. Sería como abandonar mi cuerpo

 

Mucha gente te conoce no por esas primeras piezas de lo que entonces se llamada rock sinfónico sino por una serie de canciones cortas de un momento particular de tu carrera… 

Return to Ommadawn ha sido fácil porque era regresar a lo que siempre he sido. Pero sí, en los años 80 pasé por una época en la que yo mismo me defino ahora como “el chico delgado que gritaba”. Todo el mundo pensaba que la música que yo había hecho hasta entonces no era “cool”, lo llamaban entonces “rock progresivo”, y por eso empecé a hacer música más convencional, y tuve algunos éxitos con canciones como Moonlight Shadow, pero mi verdadero "Yo" siempre estaba allí. Lo único que he tenido que hacer ahora es conseguir los mismos instrumentos que usé en 1975 y empezar a trabajar. Ni siquiera he utilizado un metrónomo electrónico. He usado uno de los antiguos, de los de madera, de los que se les da cuerda.

 

¿Y qué te inspira ahora, 44 años después de Tubular Bells?

Las vistas que tengo ahora mismo por la ventana. En lugar de estar en un estudio sin ventanas estoy sentado en el estudio que tengo ahora en mi casa desde el que veo el mar. Me encanta vivir aquí, en las Bahamas. No me quiero mudar nunca. Si pudieras ver la vista que tengo delante lo entenderías.

 

La última vez que actuaste en directo, como decías, fue en la ceremonia de los Juegos Olímpicos de Londres. ¿Es cierto lo que has dicho, que nunca más volverás a actuar en directo?

Bueno, nunca digas nunca jamás. Esa actuación en la ceremonia de los JJ.OO. era el concierto más deseado para cualquier músico. Fue una experiencia tan fantástica, porque además no estaba solo en el escenario. Había miles de artistas bailando, haciendo acrobacias… (¡¡¡Guau!!!) ¿Cómo puedo superar eso en directo? Es difícil tocar en directo porque la manera que yo tengo de tocar la guitarra no es exactamente rock, no es exactamente folk… es difícil conseguir músicos que toquen lo mismo, porque cada uno toca a su manera. El vibrato que yo hago con mi guitarra es distinto al que hacen otros. Hace falta mucha gente. Creo que el mejor concierto que había dado hasta entonces es cuando presentamos Tubular Bells II en el Castillo de Edimburgo. Se puede ver en YouTube. Con 18 músicos. Y luego está lo difícil que es coordinar a toda la gente implicada, que lean música, que sepan lo que tienen que hacer… además, llevar tanta gente a conciertos en directo es muy caro, el transporte, el hotel, mover todos los equipos… no es lo mismo con un grupo de tres músicos.

 

¿Alguna vez te gustó ir de gira, tocar en directo, o para alguien perfeccionista como tú era una pesadez?

Había de vez en cuando un concierto que era absolutamente fantástico. Pero uno de los problemas era que, no ya para ganar dinero, sino para cubrir gastos, tenías que hacer una gira muy larga. Ponerla en marcha era muy caro. Tenías que dar 18 o 20 conciertos para cubrir gastos. Créeme, no he ganado nada haciendo giras. Y además los conciertos se convierten un poco en una rutina, en algo un poco triste. Aunque sí que había alguna vez ese concierto esporádico que hacía que todo mereciera la pena. Cuando todos los músicos y los espectadores sintonizaban perfectamente. Ocurría quizá en uno de cada diez conciertos, y los convertía en algo muy especial

 No he ganado nada haciendo giras. los conciertos se convierten un poco en una rutina, en algo un poco triste

Tú has hecho tu Brexit particular, hace dos décadas que no vives en tu país. Desde ese rincón del mundo en el que estás, ¿es difícil entender el mundo en el que ahora vivimos, los populismos, la desigualdad, Trump…?

No, en absoluto. Estoy muy conectado con el mundo. Puedo ver aquí la televisión, canales europeos, canales americanos, leo mis periódicos en mi iPad, puedo hablar contigo por Skype, estoy en contacto con toda la gente de mi compañía de discos…

 

¿Puedes comprar allí Marmite, esa cosa que os untáis los ingleses en las tostadas?

!!!!!!Marmite¡¡¡¡¡ (Risas) Probablemente lo puedo encontrar aquí. Hay buenas tiendas. Lo bueno es que cualquier cosa que quiero o que necesito para mi estudio lo puedo pedir a EE.UU, que está muy cerca en avión. De algún modo es como si todavía viviera en Europa, en Mallorca o en Inglaterra, en cualquier lugar. No cambia mucho.

 

Y una cosa, para los más fans… ¿Encuentras todavía rarezas en tu catálogo, en grabaciones antiguas, que ahora piensas en publicar? O al contrario, ¿has publicado cosas de las que te arrepientes?

(Risas) Al hacer las remezclas es fascinante lo que encuentro en los originales. A veces encuentro tomas falsas que no se publicaron… pero tengo que decir que estoy satisfecho con las decisiones que tomé en su día. Había razones para publicar lo que publiqué. Había canciones de las que hice varias versiones, por ejemplo, una canción que se llamaba Five Miles Out, de la que hice cinco seis versiones. No todas eran buenas, así que la que se publicó era definitivamente la mejor. Sé que a muchos fans les encantaría escuchar todas esas versiones previas, pero yo no entiendo por qué. Es como si piensas en una obra de Shakespeare y quieres leer el borrador que tiró a la papelera. Uno quiere leer la versión final de Romeo y Julieta. Pero sí que hay muchas cosas que ojalá no hubiera hecho, grabaciones estúpidas que hice hace muchos años, cuando estaba en una época un poco loca. Es divertido que a los fans les encanten canciones como una que se llamaba Don Alfonso ¡Les encanta! y a mí me parece… ¡buaaag!.

 

Esto que escuchamos es ese Don Alfonso, que habla de un toreador de Barcelona que mata toros para ganarse el amor de una señora. ¿En serio?

(Risas) Estaba borracho cuando lo grabé. Estaba con mi amigo David Bedford, año 1974. ¿Cuánto hace de eso? ¿45 años? No sé cómo alguien quiere escuchar una cosa tan estúpida como esa. Cada vez que tenía una idea la grababa. ¿Qué tenía entonces, 22 años? Cuando tienes esa edad haces tonterías.

 

Mike Oldfield, desde una isla perdida en las Bahamas, te agradezco la conversación, y mucha suerte en el futuro.

Thank you Javier and A Vivir.

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